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Terciopelo Azul David Lynch El Palomitrón

Don’t be a good neighbor to her. I’ll send you a love letter, straight from my heart, fucker!

(No seas un buen vecino con ella. Te enviaré una carta de amor directamente desde mi corazón.)

Frank, Terciopelo azul

El cuarto largometraje de David Lynch supone un antes y un después en su carrera. Tras dos primeras obras magistrales, Cabeza borradora y El hombre elefante, en un blanco y negro que apelaba al expresionismo alemán, llegó Dune, y con el ella el fracaso de Lynch en taquilla. Sin embargo, Lynch parece olvidar sus tres primeras obras y llegar con Terciopelo azul, con sus llamativos colores y una banda sonora de ensueño, a contarnos qué hay de terrible tras el feliz sueño americano.

Terciopelo Azul Primer Plano El Palomitrón

Terciopelo azul comienza con una imagen de la que se han extraído diversos significados: un contrapicado de una valla blanca, inscrita sobre un cielo azul impoluto, y unas rosas rojas para terminar la decoración. Los tres colores de la bandera americana se repiten durante el largometraje, pero un contexto muy diferente. Si en el primer plano el contexto era un día caluroso en un tranquilo y apacible vecindario norteamericano, estos colores se repetirán en Dorothy Vallens (Isabella Rossellini): su bata de terciopelo azul, sus labios rojos y sus dientes blancos, conformando así las dos Américas que vemos enfrentadas en cada escena.

Terciopelo azul se desarrolla en la ciudad de Lumberton, donde un joven Jeffrey (Kyle MacLachlan) regresa a casa para cuidar de su padre. Jeffrey vive en un vecindario perfecto, donde nunca sucede nada. Sin embargo, en su primer día de regreso encuentra una oreja cortada, lo que le lleva a comprender que su pueblo no es tan seguro como él creía. Esta sensación es muy similar (aunque con un tono bastante distinto) a la que nos ofreció Tim Burton, pocos años después, en Eduardo Manostijeras. Un vecindario de colores pastel que se ve invadido por la terrible realidad de un ser deforme.

Terciopelo Azul Jeffrey Sandy El Palomitrón

La inocencia de Jeffrey, junto con la de Sandy (Laura Dern) y su sueño de jilgueros, se ve invadida por una naturaleza oscura y peligrosa, encarnada por Frank (Dennis Hopper). Constantemente encontramos esa confrontación del bien y el mal, de lo placentero con lo doloroso. En concreto, en la escena en la que Dorothy sorprende a Jeffrey en el armario, Dorothy reproduce frases violentas que, como luego sabremos, Frank le grita a ella. Al preguntarle Dorothy a Jeffrey si le gusta que le bese, este dice que sí, pero, al preguntarle por su modo de tratarlo, él niega encontrar el placer en ese tipo de actitudes. Esa misma repulsión es la que siente de sí mismo, cuando recuerda como acaba por pegar a Dorothy mientras hacen el amor.

Sin duda, Terciopelo azul nos adelanta muchas cosas que se verían poco después en Twin Peaks. Esa dualidad entre el bien y el mal, una maldad que penetra en una perfecta comunidad y de la que nadie está a salvo, aunque luche con toda su bondad. Destacan la música, los colores, la vivacidad con la que esta película cuenta la podredumbre del mundo, donde todo está oscuro y solo el terciopelo azul parece salvarnos.

Terciopelo Azul Jeffrey Espía a Dorothy El Plaomitrón

Al igual que ocurrirá en Twin Peaks, la música es clave en esta película, que sustituye los ruidos de fábricas y máquinas tan ensordecedores, aunque no los haga desaparecer de todo. El tema Blue Velvet, de Bobby Vinton, que canta Isabella Rossellini y da título a la película, no es el único con significado en el filme. In Dreams, de Roy Orbison, nos da una clara pista de lo que será todo el cine de Lynch: sus sueños, lo que ocurre en su cabeza, como le ocurrirá a su alter ego Dale Cooper (porque es evidente que lo es) en Twin Peaks. David Lynch quiso que el baile entre Jeffrey y Sandy tuviese de fondo Song to the Siren, de Tim Buckley, versionada por Mortal Coil, pero no se pudo permitir pagar los derechos de esa canción (algo que sí consiguió para Carretera perdida). Su solución fue crear su propio tema, con música de Angelo Badalamenti y la voz de Julee Cruise (tándem que se repite en Twin Peaks).

Terciopelo azul muestra la perversidad de un mundo que aparenta ser feliz, la aterradora idea de que tu vecino, tu compañero de trabajo o cualquiera con el que convivas pueda ser capaz de algo criminal. Con unas críticas que iban de un extremo al otro, Terciopelo azul se convirtió en una película de culto que a día de hoy sigue levantando pasiones, a pesar de lo desagradable de algunas imágenes (como en toda su filmografía). Y es que, como diría Jeffrey Beaumont, “es un mundo extraño”.

Lorena Rodríguez

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