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The Zero Theorem. Crítica. Criticas de cine en El Palomitrón

 

Hay directores que en cada película que realizan introducen de manera consciente (o inconsciente) sus tics o señas de identidad, lo que hace que podamos reconocerles inmediatamente (HITCHCOCK, SCORSESE, EASTWOOD), y otros que más allá de tener unas señas de identidad propias tienen su propio universo creado que no se ciñe sólo a una visión estética determinada, sino que también los personajes que se mueven por ellos son recurrentes e indivisibles a su visión. Entre estos directores encontramos a gente como TIM BURTON, SERGIO LEONE Y WES ANDERSON, en un punto en el que han sabido ser comerciales a la par que se mantenían fieles a sus universos.

En el polo opuesto, fiel a su universo pero poco comercial, encontramos a TERRY GILLIAM, del cual nos llega ahora su última película: THE ZERO THEOREM, que recuerda poderosamente a dos de sus películas más aclamadas: BRAZIL y EL SENTIDO DE LA VIDA, aunque en este caso ha trabajado sobre un guion que no es suyo. GUILLIAM siempre ha sido un creador preocupado por mostrarnos personajes al margen de la sociedad en la que viven y que cuando tratan de interactuar con la misma no son comprendidos y se les tiene por locos, y a través de éstos cómo el director busca encontrar el sentido de nuestra (y la de sus personajes) existencia. Todo ello rodeado de su particular universo, donde el espectador (menos en 12 MONOS) no sabría si querría vivir o no, ya que a lo colorido y tecnológico contrapone la alienación que puede llegar a producir y la constante vigilancia por parte de un gran hermano a la que están sometidos sus personajes.

 

The Zero Theorem. Crítica. Criticas de cine en El Palomitrón

 

En esta película, para representar a ese personaje alienado que normalmente muestra en sus películas, tenemos a un inmenso CHRISTOPH WALTZ (MALDITOS BASTARDOS), interpretando a un ser que busca el sentido último de su vida en una llamada de teléfono que nunca llega. Hablando de si mismo en plural mayestático para alejarse de todos y con dificultades para relacionarse, trabaja resolviendo el teorema definitivo para una inquietante dirección, encarnada por un MATT DAMON (ELYSIUM) que demuestra por qué es el actor más interesante de su generación. Mientras el protagonista busca aislarse de todo para así estar siempre al lado de su teléfono, pasarán por su vida diferentes personas que trataran de sacar a la luz la humanidad que ha enterrado en lo más profundo de su ser. MÉLANIE THIERRY (LARGO WINCH) será la que trate de hacer aflorar su humanidad a través del amor, buscando ella también llenar el vacío que siente dentro suyo. Y si ella trata de hacerlo a través del amor, LUCAS HEDGES (MOONRISE KINGDOM), como el hijo de La Dirección, inicialmente trata de ayudarle a resolver el teorema cero, pero finalmente intentará hacerle ver la futilidad de su existencia, los engaños y el control al que está sometido, y cómo ha de escapar de la colectividad (interna y externa) hacia la individualidad para encontrarse. En un papel más secundario, y delirante, encontramos a una TILDA SWINTON que parece sentirse comodísima con este tipo de personajes, como ya demostró en SNOWPIERCER.

 

The Zero Theorem. Crítica. Criticas de cine en El Palomitrón

 

Si los personajes que pueblan THE ZERO TEOREM son parte del universo de GILLIAM, el director  también se sirve de una fotografía totalmente reconocible para terminar de definirlo y hacerlo reconocible. La fotografía usada en esta película es verdaderamente magnifica, recordándonos poderosamente a BRAZIL por su colorido, con unos tonos muy vivos que contrastan con la gris figura del protagonista y su hogar (una iglesia a la que sólo aportan colorido unas ajadas vidrieras). La luz irrumpirá en la vida del protagonista a través de las vías de escape que le facilitan las personas que se cruzan por su vida, pero cuando estos también se vean afectados por sus problemas veremos cómo esa luz que emiten se apaga y la oscuridad vuelve a ganar la partida. Otro de los elementos que definen la visión de GUILLIAM es el diseño de producción, no pudiendo encontrar dos personajes que se asemejen o tengan caracterizaciones que los definan a simple vista, aspecto muy destacado en los personajes de  WALTZ y DAMON. Y no podía faltar la particular visión del director del futuro, (volvemos a acordarnos de  BRAZIL), con una tecnología que mezcla la que actualmente disponemos con elementos que parecen sacados de una novela steampunk y avances que sabemos que en breve nos llegarán (anuncios que nos persiguen por la calle, mega-empresas que dominan la sociedad, cámaras que vigilan todos los aspectos de la vida…).

Para concluir, es una película que sólo contentará a los seguidores más fieles del director y que disfrutaron en su momento con EL SENTIDO DE LA VIDA y BRAZIL, y demuestra que el mejor GUILLIAM es el que se aleja de lo comercial para ahondar en su particular universo. Esperemos que la película tenga, aún así, buena acogida y le permita llevar a cabo su proyecto maldito sobre DON QUIJOTE.

 

 

LO MEJOR:

  • CHRISTOPH WALTZ.
  • El universo visual de GUILLIAM, que aquí vuelve con toda su fuerza.

 

LO PEOR:

  • No es una película sencilla y gustará a pocos espectadores.

 

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