Compartir

Ganadora de 15 Razzie, 3 Stinkers Bad Movie Awards y del premio a la peor película según la asociación de críticos de Dallas; un 16 en Metascore y un 19 en Rotten Tomatoes; 8 millones de dólares perdidos en taquilla; responsable de acabar con la carrera de Elizabeth Berkley y “Una película horrible, horrible” según Kyle MacLachlan.

Todos estos calificativos y muchos más, aún peores, pueden ser asociados a Showgirls. Sin embargo, aún hoy en día, 20 años después de su estreno, continúa generando un interesante debate. Después de una exhaustiva búsqueda por las tinieblas cinematográficas de Internet (foros, críticas de usuarios en IMDB, secciones de comentarios de blogs,…), nos planteamos las siguientes preguntas: ¿Es una película sexista basada en las fantasías sexuales de Joe Eszterhas, el guionista? ¿Es una excusa de Paul Verhoeven, el director, para mostrar los cuerpos femeninos desnudos que tanto le fascinan? ¿Es un drama culebronesco con malos diálogos y peores actuaciones? ¿O puede que sea una sátira sobre una sociedad desalmada y despiadada donde todos sus miembros anteponen su afán de poder y de lucro a la solidaridad y empatía entre seres humanos? Quizás sea una mezcla de todas ellas. Para averiguarlo, que suba al estrado nuestro abogado defensor (y no, no es Paul Verhoeven).

showgirls el palomitron
Parece majo y tal…

Antes de empezar a descuartizar el filme irracionalmente vamos a indagar un poco en el pasado para entender el porqué y el cómo se construyó este filme. No, no salten al siguiente párrafo aún, puesto que el contexto en el que se incubó la cinta es clave para entender sus verdaderas intenciones. Eszterhas y Verhoeven estaban en la cresta de la ola gracias al thriller erótico que revolucionó Norteamérica, Instinto Básico. Su privilegiada posición (Eszterhas era el guionista más cotizado del momento) les permitió abarcar una historia mucho más ambiciosa y con libertad total. El estudio solo les dio una condición: la película debía incluir un alto contenido erótico para que fuera viable comercialmente.

Además, guionista y director apostaron sin cortapisas por una crítica social mucho más evidente que la de sus proyectos de ciencia-ficción, género más abstracto y alegórico, hecho que permite que ninguno de los “criticados” se reconozca en la pantalla ni aunque la cinta esté parcialmente basada en hechos reales. Para hacer la sátira consistente, empezaron una investigación con el objetivo de captar la atmósfera de Las Vegas. Entrevistaron a todos los tipos de personal que trabajaba allí. Lo que vieron y escucharon les marcó tan profundamente que provocó un giro brusco en el tono de la película.

paulCada historia requiere un estilo de narración que se le ajuste, y para narrar las desventuras de Nomi mientras recorre un universo lleno de falsedad, traición, codicia, machismo y abusos no puedes quedarte en la corrección académica, sino que debes arriesgarte y dejar paso al exceso, como bien comprendieron las recientes Spring Breakers y El lobo de Wall Street. Entonces, ¿todas las películas transgresoras en este aspecto son buenas? No, solo si son coherentes. Y Showgirls lo es. Todos los equipos de producción están compenetrados para generar este clima único que hay en Las Vegas. Vamos a desgranarlo apartado por apartado.

El guion es la base de la cinta. Irónicamente, es la parte más atacada (junto a la actuación de Berkley). Es el responsable de marcar el tono esperpéntico y casi paródico del filme, tanto en la acción como en los diálogos. Si en lugar de esto el guionista hubiese apostado por situaciones más costumbristas (escenas familiares) o por personajes más canónicos (intentando hacerles más simpáticos de cara al público), la película no se habría convertido en un título de culto, por muy artificiosa que sea desde el punto de vista visual, y nadie la recordaría, como Striptease de Demi Moore. A diferencia de esta, en Showgirls los diálogos están escritos para sonar falsos, puesto que todos los personajes están constantemente actuando, dentro y fuera del escenario, para conseguir lo que quieren.

