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Rick en calzoncillos The Walking Dead El Palomitrón

La penúltima entrega de The Walking Dead antes del parón navideño ha sido un frenazo en seco en toda regla. Si tras el anterior capítulo se nos despertó la esperanza de un avance más rápido en la trama, con este se nos ha recordado que aquí nadie tiene prisa y que los guionistas no salen de su zona de confort.

Atención: Contiene spoilers

Comienza el capítulo con Rick, al que sacan los Carroñeros del contenedor, y una Jadis que le hace fotos para… ¿esculpirlo? A continuación vamos a la trama del personaje de la semana, Eugene. Tras confirmar que sabe que Dwight es el traidor, ambos tienen una conversación. El segundo le confirma que quiere acabar con el jefe de los Salvadores y espera contar con su ayuda, pero Eugene no está por la labor. Él quiere sobrevivir y conservar sus privilegios actuales, por eso ayudará al del bate con un plan para alejar a los mordedores del recinto. No delatará al topo, y eso hará que su proyecto fracase. Tras fabricar una especie de dron con un altavoz al que conecta el iPod de la difunta Sasha, lo echa a volar y Dwight lo derriba.

Eugene The Walking Dead El Palomitrón

Mientras todo esto ocurre, hemos visto a Daryl, Tara, Michonne y Rosita, que se han encontrado con Morgan, que se ofrece a apoyar junto a otros francotiradores el plan que supone que están preparando: hacer que el camión de la basura que conducen choque contra una de las puertas del edificio y que los zombis entren en él. Rosita no se une porque cree que la idea de Rick es mejor, y Michonne se marcha porque asegura que solo quería comprobar la situación en el Santuario. Los otros dos consiguen su objetivo y los caminantes se hacen con el primer piso del cuartel general de Negan.

Morgan The Walking Dead El Palomitrón

Ante la entrada de la horda en el edificio, Eugene habla con Gabriel, que en un momento anterior le había pedido que ayudará al médico a llegar hasta Hilltop para atender a Maggie con su embarazo, y le dice (prácticamente le escupe) que no va a ayudarle y que él solo quiere sobrevivir. Terminará el capítulo bajo una terrible presión, con dilemas morales y bebiendo el vino que una de las mujeres de Negan le había llevado en pago a una reparación que aún no ha hecho.

Volvemos a encontrarnos con Rick, al que sacan de su prisión para luchar contra un mordedor al que han acorazado la cabeza. Contra todo pronóstico, conseguirá vencerlo y usarlo como arma contra la mismísma Jadis, que terminará uniéndose a su causa y aceptando sus condiciones. Cuando el policía llega con sus nuevos aliados al recinto de los Salvadores, encuentra a uno de los francotiradores siendo devorado por los zombis. Intentará contactar con los suyos, pero será inútil, y subirá a una torre para ver qué ha ocurrido en su ausencia. El nuevo panorama, con el cuartel de Negan despejado, le hará caer en uno de sus ataques de desesperación.

Rick y un muerto The Walking Dead El Palomitrón

Como hemos comentado anteriormente, nuestra ilusión de que la guerra acabase en el próximo capítulo y se nos presentase un nuevo argumento en la segunda mitad de temporada empieza a desvanecerse. De nuevo hemos tenido un capítulo con muy poca sustancia y centrado en un personaje al que se le da una importancia que no debería tener; otra vez dudas, crisis existenciales, etc.; una lucha calcada a otra que ya vimos en la temporada pasada… Cada vez hay menos hilos de los que tirar en esta ficción, cada vez menos interés por parte de sus responsables por darnos calidad o al menos algo con un poco de coherencia y sentido. Muy atrás han quedado la primera temporada y los aplausos que recibió. Ahora solo tenemos chistes relacionados con un final que cada vez auguramos más cercano; sobre todo si vemos la caída en su audiencia, y el descenso continua. Rick, esto ya no hay quien lo arregle.

Rocío Alarcos

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