Compartir

l-histoire-du-geant-timide-47822-1200-630Lo que comúnmente conocemos los del pueblo llano sobre Islandia es, sobre todo, su accidentada geografía, sus auroras boreales y sus inmensidades de hierba, hielo y roca, tan opuestas a la meseta castellana.

Quizá pensemos en Björk o Sigur Ros, y en que Islandia es la única nación en la que la banca no fue rescatada tras la crisis económica, y, a pesar de haber escuchado que su tasa de suicidios es altísima, no nos sorprende comprobar que los islandeses más optimistas sepan crear personajes tan maravillosos como el de Fúsi.

No nos llega mucho cine de esta isla que nos ha regalado artistas tan distintos de todo lo demás, como distinta e ignota es ella. De hecho, Un buen corazón (la anterior película de Dagur Kári, director del filme) es la única producción islandesa estrenada en nuestro país.

Fúsi (Virgin Mountain en inglés y Un corazón gigante en español) es otra muestra de que estos escandinavos tienen otra forma de sentir y de expresar. Fúsi es un personaje que nace de la más vasta y virginal ternura, del instinto primitivo de la cooperación, del apoyo y pertenencia a la manada, de la grandeza del amor sin expectativa de que vuelva. Un amor tan grande y colosal como lo es su cuerpo, y, por lo tanto, una incomprensión del mundo moderno tan grande como lo es su corazón.

corazon-gigante-fusi_100184

Fúsi debería convertirse en el ídolo de todos los hombres, en el ejemplo del éxito verdadero y en el canon de referencia, a pesar de su obesidad. Siempre podrá ponerse a dieta (o no), pero tiene algo muchísimo más valioso que todos los millones, abdominales, aviones y artilugios de Christian Grey: el sentido de vivir para amar. Y, con ello, una pasión inagotable por cada cosa que hace, sea grande o pequeña, lo haga solo o acompañado: conducir coches teledirigidos a temperaturas bajo cero; reproducir en miniatura una maqueta de la batalla de El Alamein; comer pad thai y cereales con leche, o proteger a su madre.

Es fácil confundir la realidad de Fúsi con un melodrama sobre la inadaptación, el fracaso o la soledad, pero la verdad es que Fúsi es un auténtico héroe: realiza trabajos duros, como el tratamiento de residuos (que todos necesitamos para nuestra vida cómoda) con responsabilidad y buen humor; disfruta sus momentos de solitud (que no soledad) con gran sabiduría, y es probable que su único amigo sea el mejor amigo que cualquier persona podría tener. Acepta con calma el rechazo y el desapego y, con sus gigantes manos, construye diminutas y meticulosas estructuras que requieren la mayor concentración y paciencia del mundo.

Virgin_Mountain_web_2

Es un gran hombre sabio, discreto y paciente: tres cualidades en contra de la vigorosa corriente de la modernidad y su liquidez tan inmediata, donde todo es inminente, obsoleto, vanidoso y pasajero.

Sin embargo, Fúsi no es solo un retrato intimista de su protagonista, sino una interesante historia en la que convergen distintas características y problemáticas de una sociedad tan especial como la islandesa. El cielo sombrío da la bienvenida a los días opacos que transcurren entre ventiscas y tormentas de nieve con contadas gotas de luz (intencionadamente remarcadas por el realizador). Las relaciones personales parecen tan herméticas como las puertas que les protegen del frío: palabras cortas, distancias largas, ideas concretas y cortesía; conversaciones que, en muchas ocasiones, dejan ver grandes pasiones y sentimientos gentiles, pero también sufrimiento, conflictos, abusos y la tan famosa depresión de la tierra nórdica. Será este tema, la depresión de la mujer a la que ama Fúsi, el eje en torno al cual gira su historia y lo que nos permitirá conocerle y disfrutar con él.

Pero ojo, observad con atención y no os confundáis: Fúsi es el más inteligente de todos.

LO MEJOR:

  • Fúsi.
  • Fúsi.
  • Y Fúsi.

 

LO PEOR:

  • Que Fúsi no exista.

 

Blanca Álvarez

No hay comentarios