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Segunda semana de la recta final de Teen Wolf, y poco sabemos de “eso” que se ha escapado del otro mundo. Nos han dejado caer alguna referencia útil, sí, pero poco más. Sin embargo, el 6×12 ha traído de vuelta algunos de los personajes que nos habían prometido, y para nuestra alegría, las tramas en vez de serpentear de un lado para otro para ganar tiempo, ya nos van planteando todas las situaciones sobre las que girará la temporada.

Vamos a repasarlo más detenidamente, así que cuidaos de los spoilers y ¡dentro recap!

Theo is back! (Si es que se fue en algún momento). El pobre ha estado durmiendo en su furgoneta todo este tiempo, cambiándola de aparcamiento constantemente aunque siempre venga el agente de policía de turno a llamarle la atención, porque Beacon Hills no es un camping de mobil homes. El caso es que también recibe visitas más desagradables, esas del tipo arácnido. Uno de esos bichos se cuela en el vehículo y empieza a trepar por su mano mientras él lo observa tan campante como si fuera a convertirlo en Spider-Man. Y picarlo lo pica, pero nada más hacerlo desaparece bajo su piel. Menos mal que la consulta de Deaton estaba por allí cerca (y sin la llave echada, básico), y con unos reflejos que ya los quisiera Peter Parker, Theo logra sacarse la araña que se desvanece en una pequeña nube de humo gris. Pero sus problemas no han hecho más que empezar: un grupo de hombres armados rodea la furgoneta y abren fuego contra ella.

Y de aquí saltamos al primer teaser de la 6B. Scott, Malia y Lydia son rodeados en el bosque, pero no por cazadores (eso forma parte de los recuerdos de Scott), sino por el sheriff Stilinski y otros agentes. Al padre de Stiles (que ya está curado de espanto), solo le cuentan lo del sabueso del infierno muerto, guardándose para sí el tema de la bala con la flor de lis hasta que hablen con Chris Argent para esclarecer si ha sido él quien disparó o no.

Los encargados de buscar al cazador son Scott y Malia (atención porque ya nos van introduciendo Scalia para que sea más indoloro y menos sacado de la manga cuando pase de verdad. ¿Qué problema hay con que los personajes tengan fases de soltería, Jeff Davis?). No encuentran a Argent en su búnker, sino vendiendo armas en un pabellón abandonado (bastante ilegalmente), y está con la mosca detrás de la oreja porque los intermediarios no quieren decirle para quién son esas armas. Cuando Scott y Malia le cuentan lo del sabueso, les pide que lo guíen hasta el claro del bosque donde estará el resto del proyectil. Descubren que la bala es de plata, algo bastante tópico que indica que quién la disparó es un “aficionado”: un nuevo cazador, especialmente peligroso porque “no sabe lo que hace”.

Por su parte Lydia comparte escenas con Parrish en este episodio (esperamos que la tensión en el ambiente sean imaginaciones nuestras. Ahora que por fin está con Stiles no queremos más líos). Las visiones que la pelirroja tuvo en el pasado capitulo (el pasillo lleno de telarañas), no transcurrían en el instituto sino en Eichen House. El ayudante del sheriff no le deja ir a investigar a ella, así que se presenta en el psiquiátrico él mismo. Pero el encargado no es trigo limpio y después de que Parrish descubre que han asesinado a todos los pacientes sobrenaturales, lo encierra a él también para hacerle lo mismo que al otro sabueso: congelarlo. Por fortuna Lydia llega a tiempo de salvarlo con uno de sus gritos de banshee.

Más adelante, al contarles lo ocurrido a Scott y Malia, llegan a la conclusión de que los habitantes de Beacon Hills están empezando a darse cuenta de que lo sobrenatural existe en el pueblo y tienen miedo, un miedo y un rechazo que los volverá a convertir a ellos en parias como al principio de la serie.

Y por último el tercer bloque del 6×12 ha girado en torno al instituto. Por un lado, una marabunta de arañas ha invadido (literal y desagradablemente) a un alumno, y Liam, Mason y Corey se han encontrado un cuerpo mutilado en los vestuarios. Bien, todo cuadra. ¡Pues no! Porque al rato se han encontrado a ese mismo alumno tan tranquilo en la biblioteca. ¿De quién era entonces el cuerpo del vestuario?

Por otra parte, la señorita Monroe (la nueva orientadora y también la cazadora que andan buscando), sigue haciendo pesquisas sobre lo sobrenatural y va a toparse con Brett, que en lugar de ser un poco discreto con sus poderes va fardando por ahí. Monroe intenta liquidarlo porque “no debería existir gente con tanto poder”, pero Brett consigue librarse gracias a la regeneración. Sin embargo, el chico vuelve para vengarse de ella más tarde. Mala idea. Aparece alguien que ya tenía vigilada y localizada a la cazadora (¿el mismo que dejó el mensaje y el cuchillo en su despacho?): Gerard Argent. El veterano cazador sabe reconocer el talento innato, y quiere fichar a la nueva para su causa.

Y esto es lo que nos ha dejado el capítulo de esta semana. Los cazadores se suman a la ecuación, prevemos distintos bandos y sabiendo cómo se las gasta el viejo Argent, se avecina tormenta. Respecto a la amenaza “central” de esta temporada, rescatamos dos claves: el sabueso del infierno que andaba buscando erradicar dicha amenaza la semana pasada, estaba recluido en Eichen House como precaución por si “eso” se liberaba; y sea lo que sea “eso”, es una criatura sobrenatural tan peligrosa que la única forma de estar a salvo era que se mantuviese con los jinetes. Y en cuanto a Theo, su vuelta ha sido tan impactante como decían, aunque es evidente que habrá encontrado en modo de sobrevivir al tiroteo. Tal vez volvamos a saber de él a través de Scott, si finalmente Theo se ha decidido a llamarle o dejarle algún mensaje. ¿Lo veremos la semana que viene?

Aitziber Polo

 

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