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La directora de origen belga Agnès Varda ha recibido hoy a las 16:00 horas el Premio Donostia, reconocimiento con el que el Festival Internacional de Cine de San Sebastián conmemora a una figura relevante del mundo del cine, al tiempo que celebra su filmografía y sus aportes al panorama artístico. Varda ha sido la primera en ser reconocida en esta 65.ª edición del SSIFF pero no será la última, pues a lo largo de la semana venidera se sucederán los reconocimientos al actor argentino Ricardo Darín (que además presenta La cordillera) y a la intérprete italiana Monica Bellucci.

La cineasta de 89 años, que el próximo noviembre recibirá un Oscar honorífico de manos de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, ha reivindicado durante este encuentro con la prensa “libertad, calidad e independencia económica para el cine”. También ha dicho que yo podría ganar más dinero; el cine se paga caro, pero no quiero vender productos o jamón. Por eso tampoco hago películas publicitarias y no gano mucho dinero pero hago un cine que es libre.

Varda ha confesado sentirse impresionada por el galardón que le ha sido entregado y se ha preguntado si no será esta, acaso, la primera vez que recae sobre una persona “marginal” como ella que trabaja “con honestidad” y “no gana dinero”. Ha recordado que durante toda su carrera (que se plasma en una imponente filmografía con premios en Cannes, Berlín, Venecia, etc.) siempre ha tenido dificultades para lograr financiación para sus proyectos, algo que cree compartir con muchos cineastas de “su categoría”.

Agnès Varda ha recibido el Premio Donostia directamente de las manos del director del festival, José Luis Rebordinos, en una discreta y sentida gala. Tras la entrega del premio, el público asistente al Teatro Victoria Eugenia ha podido disfrutar de la última obra de la cineasta belga: Visages, villages.

Alex Merino

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