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Unreal S2

Tras (con el permiso de Mr. Robot) convertirse en la sensación del pasado verano, UnReal ha regresado con una segunda temporada que promete, desde su primera secuencia, darnos más y mejor (o más bien peor) de lo mismo. Si el año pasado tuvimos suicidios, trastornos mentales y peleas de gatas, este será el de los conflictos raciales, la misoginia extrema y las peleas de gatas, que nunca pasan de moda en la telerrealidad.

La nueva temporada de Everlasting se presenta con Quinn y Rachel al mando de la producción hasta que el regreso de Chet lo pone todo patas arriba, incluida la propia serie. El primer episodio es redondo hasta la aparición del personaje que, pese a que sirve para romper la inercia de presentar el piloto del dating show, las chicas y el pretendiente sin más, inicia una guerra de sexos y poder absurda y demasiado inverosímil hasta para una serie de estas características.

UnReal S2
La versión “para hombres” de Everlasting

Si bien es fácil creer que los productores de un reality son capaces de sobrepasar determinadas líneas rojas para generar contenido, resulta poco creíble que una cadena de televisión permita que haya dos equipos trabajando paralelamente para ver cuál de los dos consigue rodar una mejor versión del programa. Que todo el conflicto parta de una base tan simple y obvia (la supremacía del hombre, el poder de la testosterona) desquicia y da pereza a la vez.

Esto ha propiciado que solo se haya visto una expulsión en tres episodios, que el piloto del reality se haya alargado innecesariamente en la trama y que apenas conozcamos a muchos de los nuevos personajes.

Los perfiles de las pretendientas interesan, sobre todo la activista afroamericana que tiene que luchar contra sus inseguridades en un entorno desfavorable, y su racista enemiga del sur. Sin embargo, con un tercio de temporada cumplido, no han evolucionado lo suficiente.

Las nuevas "tronistas" de UnReal
Las nuevas “tronistas” de UnReal

Si en la primera temporada había más conflictos morales, en esta todos son malos, malísimos y se apuñalan descaradamente por la espalda. Aunque sea muy divertido ver a Rachel jugar sin escrúpulos con las chicas, no tener ningún personaje con principios puede volverse en contra de la serie.

No se puede decir que UnReal haya bajado el nivel o que su segunda temporada sea peor que la primera. Ni siquiera que resulte menos entretenida. Pero corre el riesgo de agotar su fórmula a la misma velocidad que los productores de Everlasting destrozan las vidas de sus participantes.

 Fon López

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