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The Beatles

Han pasado cuarenta años desde que la banda pop más conocida del mundo se separó, pero generación tras generación seguimos descubriendo las maravillosas canciones que estos genios compusieron allá por los años 60.

Estos días nos ha llegado The Beatles: Eight Days a Week – The Touring Years, uno de los documentales más entretenidos de los últimos años, dirigido por Ron Howard, el director de obras como Rush y En el corazón del mar. Como si se tratara de un largometraje de ficción más, Howard entrega una obra con buen ritmo, un producto efectivo pero no por ello desdeñable.

El documental repasa la carrera de The Beatles entre 1962 y 1966, la época en la que no paraban de dar conciertos por todo el mundo y la Beatlemanía se contagiaba allá donde John, Paul, George y Ringo se presentaran. Howard consigue transmitir de forma muy hábil esa histeria colectiva que afectaba sobre todo a los adolescentes, que no solo disfrutaban de la música, sino que además idolatraban y tomaban como modelos de persona a aquellos cuatro tipos de aspecto simpático.

Documenal The Beatles

Con varias entrevistas a actores y a los propios Paul McCartney y Ringo Starr (también han recuperado testimonios de George Harrison y John Lennon), la película resulta muy divertida y una auténtica joya para los fans de la banda de Liverpool, especialmente para aquellos que disfruten más de los primeros Beatles, los de canciones como “Can’t buy me love” o “Twist and Shout”.

Desafortunadamente, el documental finaliza cuando la historia deja de ser amable y divertida para convertirse en algo más serio (pero también más interesante), cuando The Beatles publicaron Rubber Soul y certificaron así su cambio de rumbo musical hacia cotas más ambiciosas. Es cierto que el documental explica algo de esta nueva dirección musical y también de la decisión del grupo de dejar de actuar en directo para dedicarse a componer, pero igualmente aún hay una historia que contar sobre las tensiones (que pueden verse, en parte, en el documental Let it be) y las razones que llevaron a la banda a separarse.

The Beatles

En ningún momento el documental busca ofrecer un retrato más certero, global y profundo del grupo, pero acaba consiguiendo sus objetivos de contar una historia entretenida y con sentido del humor. Sin embargo, para los fans acérrimos de The Beatles pos-Beatlemania (Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Revolver, The Beatles, Let it be…) puede suponer una decepción si no saben qué tipo de película van a ver, porque no hay una inmersión en el alma de los cuatro artistas de Liverpool o en las razones de su separación.

Aunque podemos criticar los pocos riesgos que toma Ron Howard, hay que tener en cuenta que la película también ha estado en manos de Paul McCartney y Ringo Starr, que no parecen demasiado interesados en remover el pasado y prefieren recordar aquellos tiempos como una época mayormente positiva y alegre, y no ensuciar la memoria de John Lennon y George Harrison, desaparecidos en 1980 y 2001, respectivamente.

The Beatles: Eight Days a Week es un documental imprescindible para los fans de la banda, pero también recomendable para quienes desconozcan su historia o no tengan tanta afinidad con la música, porque podrán disfrutar de una crónica que, para bien o para mal, forma parte de la historia de la música y de la historia del siglo XX. Pese que no hay claroscuros y se echa en falta un poco más de profundidad, es la historia que Paul McCartney y Ringo Starr querían contar, y Ron Howard demuestra su oficio también en el formato documental para narrar la historia parcial de uno de los grupos más influyentes y exitosos que ha dado la música pop.

LO MEJOR:

  • La música.
  • Entretenida y divertida.

LO PEOR:

  • La falta de profundidad y claroscuros.
  • Excesivamente edulcorada.

Pau Garcia

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