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ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS INDICADOS. NO DESPLIEGUES LAS VENTANAS SI NO HAS VISTO EL EPISODIO

Las terceras temporadas crean en el espectador sentimientos enfrentados. Por un lado, tenemos ganas de continuar la trama que la temporada anterior dejó sin acabar, pero por otro tenemos miedo de que todo lo que se ha construido hasta la fecha comience a tambalearse por intentar alargar lo imposible. Pero no, compañeros, la tercera temporada de Mr. Robot empieza tan fuerte que parece asombroso.

Anoche se estrenaba en Estados Unidos en USA Network y aquí podemos disfrutarla en Movistar+ Series Xtra esta noche a las 22:30 en V. O. S. E. o en versión dual el domingo 22 a las 22:35. El episodio comienza con un (muy necesario) repaso de los acontecimientos fundamentales de la temporada pasada, en los que todo detalle era importante y el misterio no hizo más que prolongarse hasta donde nos encontramos hoy, aún sin demasiadas respuestas.

SPOILER: EL COMIENZO DEL EPISODIO

Y lo más importante: ¡ELLIOT NO ESTÁ MUERTO! Todos sabíamos que sería una suicidio para la serie que Elliot (Rami Malek) hubiera muerto tras el disparo de Tyrell Wellick (Martin Wallström) en el intenso final de la segunda temporada, pero aun así la tensión de los primeros minutos del capítulo no nos la ha quitado nadie. Lo sorprendente de esto ha sido la vuelta a la vida de Elliot sin Mr. Robot (Christian Slater). Al menos, en la primera mitad del episodio.

Pero la cosa no acaba ahí. Tras la aparente recuperación de Elliot, una llamada hace que termine durmiendo en casa de Angela (Portia Doubleday). Y Angela es un personaje que constantemente nos engaña, pues sabe más de lo que parece y siempre tiene alguna sorpresa para el espectador, y para Elliot.

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Cinematográficamente, el piloto de esta temporada no es que esté a la altura, es que sigue la estética a rajatabla, con un ambiente más underground si cabe que a lo que nos acostumbrara la anterior. Más sucia, más oscura, más triste, exactamente igual que sus personajes y sus mentes, cada día más cerca de fracturarse. Así vemos a Angela y Darlene (Carly Chaikin) y su curioso intercambio de papeles, en el que la primera comienza a definirse como mujer de hielo mientras la segunda flaquea tras el golpe que supuso perder a Cisco (Michael Drayer). Una interesante evolución en ambos personajes que continúan definiendo su redondez.

Independientemente de los acontecimientos que abren la temporada, encontramos un personaje que pasará a ser parte del elenco principal de la serie. Un personaje con un toque a agente privado en los setenta, muy acorde con uno de sus últimos papeles en la pequeña pantalla. Hablamos de Bobby Cannavale (Vinyl), que encarnará a Irving, del que de momento se han dado pocas pistas, pero sabemos que tiene contactos importantes, entre los que destacan la relación con Tyrell Wellick y Dark Army.

SPOILER: ¿QUÉ NOS DEPARA ESTA TEMPORADA?

Se han abierto diferentes fracturas en la trama, como la confesión de Whiterose (BD Wong) a uno de sus ayudantes de que Mr. Robot, el difunto padre de Elliot, formó parte de su equipo de hackers, además de insinuar que ese fue el motivo por el que su vida terminó.

Continuamos viendo la dualidad del personaje de Elliot en un nuevo ataque de Mr. Robot en el que ya no comparten escenario, sino que se suplantan el uno al otro. Al comienzo del capítulo, Elliot decide cortar por lo sano y abandonar la Fase 2 del plan. Sin embargo, y ante la sorpresa de muchos, al final regresa Mr. Robot y junto a Angela vuelve a las andadas, enfrentándose cara a cara al hombre que trató de asesinarlo: Tyrell Wellick.

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Por tanto, nuestros sentimientos no están enfrentados con esta tercera temporada, están en un puño. Todavía más después del discurso de Elliot caminando por la calle hablando de la sociedad y llegando al punto de origen de todo el mal actual en el mundo: él, la economía capitalista, el sistema político imperante y la hipocresía de las grandes compañías y personalidades que gobiernan el mundo sin darse cuenta de que solo acaba de estallar, pero ya empieza arder.

Una dicotomía plasmada en sus dos personalidades, Elliot y Mr. Robot. Un dilema que comienza a inundar estadios cada vez más profundos de nuestra sociedad, convirtiéndose en una de las mejores apuestas de la temporada. ¿A qué estáis esperando? Let’s keep our democracy hacked.

Cristina Domínguez

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