Compartir

 

CARTEL MA MA bajaOK

 

Hay cineastas con un estilo tan definido que el público lo reconoce enseguida, tanto si le ama como si le detesta. JULIO MEDEM está dentro de esa clasificación. Llega MA MA, su esperada cinta de la que PELÉLOPE CRUZ es protagonista. Ambos, junto a ÁLVARO LONGORIA, son los productores de la película, que narra cómo Magda, una maestra en paro, es diagnosticada con un cáncer de mama y las consecuencias que traen a su nueva vida tal infortunio.

Al cineasta vasco se le puede considerar un director de mujeres. Mujeres además con un perfil muy característico, donde sus actos se entremezclan con sus ensoñaciones o paranoias. A Magda (PENÉLOPE CRUZ) le pasa eso. Ante la trágica circunstancia que surge en su viuda, aparecen nuevos miedos. La actriz es una maestra a la que se le diagnostica una cáncer de mama. Una batalla difícil de ganar, como si de un partido de fútbol se tratase. Curioso el paralelismo que se usa con la afición de su hijo por este deporte, donde un ojeador con los rasgos de LUIS TOSAR se fija en su forma de jugar. Así conocerá a esta mujer, y ambos compartirán penas que, de vez en cuando, trocarán en alegrías. Y es que la historia refleja bien las emociones, como la soledad que se siente en estos casos. Esa imagen celebrando un gol a solas dice mucho de la sensación constante que tiene Magda ese verano.

 

MA MA TOSAR Y CRUZ

 

Y como siempre, emanando luz. MEDEM ofrece esa luminosidad en cada plano que emana sensaciones tales como la superación, la esperanza o la vida. En un mundo sin esperanza también hay hueco para la iluminación, que se asoma en cada ubicación. Si es que el hospital se llama Virgen de la Luz. En una clínica o en la orilla del mar en vacaciones la blancura entra en cada plano hasta casi cegar. El mundo onírico del realizador está presente. Es único en proyectar sensaciones y, aquí, más que centrarse en el mero proceso como tal (descubrimiento, la quimioterapia, el hecho de exponerlo a la familia, etc.), él lo representa a su manera.

Como es habitual, muestra sus evocaciones, como las que hace ahora hacia tierras lejanas, Siberia, que queda muy lejos. Si nos replantemos varias cosas, las cuestiones y las metáforas: ¿tiene algún significado Siberia? ¿Ese médico representa algo más? Como en ocasiones anteriores, ALBERTO IGLESIAS apunta con su partitura y, una vez más, siendo fiel al lirismo de las imágenes “medenianas”, con su firma tan característica. Las líneas argumentativas son claras hasta un giro en la historia que bruscamente hace ir en una nueva dirección. No obstante, avisamos: hay momentos muy tristes y, en ocasiones, resulta agobiante.

El equipo actoral se pone sin problemas al servicio del luminario cineasta. Se nota que PENÉLOPE CRUZ se enamoró de su personaje. Da valentía a Magda y la fuerza en consonancia con el director. Sin duda es un trabajo que a la ganadora del Oscar le va a marcar durante bastante tiempo. Los secundarios, todos hombres, hacen justicia cual fieles servidores. En primera línea, LUIS TOSAR y ASIER ETXEANDÍA, casi mano a mano, y de forma secundaria, está ALEX BRENDEMÜHL.

 

CRUZ MA MA

 

Aunque hay elementos que desequilibran el tono de la historia. No cuaja el personaje de ASIER ETXEANDÍA, en su papel de ginecólogo. La incursión que hace en la vida de su paciente o el número musical  rompe el discurso por completo. Como se ha mencionado al inicio, JULIO MEDEM posee un estilo muy marcado al que muchos les cuesta entrar. A todos ellos hay que dejarles claro que el tono está muy desmesurado y que su nueva historia es presentada en notas muy altas, tanto que a veces puede hacer daño a los sentidos, no sólo a la vista por la albura presente.

Pero desde luego, nos quedamos con las buenas intenciones, porque MA MA es un homenaje a “ellas”, a todas las luchadoras.

 

 

LO MEJOR:

  • PENÉLOPE y todos los demás.
  • La nívea fotografía.
  • La crítica que hay de trasfondo al machismo implantado.

 

LO PEOR:

  • No es apta para todos los estados de ánimo.
  • Ciertos momentos del personaje de ASIER ETXEANDÍA.
  • El estilo se excede y llega a la hipérbole.

 

 

María Aller

No hay comentarios