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Las post-imágenes son en psicología aquellas imágenes que seguimos viendo después de haber sido suprimido el estímulo que las ha provocado. Como esos dibujos que te hacen mirar durante unos segundos y al apartar la vista se perciben proyectados en la pared. Y Post-imágenes es también el título del capítulo 6×13 de Teen Wolf. Capitulo que, por cierto, está dirigido nada más y nada menos que por Tyler Posey.

Las cosas están yendo con calma en esta primera etapa de la 6B, pero poco a poco el círculo se va cerrando. Aún quedan grandes claves por encajar, sobre todo cuál es la temible amenaza sobrenatural que acecha Beacon Hills. Por el momento, seguimos una semana más con los cazadores.

¡Atención! Contiene spoilers

El capítulo bien podría haberse titulado “Buscando a Brett”, porque este ha sido el hilo conductor. La semana pasada, el muchacho resultó herido por una flecha que Gerard Argent le disparó para evitar que hiciese daño a su nueva pupila cazadora. En el episodio de esta semana, vemos que esa flecha estaba impregnada de veneno, y aun así, después de darnos un tutorial sobre cómo sacarte una flecha del pecho (no lo intentéis en casa), Brett sigue sin escarmentar y vuelve a por Monroe por tercera vez. Naturalmente, la cazadora le dispara a bocajarro, dejándolo peor de lo que ya estaba.

Hacemos un paréntesis para irnos al hospital con Melissa. Ha entrado a la morgue el cuerpo mutilado que encontraron en los vestuarios en el 6×12 (el cual Mason sigue viendo por todas partes; de ahí las post-imágenes). El problema es que el cadáver no tiene cara, y cada vez que Melissa intenta tomar una muestra de su piel, hasta los cadáveres de alrededor parecen agitarse como si tuviesen miedo. Momento muy propicio para meter en el juego a Chris Argent, con quien la doctora dejó una relación a medio iniciar la temporada pasada. Aparte de dar un poco de coba a ese asunto, por fin consiguen la muestra del cuerpo mutilado. No tiene ni ADN ni célula de ningún tipo. Algo imposible. Tendremos que esperar mínimo otra semana más para ver de qué va todo este asunto de “eso” que se ha fugado del otro lado. Al menos hoy no han salido las arañas, no hay mal que por bien no venga.

Y volvemos a la manada, a quienes acude Lori, la hermana de Brett, cuando descubre que este está desaparecido. El grupo se divide en dos: por un lado, Corey y Mason piden ayuda a Lydia, que mediante sus garabatos premonitorios llega a la conclusión de que algo pasa con el número 68. Y vaya si pasa. Tras dar unas cuantas vueltas, caen en la cuenta de que el 68 indica al jugador de lacrosse que lleva ese número en el instituto: Nolan. Ya vimos en el 6×11 que ese chico tenía algo raro, y hoy se le han visto las intenciones: destapar a los seres sobrenaturales que viven en el pueblo. Esto supone una vuelta de tuerca a la interpretación que la banshee hizo de sus visiones: la gente no se está matando la una a la otra, sino que unos se están volviendo contra los otros, contra ellos, los sobrenaturales.

Por otro lado, Scott, Malia, Liam y Lori van al bosque a buscar a Brett y encuentran la flecha y un rastro de sangre, por lo que deducen que está herido y envenenado no muy lejos de allí. Como es lógico, los cazadores todavía siguen al acecho y les viene de perlas haber atraído a más lobos hasta sus trampas. Porque a Gerard no le vale con matar a uno; quiere acabar con todos. El viejo Argent le da unas cuantas master class a Monroe, entre ellas que los animales heridos se esconden bajo tierra. Y así acaban todos a la búsqueda de Brett en los famosos subterráneos de tuberías bajo el instituto.

Scott cae en una trampa por el camino, y como ya tocaba, es Malia quien se encarga de ayudarlo. Eso deja a Liam y Lori acorralados por más trampas cuando por fin logran dar con Brett, que a esas alturas ya está hecho polvo. En un momento de despiste de Liam, los dos hermanos ascienden a pie de calle a través de una alcantarilla, y arriba ya hay un coche esperando para atropellarlos. Otros cuantos vehículos y vecinos se congregan alrededor de los dos cuerpos, y Liam se transforma en lobo por pura impotencia, ante la hostil mirada de todos. Unos metros más allá, Monroe se da cuenta de que es Gerard quien ha orquestado todo eso, quien está reclutando un ejército para acabar con todos los lobos.

Y esto es lo que ha dado de sí el capítulo de esta semana. Todo gira en torno al papel de parias que vuelven a adquirir los protagonistas esta temporada, y a los enemigos que, con Gerard a la cabeza, se van ganando por el simple miedo a lo diferente. La última escena con los coches rodeando a Liam recuerda bastante a la de Theo siendo acorralado. Aún nos resistimos a creer que esté muerto de verdad. Puede que haya escapado, o que lo hayan capturado para torturarlo, sacarle información o utilizarlo contra la manada. O, en el peor de los casos, puede que solo haya sido la manera de introducirnos a la sangría lobuna que se trae entre manos Gerard.

En cualquier caso, lo que sigue sin encajarnos de ninguna manera es la relación que tiene todo esto con la gran amenaza sobrenatural de esta temporada. A lo mejor su liberación es la que ha puesto en marcha a los cazadores. ¿Y vosotros? ¿Tenéis ya alguna teoría?

Aitziber Polo

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