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El amor, probablemente, es la cuestión más recurrente en el cine. Rara es la película en la que la temática amorosa no asome en algún tipo de relación personal de los personajes. Es más, si nos ponemos exquisitos, el amor aparece prácticamente en cada rincón de cada filme, incluso en las más sangrienta, ya sea de manera tradicional entre dos personas (o tres, o las que sea) o de una manera más sutil y menos común, como puede ser el amor a cualquier elemento externo. ¿O lo que sentía Ripley (SIGOURNEY WEAVER) en ALIEN (RIDLEY SCOTT, 1979) no era un verdadero acto de amor hacia la supervivencia y a la vida?

Pero esa no es la cuestión. La cuestión es que, como se suele decir, el amor está en todas partes, incluso para los que no se creen merecedores de él. Ese es precisamente el hilo conductor de UNA CITA PARA EL VERANO (2010), la primera y única película que el actor PHILLIP SEYMOUR HOFFMAN (CAPOTE, THE MASTER) dirigió. En ella, el malogrado actor y durante un breve periodo de tiempo director, ha adaptado la obra teatral de BOB GLAUDINI “A view from 151St. Street”  para presentar a los espectadores la historia de cuatro personajes con trabajos y vidas corrientes, pero con múltiples problemas emocionales que hacen mella en el día a día de su relaciones. 

 

UNA CITA PARA EL VERANO. Crítica. El otro cine. cien y estrenos en El Palomitrón.

 

Posiblemente, una de las mayores virtudes de UNA CITA PARA EL VERANO es la estupenda adaptación que HOFFMAN ha hecho de una obra de teatro. Si bien es cierto que tres de los cuatro actores protagonistas ya dieron vida en el escenario a los mismos personajes (a excepción de AMY RYAN, a quien vimos en 2007 en ADIÓS PEQUEÑA, ADIÓS), ninguno parece hacer excepciones a la hora de interpretarlos ante una cámara. La fuerza de la película reside precisamente en eso: en la calidad de las actuaciones de quienes se ponen en la piel de personas corrientes con problemas quizá no tan comunes.

PHILLIP SEYMOUR HOFFMAN, además de ponerse al frente de la dirección, da vida a Jack, protagonista absoluto de la película, que con un carácter tímido e introvertido sostiene todo el peso de la trama. Le acompañan AMY RYAN, interpretando a Connie, una mujer con la misma timidez y ganas de encontrar el amor que Jack, JOHN ORTIZ, actor todoterreno que compagina ejemplarmente el cine con la televisión, y DAPHNE RUBIN-VEGA,  una actriz (y cantante) más que conocida en la escena teatral gracias a su fabuloso trabajo en la mítica RENT. Ambos dan vida a Clyde y Lucy, los mejores amigos de Jack,  un matrimonio aparentemente feliz que esconde múltiples problemas conyugales sin resolver.

 

UNA CITA PARA EL VERANO. Crítica. El otro cine. cien y estrenos en El Palomitrón.

 

Pese a que la cinta no ofrece el atractivo de la novedad entre sus elementos, la alta calidad de las interpretaciones salva con creces pequeñas carencias de las que dispone esta adaptación al cine. Estamos hablando de un trabajo coral muy notable en el que destaca, por encima de la de sus compañeros, la labor de HOFFMAN. Con este nivel queda superado el mayor escollo de la película: un guion que avanza a paso lento y débil, a caballo entre el drama y unos pequeños toques de comedia genialmente incorporados.

Es importante tener en cuenta que uno de los elementos que más llama atención de UNA CITA PARA EL VERANO es su estupenda banda sonora, que corre a cargo del grupo estadounidense Grizzly Bear, y que aporta integridad al conjunto cinematográfico que HOFFMAN pretende presentar al espectador. Este hecho, junto con la fotografía que enmarca una Nueva York invernal,  triste y melancólica, aspecto que conecta perfectamente con el carácter de los personajes, ayuda mucho a  que el conjunto resulte finalmente más que satisfactorio.

 

 

 

LO MEJOR:

  • Las interpretaciones de los protagonistas y la constante química entre ellos.
  • La banda sonora, con un toque indie que encaja con la trama perfectamente.
  • El buen equilibrio entre el drama y la comedia.

LO PEOR:

  • Los cuatro años que ha tardado la película en llegar a nuestras pantallas.
  • Que este sea la primera y única película que PHILLIP SEYMOUR HOFFMAN dirige.

 

 

Sheyla López

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