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paraiso

 

Este viernes GOLEM DISTRIBUCIÓN estrena la última entrega de la trilogía PARAÍSO de ULRICH SEIDL, director de IMPORT/EXPORT (2007) y DÍAS PERROS (2001). Concebidas como una historia unitaria nos narra las vacaciones de tres mujeres en las que cada una intentará llenar el vacío en el que se ha convertido su vida buscando su paraíso personal.

 

Con su peculiar técnica, SEIDL parte de fragmentos de la vida cotidiana mostrados a modo de fotografías o cuadros. Son retazos llenos de vulgaridad pero exaltados por la pulcritud de la imagen, por el preciosismo del encuadre. Recrea situaciones conocidas, próximas pero filtradas por la labor del artista que acaparan nuestra atención. Pretende proponernos una aproximación diferente, introducirnos en una realidad más íntima que desvela en toda su plenitud, con todos sus detalles y todas sus miserias. Así, a partir de una imagen con la que consigue turbarnos, inquietarnos o hacernos sonreír, desarrolla las escenas que se convierten en el arma desveladora del mundo oculto tras los convencionalismos. No escatima en el tiempo, no le importa cansar, se recrea en todos los detalles hasta el hartazgo garantizando no sólo que comunica lo que quiere contar sino que nos hace sentir lo que quiere que sintamos.

 

Su objetivo, traspasar la imagen de normalización de la sociedad actual europea y mostrarnos sin piedad sus enfermedades. Es una crítica expositiva, no nos dice si está mal o bien, no le hace falta, simplemente nos obliga a mirar. Y mirar por dentro, exponiéndonos “lo que hay” a pesar de todo el maquillaje que queramos ponerle y potenciado por unos actores que se alejan de los clichés idílicos. Son personas vulgares pero por ello más próximas.

 

amor

 

En PARAÍSO: AMOR, la primera de la trilogía, Teresa (MARGARETE TIELSEL) es una madre divorciada cuya vida, arrastrada por la displicencia y la rutina, se ha ido vaciando de sentimientos y emociones. Consciente de este vacío aprovecha las vacaciones para buscar ese apartado que complete su felicidad. Hasta aquí todo correcto, comprensible e incluso admirable. Sin embargo Teresa es consciente de las dificultades que el mundo de las relaciones occidentales pone a una mujer de su edad y su aspecto físico. Asume la pérdida en una batalla que no va a pelear y que es batalla pendiente de la mujer occidental, su tradicional sumisión estética a los gustos establecidos. No cuestionan que se las deseche, no luchan por imponer su físico y su realidad, se avergüenzan de ello y aceptan el castigo. Pero es la misma sociedad que les niega ese derecho la que les ofrece una solución. De forma no reconocida, oculta, institucionaliza el abuso de poder allí donde el grado de debilidad de las víctimas les permite llegar todo lo lejos que deseen, es la nueva explotación imperialista, el turismo sexual. Gracias a esa institucionalización maquillada, convertirse en un explotador sexual es fácilmente aceptado pero conduce a una degradación personal que se nos muestra minuciosamente en el relato, sin ahorrarnos detalles. No es la degradación de una víctima, es la degradación del verdugo. Sólo conseguirá ahondar en su infelicidad, puede comprar sexo e ilusiones pero no sentimientos y eso es lo que Teresa busca.

 

fe

 

En FE, la hermana de Teresa, Anna Maria (MARIA HOFSTATTER) vuelca toda su necesidad de dar y recibir amor en un particular fanatismo religioso. En este caso sus vacaciones estarán dedicadas a una sufrida labor de apostolado en donde de nuevo las víctimas son los débiles, los inmigrantes, los enfermos y marginados. La religiosidad de Anna Maria no es convencional, traspasa el mundo de lo espiritual para convertirse en una relación carnal de placer y sufrimiento físico contada con un patetismo humorístico provocador. Sus creencias son únicamente un instrumento de superioridad que le garantiza una paz interior materializada en el orden y la rutina del interior de su hogar. Pero la reaparición de su marido minusválido (NABIL SALEH), musulmán para más inri, le reclama y le enfrenta con una realidad de la que ella se creía a salvo hundiendo su mundo de felicidad inventada.

 

esperanza

 

En la última entrega ESPERANZA la hija de trece años de Teresa, Melanie (MELANIE LENZ) asiste a un espartano campamento para niños obesos. La adolescencia y sus temas estrella, las relaciones sentimentales y sexuales, los padres y sus hogares desestructurados, el alcohol, la comida… son tratados con la superficialidad del observador que ni juzga ni pretende llegar a conclusiones, sólo muestra. Melanie, como cualquier adolescente, necesita gustar, que le presten atención. Cree encontrar ese trato especial en el atractivo médico del Centro y enamorada de él, busca ser correspondida. Sin embargo la actitud un tanto surrealista del médico (JOSEPH LORENZ) con mensajes equívocos y contradictorios, fruto de su propia lucha interior, harán que su rechazo final sea más doloroso. El duelo entre la inocencia y la honestidad de la juventud en la que todo puede ser, pierde frente una tortuosa adultez domesticada por los convencionalismos. Las dudas del adulto, más que morales, se presentan como una valoración de riesgos y recompensas que requieren un tiempo de análisis. Y ese tiempo ambiguo es el dolor del inocente.

 

 

LO MEJOR:

  • La exposición sin tapujos del interior de una sociedad europea llena de miserias aceptadas.
  • El recurso a la imagen-cuadro que embellece la película para desglosarnos desde ella el horror.
  • La denuncia del turismo sexual.

 

LO PEOR:

  • El prolongado detalle con el que son tratadas determinadas escenas que terminan ahogándonos.
  • Algunos excesos en sus personajes un tanto surrealistas y patéticos.

 

 

Marina Calvo.

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