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Un muestra para mayores y para niños, que no se os olvide… Eso es SyFy. Comenzaba la segunda jornada de la XV Muestra, que se anticipaba intensa para todo aquel Mandanguer de pura cepa (los seguidores entenderéis de lo que os hablamos). El cine despertaba repleto de padres y niños para dar la bienvenida a lo que sería la sesión matinal infantil de hoy, en la que se nos presentaba la nueva apuesta de Sony Pictures, que el 23 de marzo se estrenará en las salas:

Peter Rabbit

Peter Rabbit, de Will Gluck (Annie), es una adaptación del cuento clásico de la fabulista Beatrix Potter que cuenta las travesuras de un conejo con camisa azul y su familia en la huerta de un granjero inglés.

Una sesión donde los niños se han portado muy bien, llena de carcajadas de todo el público. Ha sido una película muy entretenida para los más pequeños y los mayores de la casa, con guiños cinematográficos, buena banda sonora, un guion correcto y un muy buen trabajo de animación repleto de personajes divertidos. Nosotros nos damos por “conejsatisfechos”.

Have a nice day

Have a Nice Day, nos deseaban para comenzar la tarde. Según iban pasando los minutos de la cinta, parecía ser una broma de mal gusto: aquí venía el “disgusto” cinematográfico de la muestra con este filme de “animación” china de Liu Jian (Piercing I), y sí, lo ponemos entre comillas de forma correcta, ya que nos ha parecido lo menos animado, menos entretenido y más sinsentido de, nos atrevemos a decir, toda la muestra de este año. ¿Ahora os entra curiosidad por verla, verdad? Gracias, Mandanguers, por hacernos llevadera esta sesión. La pregunta es: ¿qué pasaría mientras tanto en la silenciosa sala 2? Solamente podemos sacar de este filme furgonetas “animadas a toda velocidad” junto a varias historias que se unen para mostrar una sociedad corrupta, en la que se van pasando de unas manos a otras una bolsa de dinero y sangre de por medio… en unos muy muy largos 75 minutos.

The Cured

Repetimos tras Sitges con The Cured, porque ver a Ellen Page en acción merece la pena, y si es en una historia de zombis aún más. Esto tiene un añadido, ya que si además esta historia supone una vuelta de tuerca a las miles de historias que estamos acostumbrados a ver sobre muertos vivientes, firmamos sin pensarlo. Y por eso hemos querido repetir, pero ahora cambiando el Auditori del Melià de Sitges por la Sala Mandanguer del Palacio de la Prensa de Madrid. La misma película con un público igual de satisfecho que el de Sitges. El filme de David Freyne nos presenta una interesante premisa en su ópera prima: ¿Qué sucedería si los zombis son curados para volver a integrarse en la sociedad? Una historia que engancha, bien ejecutada, donde poder ver a exinfectados que recuerdan los momentos en los que comían carne humana con una clara crítica política. Da igual que sean zombis, no zombis o exzombis; si son políticos, ya sabemos lo que hay: drama seguro.

Salyut-7

Leticia Dolera venía con la alegría y las ganas que la caracterizan para presentarnos la película del día, con la broma del “robo” de smoothies, el cachondeo y los nuevos guiños que destronaban a los de otros años, como el “a toda costa” de la cinta Downrange de anoche o el del pequeño Charles Wallace de Un pliegue en el tiempo. Mientras saludábamos desde las primeras filas de la sala principal a los asistentes de la sala 2, Dolera nos anticipaba la siguiente cinta como un filme ruso basado en una historia real, que “no, no fue a ningún festival de Hawái”.

Con esa premisa veíamos Salyut-7, de Klim Shipenko (Lyubit ne lyubit), una historia que narra la verdadera misión de rescate de la estación espacial soviética en 1985 debido a un problema eléctrico que tendrán que reparar dos cosmonautas rusos y que recordará por alguna que otra escena a Gravity, de Cuarón. El fantástico trabajo que han hecho a nivel técnico con el presupuesto del largometraje sobre la estación espacial rusa y todo lo que la rodea está muy logrado. Aplausos en toda la sala cada vez que aparecía la famosa luna y para animar al grito de URSS, en plena misión espacial, a Vladimir Dzhanibekov y Victor Savinih, los dos rusos de la gran pantalla. Dos horas dramáticas que no se hacen pesadas en ningún momento; es más, sorprende gratamente el amor del director a su país y sus ciudadanos, ya que el filme hace hincapié en varios comentarios al patriotismo ruso, echando por tierra a los norteamericanos. Todos los que conozcan este acontecimiento sabrán cómo termina esta historia. Y no, no es spoiler, ¿verdad, Leticia?

How to Talk to Girls at Parties

Para terminar la segunda jornada mencionamos uno de los filmes (junto a A Ghost Story, por supuesto) que nos chifló en el 50 aniversario de Sitges. Esta es la inglesa How to Talk to Girls at Parties, el último trabajo de John Cameron Mitchell. ¿Qué podría fallar en una historia del novelista Neil Gaiman? Precisamente nada, pues se nos plantea un filme con una brillantez absoluta, de lo mejorcito de la muestra, que ha dado chispa a todo el público. Un llenazo absoluto para ver transformada en una punk rockera a la mismísima Nicole Kidman (El sacrificio de un ciervo sagrado), con temazos musicales que os harán moveros de la silla.

Os ponemos en situación: hay una fiesta a la que van tres jóvenes y conocen a unas extrañas chicas que parecen ser sacadas de otro mundo, entre ellas la dulce Elle Fanning (The Neon Demon). Y efectivamente, así se resume How to Talk to Girls at Parties: es de otro mundo. Gracias Mitchell, gracias Gaiman y gracias SyFy por esta locura frenética, sobre todo la última parte de esta.

Este cine es el que nos gusta, da gusto poder teletransportarnos a extraños y mejores mundos. Recuerda: “Puedes cambiar el mundo viajando a otro“, y eso es lo que hacemos en SyFy, ya que “todo lo que pasa en la Muestra se queda en la Muestra“…

María Páez

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