showNo hay nada folletinesco ni convencional en esta fábula con una visión despiadada del ser humano. Según la perspectiva antropológica tan desesperanzada del filme, que coincide con la de El libro negro del mismo director, las personas se dividen en dos grupos: en primer lugar, tenemos a las personas genuinamente malvadas (y que, mayoritariamente, son hombres). Normalmente son repugnantes a primera vista (véase los personajes de Kyle MacLachlan y Robert Davi), pero, a veces, se camuflan e interpretan a personajes simpáticos para que confíes en ellos y posteriormente se aprovechan de ti (véase el personaje de Glenn Plummer en Showgirls y el de Thom Hoffman en El libro negro); por otro lado, tenemos a las personas supervivientes, mayoritariamente mujeres. Estos individuos tienen bondad en ellos, mas el ambiente hostil que les rodea los obliga a ser crueles (véase Elizabeth Berkley en Showgirls y Carice Van Houten en El libro negro). Como comprendemos al final de la película, en esta desalmada sociedad las personas que quieren destacar se ven obligadas a eliminar a sus compañeras de la ecuación utilizando los medios que sean necesarios. Al sistema no le interesa que se tomen su tiempo para forjar una carrera a base de pequeños triunfos para, al final de su trayectoria, felicitarlas por su perseverancia y dedicación; el sistema les permite ascender muy rápido, utilizando métodos maquiavélicos, para poder exprimirlas en su momento de máxima esplendor, y, cuando este acabe, olvidarlas y sustituirlas por nuevos talentos.

Solo hay un personaje que no encaja en ninguna de las dos categorías, y es el encarnado por Gina Ravera. En ella se encuentra el único atisbo de bondad real y es la única que no establece relaciones con otras personas para beneficios propios. Sin embargo, su personalidad benevolente no tiene cabida en este ambiente, como nos muestra muy descarnadamente la escena en la que es violada. Este trágico desenlace también lo sufre el personaje de Vivien Leigh en Un tranvía llamado deseo.

Aparte de influir de forma evidente en el guion (hay temas muy marca de la casa), Verhoeven destaca en la labor de dirección. Es un trabajo muy artificioso, como si todo lo que vemos formara parte de un espectáculo de Las Vegas. El director construye este espectáculo delirante a base de travellings de gran elegancia y coreografías fellinianas (no las de baile) exhaustivamente planificadas. Todo ello sumado a la surrealista dirección de fotografía (véase el cielo de la escena en que están Nomi y Cristal en una terraza), responsabilidad de su colaborador habitual Jost Vacano, que juega de forma muy ingeniosa con el uso del color, ya que la saturación de las luces artificiales y el brillante uso de los espejos crean un enorme deleite visual. ¿Demasiados elogios? Comprobadlo vosotros mismos.

Respecto al apartado musical, Verhoeven le pidió a David Stewart que la música de los espectáculos de danza que vemos en la cinta fuera deliberadamente vulgar y provocara rechazo en el espectador. Esto combina de forma excelente con las disparatadas coreografías que Verhoeven definió como expresamente antieróticas. Además, permiten una perspicaz comparación con los procedimientos que utilizan los individuos para interactuar entre ellos. Todas son apariencias, y, a través de sus movimientos, podemos comprender sus relaciones de poder. En algunos momentos del filme, la línea entre realidad y ficción se desdibuja (véase la escena en la que las dos bailarinas discuten sobre el escenario).

La película también destaca en el apartado interpretativo. Verhoeven dirige a sus actores de forma muy coherente a los objetivos del guion, y con la gran ayuda del departamento de maquillaje y peluquería (véase la estupenda caracterización de Kyle MacLachlan que nos genera un rechazo hacia el personaje desde la primera escena) consigue un resultado muy interesante. En cuanto a la interpretación de Berkley y las acusaciones de que no estaba a la altura, nosotros creemos que la actriz cumple en un papel mucho más difícil de lo que aparenta, puesto que debe mostrar una personalidad brusca, marcada por un traumático hecho del pasado probablemente relacionado con las drogas, pero también debe evitar el rechazo total de la audiencia mostrando pequeños destellos de honestidad y bondad.

Antes de acabar, queríamos enfocar el tema del “excesivo” uso de los desnudos, aspecto que obligó a la película a estrenarse con la calificación NC-17. El abuso de desnudos viene marcado por el tono de la película y no es superior al que encontramos en los ambientes que retrata la cinta. Además, las escenas en las que aparecen son claramente antieróticas (véase la escena de la piscina).

Ganadora de 15 Razzie, 3 Stinkers Bad Movie Awards y del premio a la peor película según la asociación de críticos de Dallas; un 16 en Metascore y un 19 en Rotten Tomatoes; 8 millones de dólares perdidos en taquilla; responsable de acabar con la carrera de Elizabeth Berkley y “Una película horrible, horrible” según Kyle Lachlan. ¿Y qué?

giphy

Y por si necesitáis refrescar el filme de Verhoeven, os dejamos este vídeo. ¿Vuestro veredicto?

 

Pau Jané

No hay comentarios