Compartir

El Palomitrón - Here and now

HBO estrenaba el pasado 11 de febrero Here and Now, precedida por las buenas expectativas que generaba el regreso de Alan Ball a la que lleva siendo su casa creativa desde 2001. Tras la vampírica True Blood, el guionista y director recupera el drama familiar que tan bien supo construir en A dos metros bajo tierra.

Las críticas de momento están siendo tibias, cuando no despiadadas. Falta de desarrollo, desenfoque narrativo o torpe retrato de la situación actual de Estados Unidos son algunos de los aspectos que la prensa ha destacado negativamente de una serie que a nosotros, sin embargo, sí que nos ha conquistado por distintas razones. Aquí, siete:

Es inclusiva

Marwan Salama - El Palmitrón

En Here and Now hay personajes homosexuales, transgénero, afroamericanos, asiáticos o musulmanes. En los primeros episodios se habla del patriarcado, los privilegios del hombre blanco cishetero, la libertad religiosa o roles sexuales en entornos familiares y escolares con bastante naturalidad.

Nos regala a una nueva Claire Fisher

Kristen-Claire - El Palomitrón

Todavía hay que ver cómo evoluciona el personaje, pero Kristen, la menor de la familia, nos recuerda inevitablemente a su homóloga de A dos metros bajo tierra. Adolescente descarada, asistimos a su despertar sexual, sus colocones y el cinismo con el que se desenvuelve en la vida. Queremos más de ella.

Es cómica

Sosie Bacon - El Palomitrón

Aún no ha llegado al nivel de humor negro de su predecesora, pero sus dos primeros episodios nos han regalado más de una carcajada. Las miserias humanas de sus personajes son un recurso cómico habitual en las ficciones de Alan Ball, que parece tener material suficiente como para divertirnos durante bastante tiempo con las desgracias de los Bayer-Boatwright.

Huye del puritanismo

Tim Robbins - El Palomitrón

Los Bayer-Boatwright se drogan y follan con bastante más asiduidad que la mayoría de familias televisivas. El consumo de estupefacientes no es solo algo habitual, sino que se se trata con absoluta naturalidad entre los miembros de la familia. El odio y la violencia (en la era Trump) es uno de los temas más recurrentes del inicio de la serie, que plantea el tema de forma muy poco maniquea.

Las tramas tienen potencial (y los personajes también)

Tim Robbins - El Palomitrón

La primera temporada de Here and Now se está cocinando a fuego lento. En sus dos primeros episodios hay tramas de personajes de las que solo hemos visto alguna pincelada, pero todas parecen tener amplia capacidad de desarrollo. Un padre en la crisis de los 60, una madre controladora e insatisfecha, un adicto al sexo, el despertar a la vida adulta, complejos raciales… Las primeras tramas de A dos metros bajo tierra también fueron lentas y acabó siendo una de las mejores series de todos los tiempos. We believe in Alan.

Coquetea con lo paranormal

Daniel Zovatto - El Palomitrón

Al igual que el resto de las tramas, aún no sabemos a dónde nos van a llevar las obsesiones y paranoias de Ramon, uno de los cuatro hijos de la familia. Si la serie nos regalará una explicación científica a sus visiones y sueños es un misterio, pero mientras tanto disfrutamos creyendo que su creador coquetea sin prejuicios con distintos géneros.

Los intérpretes están fantásticos

Here and now HBO - El Palomitrón

La dirección de actores siempre ha sido uno de los puntos fuertes de las series de Alan Ball. Si a sus buenos guiones y diálogos le sumamos un excelente casting (capitaneado por los oscarizados Tim Robbins y Holly Hunter), obtenemos un reparto en estado de gracia que promete darnos muchas alegrías durante, al menos, toda la temporada. Y ojalá que sean varias.

Here and Now estrena un nuevo episodio cada lunes en HBO España, un día después de su emisión en Estados Unidos.

Fon López

Compartir
Artículo anteriorBERLINALE 2018: DÍAS 4 Y 5
Artículo siguienteEN LA SOMBRA
He crecido viendo a Pamela Anderson correr a cámara lenta por la arena de California, a una Carmen Maura transexual pidiendo que le rieguen en mitad de la calle, a Raquel Meroño haciendo de adolescente con 30 años, a Divine comiendo excrementos y a las gemelas Olsen como icono de adorabilidad. Mezcla este combo de referencias culturales en una coctelera y te harás una idea de por qué estoy aquí. O todo lo contrario.

No hay comentarios

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.