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DARYL Y NEGAN TWD EL PALOMITRÓN

Que la séptima temporada de The Walking Dead se nos está haciendo bastante cuesta arriba, porque la serie va despeñándose montaña abajo, es algo que ya comentamos en el análisis del anterior capítulo. Y que, aunque queremos tener fe en sus responsables, nos da la impresión de que se han quedado sin ideas, que no saben cómo retomar el rumbo de la ficción, y reinciden en argumentos mohosos y en darle minutos de gloria a personajes y tramas insustanciales. ¿Podrán arreglar esto de aquí a su último capítulo? De momento nos dejan otra entrega que podía haber dado mucho más de sí, con alguna imagen impactante, pero no mucho más.

Atención: Contiene spoilers

Comienza el capítulo con una nueva entrega de productos del Reino a los Salvadores. Tras un pequeño rifirrafe de Richard, Morgan y Benjamin con los seguidores de Negan, el rey Ezekiel vuelve a imponer su autoridad y a mantener su compromiso con los Salvadores. Cuando Daryl se reencuentra con el grupo, ve en Richard al aliado perfecto para conseguir que Ezekiel se una a la guerra que prepara Rick, y no dudará en ayudarle en el plan que ha preparado. Va a atacar a un grupo de Salvadores y dejará pistas que hagan creer que ha sido “alguien muy querido para Ezekiel”. Así, Negan se vengaría y el monarca no tendría más remedio que luchar. Pero cuando Daryl sepa que el cabeza de turco va a ser Carol, aborta la misión y va al encuentro de su amiga.

The Walking Dead El Palomitron

Mientras, Rick y sus grupo, a quienes dejamos en un vertedero rodeados por una nueva comunidad de la que desconocíamos su existencia, son amenazados por su líder, Jadis, una mujer que no parece avenirse a razones hasta que Gabriel (sí, él cura otra vez) amenaza a una de sus compinches con un cuchillo para conseguir una oportunidad para su grupo. Aunque antes Rick tendrá que pasar una prueba: tras subirlo a una montaña de basura y chatarra, Jadis lo empuja hacia el suelo para que luche contra Winslow, un caminante atravesado por varias estacas metálicas y con un casco, también con defensas, que hacen casi imposible matarlo. El protagonista se enfrentará a él con lo que tiene a mano, hiriéndose varias veces, hasta que Michonne le da una idea para neutralizar al zombi y poder acabar con él. Tras salir victorioso, llega a un acuerdo con Jadis: él les proporcionará armas y “los basureros” se pondrán de su lado.

Janis y Rick TWD El palomitrón

Volvemos al Reino y somos testigos del emotivo reencuentro de Daryl y Carol. Ella le explica sus razones para alejarse de Alexandria y pregunta por sus compañeros. Él se calla las muertes de Glenn y Abraham, le asegura que todos están bien y regresa al Reino. Tras reprochar a Morgan su no intervención contra los Salvadores, se marcha a Hilltop.

Carol y Daryl TWD El Palomitrón

Un capítulo bastante insustancial (y hemos perdido la cuenta de cuántos van ya) en el que se pretende poner el clímax en la presentación de la tal Jadis y en su zombi acorazado (que parecía un personaje de El laberinto del fauno tras pasarse por el universo de Mad Max), pero la sorpresa dura lo mismo que una pompa de jabón. Tenemos más personajes que exigen algo a cambio de unirse a la causa, por lo que obligarán a los protagonistas a dar otra vuelta para conseguir lo prometido. Se da a Gabriel un protagonismo que no merece: su personaje no da más de sí, por mucho que esto sea una redención espiritual del cura; además, las explicaciones de cómo ha llegado a parar allí son confusas, lo que implica que se ha engañado al espectador escatimándole información. El comportamiento de Rosita es errático, más de niña malcriada que otra cosa. De nuevo parece que se le dan frases, aunque no tengan sentido, solo por recordarnos que está ahí. Y lo mismo ocurre con Tara, que se va a ver en la disyuntiva de revelar o no el paradero del arsenal de armas de las mujeres de Oceanside; esperemos que no tarde mucho en decidirse.

Carol en la chimenea TWD El Palomitrón

Más de lo mismo, es decir, de lo peor de la serie. De sus errores, de sus vicios, de un croma que da vergüenza ajena, de un protagonista cuya sonrisa parece que precede a un ataque de histeria, de alargar tramas sin sentido, de personajes insulsos… Y la desesperación por un enfrentamiento que no llega. Rick, confiamos en ti, pero un poquito menos.

Rocío Alarcos

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