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Primero fueron el ridículo y el desprecio… después vino la violencia; hoy nos enfrentamos a sentencias de seis semanas, mañana podrán ser seis años e incluso la muerte. No tenemos miedo ni sentimos pena por nosotras mismas. Al contrario, sabemos que tenemos una de las mejores cosas que puede ofrecer la vida: una gran lucha por una gran causa.
The Suffragette Movement, Sylvia Pankhurst

 

En julio de 1848, la Declaración de Seneca Falls, en Nueva York, daba inicio a la Segunda Ola (primera en la teorización anglosajona) del movimiento feminista, más conocido como Movimiento Sufragista. Ese mismo año se producía la Primavera de los Pueblos (o Revolución del 48) y se publicaba el Manifiesto comunista de Engels y Marx. La reivindicación será protagonista de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Pero, si la lucha obrera y las aspiraciones nacionalistas permanecieron en el recuerdo para convertirse en referentes de un nuevo modelo de sociedad, el movimiento feminista apenas ocupó lugar en la Historia. Durante medio siglo las mujeres feministas unieron su lucha a todas las causas por la igualdad: el abolicionismo, el derecho a la educación, la lucha obrera y, por supuesto, el sufragio universal. En todos los casos vieron como su causa quedaba postergada, aparcada o no tomada en serio. Era evidente que las presiones pacíficas y “constitucionalistas” no eran suficientes para que la sociedad burguesa patriarcal renunciara a sus privilegios. A principios de siglo eran conscientes de que jamás conseguirían ser consideradas ciudadanas de pleno derecho respetando leyes que se habían hecho para proteger los intereses de los varones. Los movimientos de masas dieron nuevo valor a la solidaridad sufragista comenzando una militancia activa que implicaba, por primera vez en la historia, la desobediencia civil organizada.

SUFRAGISTAS, dirigida por la británica SARAH GAVRON (BRICK LANE) y con guión de ABI MORGAN (SHAME, LA DAMA DE HIERRO), ubica la acción en uno de los momentos más violentos y dramáticos del complejo camino del sufragismo británico. La trama se centra en Maud (magníficamente interpretada por CAREY MULLIGAN), una de tantas mujeres explotadas por un sistema capitalista patriarcal que se beneficiaba de la escasa remuneración del trabajo femenino. Víctimas de todo tipo de abusos, las trabajadoras pobres de las zonas proletarias representaban el escalón más vulnerable y sensible de la sociedad. La película muestra su recorrido personal, ejemplificando el de muchas mujeres de la época, desde la sumisión pasiva al sistema, pasando por la toma de conciencia de la injusticia, hasta la lucha activa sin renunciar a ningún tipo de violencia. El punto de inflexión de la protagonista, y del feminismo en toda su historia, se produce cuando es consciente de que su sumisión es la sumisión de sus “hijas”, y su rebeldía, aunque tarde para ellas, aunque les cueste la muerte, la tortura o el ostracismo social, es la posible salvación para generaciones futuras. Esto es lo que hace más triste la ignorancia y la indiferencia actual hacia el sacrificio de todas estas mujeres.

 

