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PATIO

 

A menudo, y todos lo hemos sufrido, los problemas, las amistades peligrosas y los choques de convivencia se suceden hasta en las mejores comunidades de vecinos. La presencia de un nuevo residente supone, en ciertas ocasiones, un trastorno incómodo para algunos, que ven como su intimidad se ve amenaza por la intrusión de un desconocido al que solo le deben un saludo en el rellano. Sin embargo, la aparición de una nueva persona en dicha convivencia vecinal supone, en esta ocasión, el detonante que da lugar a infinidad de situaciones que suponen un cambio radical en las insulsas y corrientes vidas de los inquilinos.

En UN PATIO DE PARÍS, el director PIERRE SALVADORI (USTED PRIMERO, UN ENGAÑO DE LUJO) enmarca en un enorme y precioso bloque de vecinos lun crisol de  relaciones humanes basado en la coexistencia de personas dispares, la mayoría de ellos con ciertas neurosis que se van descubriendo a lo largo de la película. El escenario supone un empuje más que necesario para que los personajes evolucionen en las vidas que se plantean.

 

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El peso principal recae en dos personajes tan diferentes como compenetrados. El primero, el protagonista indiscutible de la película, es Antoine, interpretado por GUSTAVE KERVERN (AALTRA). Antoine supone la personificación del pesimismo. Sus aspiraciones máximas son poder salir de la cama por las mañanas y poder alargar el brazo para coger una cerveza. Le acompaña en esta ruta de las pocas ganas de seguir adelante el segundo personaje relevante de UN PATIO DE PARÍS, Mathilde, magistralmente interpretada por CATHERINE DENEUVE (BELLA DE DÍA, INDOCHINA), quien da vida a una mujer con una exagerada generosidad y ganas de dar a los demás. Con cierta tendencia a la obsesión, para Mathilde la llegada de Antoine supone el eslabón que le faltaba.

Ambos personajes no solo están completamente compenetrados durante todo el trascurso de la película, sino que encajan tan perfectamente que parecen diseñados el uno para el otro. La fuerza y el carácter fuerte de ella contrasta tanto con la negatividad y la relajación de él que ambos forman una pareja más que perfecta.

 

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Sin embargo, a medida que la cinta avanza, el tono hilarante de la primera parte de la película se torna dramático y compasivo. La vitalidad y el espíritu de cambio que el espectador puede sentir al principio de UN PATIO DE PARÍS, en parte gracias al personaje de Mathilde, evoluciona hacia el melodrama. Así, los diálogos y las secuencias en las que ambos personajes aparecen en pantalla van cambiando para dar lugar a escenas y conversaciones eternas que no llevan a ningún sitio al espectador. Es posible, además, que ninguno de los personajes que aparecen en el filme evolucionen de modo coherente.

Así, prácticamente todos los individuos se mantienen totalmente planos y las aspiraciones y metas que se planteaban al principio de la trama no llegan nunca a producirse. La inclusión de nuevos personajes a la trama apenas supone un cambio positivo para el guion, que en un principio parece aspirar a más pero, sin embargo, no aportan ese punto de novedad que requiere la película.

Pese a las buenas interpretaciones de la pareja protagonista, UN PATIO DE PARÍS se estanca y se queda en una promesa que nunca llega a cumplirse.

 

 

 LO MEJOR:

  • La interpretación de los CATHERINE DENEUVE y de GUSTAVE KERVERN.
  • Los escenarios. Conectan perfectamente con el tono de la película.

 

LO PEOR:

  • La falta de riesgo en la trama hace que ésta resulte plana y sin evolución alguna.
  • El personaje de MICHELLE MORETTI, insulso y carente de sentido.

 

 

Sheyla López

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