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Vuelta a casa de mi madre - El Palomitrón

En los últimos años han sido ya unos cuantos directores los que han decidido contarle al mundo a través de sus obras la crisis del panorama actual desde distintos puntos de vista. Es necesario recordar la oscarizada La gran apuesta, que se atrevió con el estilo documental adoptando un tono serio mezclado con toques de ironía (no olvidemos escenas como aquella en la que Margot Robbie aparece en la bañera dándonos una lección de economía para dummies) u otras películas como Dos días, una noche, que enfocaba esta temática desde la perspectiva del drama social. Ahora llega Vuelta a casa de mi madre, una comedia francesa dirigida por Eric Lavaine, que regresa tras Barbacoa de amigos para narrar los conflictos familiares y, en este caso, la crisis no es la protagonista, pero sí una buena acompañante para la narración de la historia.

Su comienzo es prometedor y de lo mejor de la película, ya que regala al espectador momentos que mezclan comicidad y elegancia de una manera sugerente y eficaz: la madre despertando a su hija Stéphanie como si llegara tarde al colegio, el café que la madre aún guarda y que debería tirarse… y la cosa va en alza. Stéphanie, la joven arquitecta que a sus cuarenta años de edad se ha quedado en el paro, acude al INEM para encontrarse con un funcionario que no le dará muy buenas noticias con respecto a su futuro laboral; una situación divertida y que creará aforo de carcajadas en la sala de cine.

Eric Lavaine - Vuelta a casa de mi madre - El Palomitrón

A partir de aquí, la película toma un sendero algo más espinoso tratando de hacer reír al espectador hasta llorar, pero sin lograrlo, y llegamos a catalogar la película como una comedia ligera con toques dramáticos. Sí es cierto que el personaje de la madre interpretada por Josiane Balasko es lo mejor del resto de metraje, pero una sola actriz no puede sostener el peso de una película. Su secreto bien guardado, los malentendidos que propicia, así como su torpeza para aprender a crearse una cuenta de correo electrónico, son cómicos, y probablemente lo más destacable de Vuelta a casa de mi madre. Alexandra Lamy, que interpreta a la hija, también realiza una buena actuación, aunque por momentos quede algo eclipsada por Balasko. El resto de personajes son totalmente prescindibles, ya que apenas aportan comicidad o drama a la escena de la reunión familiar, que obligatoriamente tendría que haber supuesto el punto álgido de la película, el momento clave para que el espectador cayera rendido a los pies de Vuelta a casa de mi madre.

¿Dónde está el principal fallo que impide que esta comedia francesa brille en todo su esplendor? Muy fácil (y muy triste también): en el empeño de su director de convertir la comedia en un drama de conflictos familiares. Unos conflictos desdibujados que invitan al espectador al bostezo y lo sacan totalmente de la historia. Intentar rodar una película mezclando drama y comedia no es moco de pavo, y si se logra puede llegar a ser una obra exquisita, como ocurrió en el caso de Intocable. Lamentablemente, Eric Lavaine no ha logrado el propósito de todo director, y de esta manera se queda en un pudo ser, pero no fue.

Lamy y Balasco - Vuelta a casa de mi madre

Vuelta a casa de mi madre es una buena comedia que se deja ver, entretiene y que no disgusta, pero que no quedará en nuestra retina por mucho tiempo. Una pena que la película sufra ciertos vaivenes en su transcurso y que se dé cierta torpeza a la hora de combinar la comedia y el drama. Aun así, querido espectador, resulta una buena apuesta para dejarse caer por el cine, pasar un rato entretenido y dibujar una sonrisa en su cara.

LO MEJOR:

  • Su actriz principal, Josiane Balasko.
  • Ciertos momentos cómicos que no tienen desperdicio.
  • El momento del funcionario.

LO PEOR:

  • Su intromisión en el drama.
  • Sus personajes secundarios.

 

Gabriela Rubio

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