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El drama romántico parece ser el tema más recurrente, más explotado y más habitual en la experiencia cinematográfica. Existen pocos largometrajes que no incluyan en su trama una parcela dedicada al amor, al romanticismo, al cataclismo que supone la atracción entre dos personas y que suele dar giros en ocasiones inesperados y sorprendentes a la historia principal. Las historias de amor en el cine se alimentan de la pasión, de la locura y de la necesidad vital que parece tener el ser humano de encontrar esa mitad que le complemente y le complete. Y cientos, miles de películas han servido de ejemplo para ilustrar este hecho.

Por supuesto, hay una ley no escrita que dicta que las mejores historias de amor en el cine son aquellas destinadas al fracaso, aquellas tan pasionales y tan desmedidas que se rompen por el propio peso de la relación. Dar ejemplos de este caso sería fastidiar al potencial espectador de películas cuya trama romántica se alimenta de la tristeza que produce un final desolador. Pero el cine nos ofrece también el punto opuesto, la relación romántica que acaba bien, que tras cientos de vaivenes sin sentido logra llegar a buen puerto y que, no sabemos realmente por qué ocurre, nunca parece tener un final del todo satisfactorio.

Sin embargo, SUSANNE BIER (EN UN MUNDO MEJOR, 2010) ha apostado por ofrecer al espectador otro punto de vista sobre la pareja y sobre las relaciones sentimentales llevándolas a un extremo que resulta poco común: la propia autodestrucción. Esta ruina romántica que nos presenta en SERENA probablemente se vea magnificada por el marco en el que se desarrolla la película, donde la oscuridad y el silencio crean una atmósfera que bien podría hacernos pensar que se trata de una película de tendencia terrorífica. Sin embargo, ya que el contexto en el que se desarrolla la trama y el espacio resultan en sí misteriosos y profundos, podemos observar que poco tiene que ver con el verdadero argumento que se presenta en la película. La presentación de la pareja protagonista resulta inverosímil prácticamente desde el inicio, dando lugar a giros argumentales que poco conectan con el público. De hecho, es cierto que la historia central se ve distorsionada por la subtrama que SUSANNE BIER presenta a modo de contexto histórico en el que se desenvuelve todo el proceso argumental.

 

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Si centramos nuestra atención únicamente en los personajes principales, la interpretación tanto de JENNIFER LAWRENCE (LOS JUEGOS DEL HAMBRE, 2012) como de BRADLEY COOPER (RESACÓN EN LAS VEGAS, 2009) resultan altamente satisfactorias y potentes, dando vida a personajes que se mueven principalmente por una pasión y una fuerza desenfrenadas. Sin embargo, de la misma forma que las interpretaciones suponen una carga carismática digna de admirar, la personalidad de los propios personajes ficticios supone la construcción de dos personas que apenas evolucionan a lo largo del largometraje. A simple vista, y sin centrar nuestra atención en la pareja protagonista, puede parecer que el crecimiento de los personajes es evidente, que la carga dramática puede sobrellevar la dispar creación de estos, pero según avanza la película, menos conectan con el público y menos sentido parece tener lo que ocurre en pantalla. Por otro lado, es innegable la química que tienen BRADLEY COOPER y JENNIFER LAWRENCE, y que hemos podido comprobar en otros filmes como EL LADO BUENO DE LAS COSAS (2012) o LA GRAN ESTAFA AMERICANA (2013), que dieron lugar al redescubrimiento de unos actores que han cosechado más éxitos que fracasos.

SERENA puede ser una gran película de entretenimiento camuflada de drama romántico y de época. Sin embargo, sus pretensiones son demasiado altas para el resultado que finalmente se ha conseguido. Se trata de una película que pasa de la amabilidad a la amargura de un modo quizá demasiado abrupto, llenando espacios temporales de secuencias que parece que no tienen realmente que ver con el argumento de la película. Quizá sus expectativas han sido demasiado altas y han alimentado la idea de que cualquier película con un argumento de tendencia simplista puede convertirse en un largometraje triunfal si los personajes principales son estrellas de cine tan reconocidas como los protagonistas de SERENA.

 

 

LO MEJOR

  • La interpretación de JENNIFER LAWRENCE está a la altura en prácticamente todo la película.
  • El personaje de RHYS IFANS.

LO PEOR

  • El argumento apenas llega a conectar con el público, lo que resulta un problema a la hora de intentar mostrar unos personajes carismáticos.
  • Los giros argumentales son tan abruptos que el espectador puede no entender qué es lo que está viendo en la pantalla.

 

 

Sheyla López

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