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El próximo septiembre se cumplirán 50 años de la primera emisión de la serie Star Trek, y la tercera película de la era J. J. Abrams es un homenaje absoluto a la original. Tanto es así que se puede considerar que se ha recuperado el espíritu de los mejores capítulos, modernizando su universo y dándole un nuevo filtro acorde a nuestros tiempos y a la cultura visual actual. En cualquier caso, nos encontramos con lo que puede considerarse el tapado del verano, tras las terribles críticas de otros blockbuster, como Cazafantasmas o Escuadrón suicida.

El argumento de la cinta es poco original: la Enterprise está en misión de exploración en los confines del universo conocido, cuando hace acto de aparición un temible enemigo con capacidad para destruir la Federación de Planetas y todos los mundos que encuentren a su paso. Pero, en este caso, la historia comienza de forma algo pesimista: ni el capitán Kirk ni Spock desean continuar con el proyecto de explorar la última frontera. El primero desea probar cosas nuevas; el otro, servir al renacimiento de su raza, más ahora cuando su yo paralelo ha muerto. Y todo esto se fragua en Yorktown, una fabulosa ciudad-satélite, avanzadilla de la Federación en el espacio profundo. Pero muy pronto, como apuntábamos, llega el momento de actuar, y lo que parecía ser una misión rutinaria acaba con la tripulación secuestrada, con los protagonistas desperdigados en un ignoto planeta y con la amenaza galáctica de un villano sediento de sangre.

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El elenco principal es el mismo que en las anteriores películas, por lo que no hace falta presentarlo en esta nueva entrega. Chris Pine, Zachary Quinto, Zoe Saldana, Karl Urbanconocen sus personajes y los enriquecen con nuevos matices, haciéndolos cada vez más profundos e interesantes. Entre las nuevas caras destacan Sofia Boutella (Kingsman: Servicio secreto) como Jaylah, una extraterrestre de armas tomar, e Idris Elba (Luther) como el malvado Krall. Aunque en este segundo caso su actuación queda enmascarada (y nunca mejor dicho, por las prótesis faciales de la caracterización), lo que da un aire sintético y extraño al personaje. Queremos apuntar como curiosidades el cameo de Jeff Bezos, fundador de Amazon, que se ha confesado fan de Star Trek, y el pequeño papel de Greg Grunberg (Héroes), que apareció también en Star Wars: El despertar de la fuerza (privilegios de ser íntimo de Abrams).

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Los efectos especiales son espectaculares (no esperábamos menos), y aunque algunas cosas ya se han visto en otras películas del género, aquí se ha subido un escalón en su perfección. La música de Michael Giacchino, como en las anteriores entregas, se enlaza con la imagen de forma magnífica. El guion, firmado por Simon Pegg (Scotty en la película) y Doug Jones, tiene humor, guiños a los fans, escenas dramáticas, giros inesperados… Los peros llegan al descubrir que se ha calcado el esquema de Star Trek: En la oscuridad, que tiene altibajos en el ritmo y que el final recuerda, salvando las distancias, a una película noventera paródica del género de ciencia ficción. En cualquier caso, funciona bien, dando dosis de acción, diálogo, drama, risas e incluso romanticismo. El director Justin Lin (Fast & Furious), lejos de lo que algunos pronosticaban, ha sabido manejar el material del que disponía sin convertirlo en una carrera de coches espaciales o en un videoclip de dos horas. Tropieza, paradójicamente, en las escenas de acción, que pueden llegar a abrumar al espectador y que no siempre está bien resueltas, ya que da puntos de vista extraños, como si hubiese querido innovar sin planificar bien lo que estaba haciendo. Aun así, el intento de ser original es de agradecer, y hay que dejar claro que la franquicia está viva, que aún no ha agotado la fórmula y que deja todo preparado para la secuela que ya está anunciada.

star-trek-más-allá. Crítica en El Palomitrón

Como comentábamos al principio de este artículo, Star Trek: Más allá está mucho más cerca del espíritu original de la serie que las anteriores entregas. Tanto es así que hasta se ha vuelto a introducir la reivindicación social. Si en el pasado su creador, Gene Roddenberry, apostó por incluir un tripulante ruso, una jefa de comunicaciones negra, un piloto japonés o grabar el primer beso interracial televisado, en esta ocasión conoceremos a Ben (el guionista Doug Jones), que es la pareja de Hikaru Sulu, interpretado por el actor John Cho, y a la hija que tienen en común. Una forma natural y elegante de dar visibilidad a una realidad cotidiana.

Lejos de las gigantescas campañas de promoción de otras cintas, pero apoyada por toda una legión de fans que convierten en viral cualquier detalle sobre la misma, Star Trek: Más allá no defrauda. Una película que entusiasmará a los trekkies de toda la vida, a los que se engancharon con el reinicio de la franquicia, a los que busquen un espectáculo visual entretenido o una excusa para ir al cine este verano y pasar un buen rato en la butaca.

 

LO MEJOR

  • El reparto al completo.
  • Los homenajes a los difuntos Anton Yelchin, Leonard Nimoy y a la serie original.
  • La salida del armario de uno de los personajes principales.

LO PEOR

  • Repite el esquema de la última película, pero con altibajos en su ritmo.
  • Las escenas de acción, algo confusas.
  • El malo queda muy lejos del Khan de Cumberbatch.

 

Rocío Alarcos

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