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Blood Father imagen 1 El Palomitrón

Hay un subgénero dentro del cine norteamericano comercial formado por películas protagonizadas por un padre divorciado, con un pasado turbio, problemas con la bebida y sobreprotector con su hija (nunca faltan escenas presentadas como cómicas en las que el padre se enfada al ver a su hija flirtear con algún chico, la coge del brazo y se la lleva del lugar) y que intenta obtener una redención personal haciendo las paces con su hija, quien al principio se muestra reticente (siempre hay una escena en la que ella le recrimina que no la conoce), pero al final satisface el último deseo de su progenitor. Blood Father (título inexplicablemente no traducido al castellano) contiene todos los elementos anteriores. Por suerte, también presenta algunos destellos de genialidad que lo convierten en un producto que se presta al disfrute.

Los guionistas Peter Craig (atención a su nombre, puesto que pronto trabajará con Spielberg en It’s What I Do y con Cruise en Top Gun 2) y Andrea Berloff, sabiendo que el espectador ya ha visto estos conflictos muchas veces en la gran pantalla, plantean el desencadenante de la historia y presentan los personajes muy eficientemente con tres breves escenas. Mención especial merece la primera aparición de Erin Moriarty: simple pero muy imaginativa y divertida. A partir de este momento, la narración pierde un poco de interés por culpa de unas cuantas escenas redundantes. No obstante, un par de revelaciones reabren la intriga hasta el final. Persecuciones en moto por paisajes áridos (con claros guiños a la saga Mad Max), explosiones y tiroteos, carteles mexicanos, Michael Parks sobreactuado… Todo ello suma para alcanzar un buen clímax final y una mejor secuencia posterior que conecta, temática y visualmente, con la presentación del personaje de Mel Gibson.

Blood Father imagen 2 El Palomitrón

En la misma línea, los clichés también abundan en los diálogos; los chistes homófobos y machistas son marca de la casa. A pesar de eso, hay unas cuantas conversaciones dignas de mención por su audacia y originalidad, como una entre padre e hija donde la segunda desmonta los prejuicios hacia los inmigrantes mexicanos del primero, una entre el líder de la banda de moteros y el personaje de Erin Moriarty sobre el estado actual de los EE. UU. (que fácilmente se puede relacionar con ciertas declaraciones de cierto director muy famoso) y una entre William H. Macy y Mel Gibson sobre la posibilidad de dejar atrás el pasado y vivir en paz con uno mismo en el futuro, entre otras.

En cuanto a los trabajos interpretativos en Blood Father, a veces provocan una suspensión de credibilidad por parte de la audiencia, sobre todo los de algunos secundarios. No es el caso de Gibson, quien a sus 60 años continúa siendo un gran actor de acción. Además, en determinadas escenas apuesta por un patetismo que le ayuda a ganarse la empatía de un espectador que le rechaza subconscientemente debido a su muy dañada imagen pública. Para los más fans del actor (si aún queda alguno), en el filme no faltan momentos de crazy Mel puro, con gritos estridentes y espasmos corporales. A su lado, Erin Moriarty palidece un poco y está un poco impostada en las escenas dramáticas, en las que abusa de gestos con los brazos y tartamudeos. Los demás actores (a excepción de Diego Luna, que realiza una actuación muy plana para ser el antagonista de la función, y el gran William H. Macy) interpretan de forma muy caricaturesca, probablemente porque sus personajes no daban para más.

Blood Father imagen 3 El Palomitrón

Finalmente, queremos destacar la labor de montaje (especialmente en dos escenas). En ellas se usa una rápida sucesión de planos, con constantes cambios de ángulos y fotogramas con el centro de atención a los laterales, para mostrarnos la sensación de inseguridad y de terror que siente la protagonista en los momentos en los que la violencia estalla.

En resumen, una entretenida pero poco original película de acción con ciertos elementos ingeniosos que consiguen ganarse al espectador más reticente y otros no tan inspirados que harán desesperar hasta al más forofo del género. La decisión de redimir a Gibson está en vuestras manos.

LO MEJOR:

  • Mel Gibson continúa siendo un gran actor de acción.
  • El clímax final, con persecuciones “mad maxeras” en moto por el desierto.

LO PEOR:

  • Los actores secundarios están muy sobreactuados.
  • Hemos visto muchos otros filmes calcados.
  • El segundo acto es redundante.

Pau Jané

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