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La autopsia de Jane Doe El Palomitrón

“¿A qué tienes miedo?” Una de las respuestas de la mayoría de la gente es: “Le tengo miedo a la muerte”. Y sobre la muerte, precisamente, trata la cinta que dio una de las mejores sensaciones entre el público del Festival de Sitges 2016, La autopsia de Jane Doe. Es más, no solo fue muy aplaudida por el público, sino que obtuvo el Premio Especial del Jurado. El encargado de este trabajo ha sido André Ovredal (Trollhunter). Su título y su cartel pueden remitirnos a la española El cadáver de Anna Fritz de Hèctor Hernández, que se descubrió en el Festival de Sitges 2015, pero no, no tienen nada que ver, puesto que lo único que estas dos películas tienen en común es que la historia sucede en una morgue y que, de una forma u otra, ambas nos encandilaron en el cine sitgeriano.

La autopsia de Jane Doe cuenta la historia de un misterioso caso de asesinato múltiple en la zona de Virginia. Los agentes de policía llevan el cadáver a una morgue familiar, a lo A dos metros bajo tierra. Un padre y un hijo, dueños de la morgue, serán los encargados de examinar el cadáver que acaban de llevarles, un cuerpo sin signos claros de la causa de la muerte, ya que carece de huellas y señales externas de violencia. Esto será lo que envuelva de misterio toda la historia.André Ovredal La autopsia de Jane Doe El Palomitrón

Un planteamiento interesante y original en dos claras partes es lo que se aprecia en La autopsia de Jane Doe. El director noruego demuestra que ha bebido de la serie B, del terror de los 80 y que tira del clásico del género. Con todo esto y su gran saber hacer, da en la clave para cautivar con su trabajo y consigue que durante todo el metraje el público esté pegado a la pantalla. El espectador saltará más de una vez en la butaca con los sustos inteligentes (miedo a que el cadáver despierte, pasillos oscuros, espejos, voces, sonidos…) e incluso tendrá la tentación de taparse los ojos. Todo sucede allí, en un mismo escenario: la morgue, un lugar propicio para crear terror.

Una historia simple pero efectiva con el guion de Ian B. Goldberg y Richard Naing, que realizan un excelente trabajo en su primer guion cinematográfico, del que resurge el terror que en tan pocas ocasiones se ve en la actualidad. Aquel cine que los amantes del género ya anhelaban, donde verán escenas atroces sin acudir a utilizar el mecanismo sangriento del gore. A esto se une la elegante fotografía (sí, elegante, toda una ironía) de Roman Osin. Sin embargo, cabe decir que su final no nos cautivó tanto como su primera parte debido a que nos recuerda a momentos que ya hemos visto en otros largometrajes.Festival de Sitges La autopsia de Jane Doe El Palomitrón

Brian Cox (Morgan), el primer actor en representar al siniestro doctor Hannibal Lecter, interpreta aquí al forense Tony Tilden. Por otro lado, a Cox se le une Emile Hirsch (Hacia rutas salvajes) como su hijo Austin. Estos dos actores interpretan a dos trabajadores de la morgue que llevan todo el peso de la cinta. Con unos personajes muy bien diseñados, el espectador va descubriendo, a la par que estos, todo lo que rodea al personaje del cadáver. Unos personajes a los que les mueve, por encima de todas las cosas, su profesión (horas y horas trabajando sin importarles no dormir o cenar…), y que van analizando el cuerpo por fuera y por dentro a lo largo del filme, descubriendo pistas a cuál más bizarra, como si de un juego del Cluedo se tratase. También estos muestran sus conflictos internos: el padre se vuelca en el trabajo para olvidar la desaparición de su mujer y el hijo está con ganas de hacer su vida independiente, pero a la vez no quiere ni puede dejar solo a su padre. Todo unido a un amor fraternal que traspasa la pantalla. Estos dos personajes forenses irán haciéndose preguntas al mismo tiempo que realizan el examen post mortem, intentando resolver lo que le sucedió al cuerpo, al que llaman provisionalmente Jane Doe (aún está sin identificar). En estas cuestiones irán envueltos asuntos que tienen que ver con ritos satánicos, pero de los que no queremos desvelar más.Emile Hirsch El Palomitrón

Un bello cadáver blanco, joven y con ojos grises crea la tensión desde que aparece el mal ambiente, provocando un clima que hace que el público esté atento en todo momento. Una historia atrevida en su narrativa, que pondrá los pelos de punta por todo lo que sucede en esa morgue. Su ambientación, su maquillaje y sus pocos efectos especiales (muy conseguidos) no caen en ningún momento en el mal gusto injustificado. A pesar de ser un filme británico de poco presupuesto, estamos contentos por la oportunidad que ha tenido de haber sido mencionado especialmente en Sitges, y ahora distribuido y exhibido en diferentes cines de nuestro país a través del Ciclo Sitges organizado por A Contracorriente Films. Una vez más, gracias por dar visibilidad al cine, y ya no solo al cine, sino al cine de terror, al que tanto poco amor se le tiene y al que desde aquí siempre mimamos y examinamos paso a paso como los protagonistas de este filme hacen con Jane Doe.

LO MEJOR:

  • El ritmo, la tensión y los sustos en su guion y en su dirección, toda una sorpresa en el Festival de Sitges.
  • Las interpretaciones.
  • El maquillaje del cadáver (un desnudo, una sangre y atrocidades elegantes).

LO PEOR:

  • La segunda parte del guion decae.
  • Aquellos que detesten estar en tensión durante toda una película que se abstengan de verla.

María Páez

2 Comentarios

  1. La autopsia d Jane Doe o como hacer una película muy buena sin grandes presupuestos.
    Aunque estoy d acuerdo contigo(permiteme k t tutee) en k la segunda parte es mas Hollywoodiense creo k en nada desmerece a la película en general.
    El guión,la dirección y las interpretaciones m parecen excelentes(sobre todo la del impresionante Brian Cox).
    Comence a verla sin mucho entusiasmo y m ha resultado una agradabilisima sorpresa.
    No todo en Salem fueron mentiras…

    • Hola Gustavo, gracias por leerte mi crítica y mostrar tu visión, pues estoy totalmente de acuerdo. Es una película redonda, donde se demuestra una vez más todo lo que puede llegar a dar el género de terror (y no está acabado como muchos piensan) y que gracias a una buena idea todo es posible. Para mí fue toda una de mis gratas sorpresas en la pasada edición del Festival de Sitges. Un saludo, María.

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