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La impresionante ambientación de SUFRAGISTAS, con una luz mortecina que enfatiza la dureza de ese mundo hostil e injusto de principios de siglo, contribuye a resaltar el carácter épico de la lucha feminista frente a la habitual visión que ridiculiza y minusvalora uno de los movimientos más importantes de la historia del siglo XX. El relato de ABI MORGAN utiliza referentes reales e icónicos que conmovieron al mundo y consiguieron, después de décadas de reivindicaciones pacíficas ignoradas, ocupar importantes espacios en los periódicos y llegar a los debates parlamentarios. Muestra con gran realismo las durísimas cargas policiales (y parapoliciales) de extrema violencia en las que se producían maltratos ejemplarizantes y ampararon múltiples abusos (incluidos sexuales) con el único objetivo de amedrentar. Otro aspecto fundamental fue la situación de las presas. Miles de mujeres pasaron por las cárceles británicas con el consecuente deterioro de su salud. Se modificó su régimen carcelario de la “primera dimensión” a la “tercera dimensión” (la más dura del sistema británico) que les negaba su carácter de presas políticas. La alimentación forzosa, para las que se sometían a huelgas de hambre, fue una de las prácticas (o tortura) más terrible y cruel de la presión gubernamental. Ampliamente denunciado por organizaciones médicas y grupos de derecho civiles, ponían en peligro la salud de las mujeres con heridas que podían producir la muerte. Pero el efecto de todas estas medidas fue el inverso al esperado por el gobierno. La militancia y la radicalización se extremaban con la dureza represiva llegando a su punto álgido con el sacrificio de Emily Davison, muerta por las heridas que le causó el interponerse al caballo del rey Jorge en el Derby de Epsom. Su conmovedor funeral, con una asistencia masiva, tiñó Londres de los colores sufragistas y proporcionó impactantes imágenes que dieron la vuelta al mundo.

 

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Todo este aspecto de la lucha militante que refleja las firmes convicciones del que lucha por una causa por la que entrega su vida está magistralmente reflejado en la película. No así la complejidad del movimiento, sus luchas internas y sus debates teóricos. La Women’s Social and Political Union (WSPU), creada por Emmeline Pankhurst (fugazmente interpretada por MERYL STREEP), fue una de las más activas y beligerantes organizaciones sufragistas. Pero aunque sea la única que aparece en la película fue una de muchas. Estas organizaciones discrepaban en sus estrategias y prioridades. La WSPU se había alejado del movimiento obrero socialista para centrarse en las clases burguesas que disponían de más medios y mayor capacidad de acción. Pretendía ser un movimiento de mujeres obviando el carácter de clase. Este aspecto no aparece reflejado en la película e incluso parece inducir a confusión. Las mujeres obreras, principalmente del East End de Londres, actuarían posteriormente desde el ELFS (East London Federation of Suffragettes), liderado por Sylvia Pankhurst (hija de la anterior). La película muestra, de forma indirecta, ese momento de discrepancias entre madre e hija pero parece dar a entender que las diferencias eran estratégicas cuando eran de clase. Mientras la protagonista representa a la mujer obrera, sin educación y sin medios, que se mueve bajo el impulso de la injusticia y la solidaridad, HELENA BONHAM CARTER representa a la mujer burguesa de clase media, con formación y convicciones teóricas, pero sometida igualmente a la autoridad marital (como ocurría con las “privilegiadas” aristócratas). Fiel reflejo de que la unidad de género se antepuso a las diferencias de clase.

SUFRAGISTAS es un relato efectivo y conmovedor, que devuelve la dignidad y su auténtica dimensión a la lucha por la igualdad de las mujeres. Una lucha épica y heroica, pero olvidada, que debe servir de ejemplo en un mundo en el que la globalización capitalista, que exporta los beneficios de la tecnología, no es capaz de exportar los beneficios de los valores humanistas. En la actualidad, los objetivos de la agenda sufragista están todavía pendientes para más de la mitad de la población femenina del mundo. Sirva esta película para visibilizar y exportar el duro camino de la emancipación.

 

LO MEJOR:

  • Atreverse con una temática ninguneada en la Historia para devolverle su auténtica importancia en la consecución de los derechos civiles de la sociedad occidental
  • Las magníficas interpretaciones de todas sus protagonistas que mantienen el difícil equilibrio entre contención y dramatismo
  • La ambientación y la dirección artística claves para reflejar los elementos más emotivos de una historia que debe romper con el estigma de la ridiculización y el desprecio

LO PEOR:

  • El olvido imperdonable en el texto final que, al detallar el logro del voto para las mujeres en los distintos países del mundo, no menciona la República Española que lo concedió en 1931
  • Favorece el relato de los hechos frente a la complejidad teórica, lo que puede distorsionar en ocasiones el auténtico papel que jugaron cada una de las protagonistas

 

Marina Calvo

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