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El pasado 17 de octubre, Filmin estrenaba en su plataforma The Living and the Dead, la nueva serie británica creada por Ashley Pharoah (Life on Mars) para la BBC. Se erige como una de las apuestas de la cadena donde reina un terror gótico similar al de largometrajes como Los otros (Alejandro Amenábar) o La mujer de negro (James Watkins). El reparto está encabezado por Colin Morgan (Merlín, The Fall) y Charlotte Spencer (Blue). La serie ha sido nominada a los Royal Television Society Awards (a Mejor montaje y Mejor dirección de fotografía) y a los British Society of Cinematographers Awards (a Mejor dirección de fotografía).

¿De qué trata la serie?

La ficción nos transporta a una Inglaterra rural a finales del S. XIX (1984) en la que Nathan Appleby (Colin Morgan) y su esposa Charlotte (Charlotte Spencer) cambian su vida cosmopolita en Londres para hacerse cargo de la granja familiar de la familia de él. En plena ebullición de la Revolución Industrial, y con una sociedad repleta de cambios, la joven pareja tendrá que afrontar problemas a los que no estaban acostumbrados en la ciudad.

Son una pareja adelantada a su tiempo: él es psicólogo especializado en traumas y ella es fotógrafa, algo reservado para muy pocas mujeres a finales del S. XIX. Cuando se trasladan al condado de Somerset, ella deja sus labores de fotografía a un lado para dedicarse a las nuevas responsabilidades de la granja, mientras él continúa desempeñando su papel de psicólogo al descubrir que una joven de dieciséis años (la hija del pastor, Harriet Denning (Tallulah Rose Haddon) puede estar sufriendo un trastorno de doble personalidad. A partir de este momento, Nathan luchará todo lo posible para desenmascarar el trastorno de Harriet, a pesar de que su razón se verá nublada en diferentes ocasiones debido a incoherencias de la joven que él será incapaz de explicar.

Además del avance en campos como la psicología y sus métodos experimentales, la serie se centra en los propios cambios sociales, aunque aún sutiles, de vital importancia. Roles como el de una mujer más independiente, sexualmente activa y con poder para decir lo que piensa; un gran acierto en la serie.

¿Por qué la recomendamos?

Sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes que tiene (y donde se ve el respaldo de la BBC) es el diseño de producción: cuidado al detalle, representa una Inglaterra gótica pero delicada, bañada por una dirección de fotografía soberbia (Matt Gray y Suzie Lavelle), donde el color y los planos detalle son utilizados a la perfección para relatar el sentimiento del protagonista en escena.

El tratamiento puede recordar al naturalismo de autores como Emilia Pardo Bazán o a la oscuridad macabra del relato de Edgar Allan Poe, en el que la muerte se plantea como algo visceral pero bello. De hecho, el propio personaje de Harriet es el vivo retrato de Ofelia en el cuadro de John Everett Millais (1852), en concreto en las escenas en las que se sitúa al personaje cerca del lago de los Appleby. Este tratamiento traza el camino visual y temático de todo el piloto (y de toda la serie), brindando al espectador una coherencia visual que agradece según avanza la historia.

La Inglaterra industrial de finales del S. XIX es característica por la niebla producida por el hollín y las calles oscuras que apestan a orina, pero cuando sales de la ciudad el retrato es más complejo. No solamente se consigue en este ambiente rural por la fotografía y el estilismo de los personajes, sino por el halo total que envuelve cada escena. También tiene tecnología propia de la época, como una rudimentaria máquina de tracción al vapor para arar el campo o un fonógrafo de cilindros. Los propios protagonistas recalcan el avance de estos productos y la importancia que tiene el progreso a través de ellos. Claro que igual que ellos ensalzan estos productos, los más conservadores los ven como una amenaza a sus trabajos.

Otra de las razones por las que recomendamos la serie es la lucha interna de Nathan entre ciencia y ocultismo, donde la psicología experimental será el limbo en el que se moverá. El protagonista está muy seguro de sus creencias y es muy escéptico, pero ciertos acontecimientos harán que se replantee todo cuanto cree. Y es que las voces de hombres adultos en mujeres jóvenes suelen crear incertidumbre, ¿no? Pero no desvelamos nada, como dice el refrán: ver para creer.

Y así nos hemos quedado con este episodio, con un gran sabor de boca general pero con la cara descompuesta porque el final es algo que os dejará de piedra. ¿A qué esperáis para comprobarlo? Ya sabéis, tenéis la primera temporada completa en V. O. S. E. ya disponible en Filmin.

Cristina Domínguez

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