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seis y medio Crítica en El Palomitrón

La visión del amor ha sido tratada en todo tipo de formas y formatos, desde historias para llorar durante seis días hasta amores imposible que te dejan con las ganas. Si quieres disfrutar de un largometraje con sello español donde se hable del AMOR en mayúsculas, Seis y medio es tu película.

Dirigida por Julio Fraga, y con Cristina Rojas y Homero Rodríguez al frente, Seis y medio nos cuenta la evolución de una pareja desde la soledad por el amor perdido hasta la ilusión de un amor encontrado, en un encuentro íntimo entre ambos en el que pequeñas conversaciones, debates y realidades moldean una peculiar relación.

Uno de los puntos que mayor fuerza tiene es el aporte a la película de la banda sonora de Paloma Peñarrubia, delicado nexo de unión entre las distintas evoluciones de los personajes, sutilmente introducida y aporte fundamental en todo su desarrollo. Los momentos de giro de guion, las puntuaciones, las exaltaciones… Todo acoplado a una maravillosa banda sonora que guía acompaña a la perfección el discurso visual de la cinta.

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La película, en su inicio, invita al espectador a participar en el universo de sus dos únicos personajes con pequeños travellings de diversos detalles de la casa en la que se desarrollará la acción, acercándonos a su realidad. Peculiar detalle teniendo en cuenta que en resto del filme, en contraste, los planos detalles brillan por su ausencia, mostrando a los personajes distantes e incomprensibles, obligándonos a interpretarles y comprenderles, obligándonos a acercarnos poco a poco a ellos.

En torno a la existencia de estos dos personajes se construye una estética muy cuidada desde el punto de vista de la fotografía en un escenario sin grandes lujos o composiciones de plano impactantes, y que escoge focalizarse en el intimismo que se crea poco a poco entre la pareja y la cotidianidad de las acciones que realizan. Bien es cierto que el conjunto del filme tiene una clara herencia teatral, no tanto por las actuaciones sino por el “cierre” de las escenas y los actos, aportándoles un comienzo y un final a pequeñas historias que contribuyen a la creación de la intimidad entre ambos. Un estilo que permite conocer breves episodios de sus vidas compartidas de forma bien diferenciada.

Seis y medio. Critica en El PalomitrónLa dimensión emocional en la que nos adentra tímidamente Seis y medio está abierta a todo tipo de interpretaciones. Sin embargo, aun no comprendiendo el concepto de amor como lo hacen los protagonistas, es muy fácil sentirse identificado con pensamientos, acciones o sencillos silencios que recogen perfectamente qué es la convivencia, estar enamorado del pasado o sufrir celos. Una bonita evolución por las relaciones de pareja de personas que no saben estar juntas pero tampoco quieren estar solas, que se desarrolla y eclosiona en un más que magnífico final.

LO MEJOR:

  • La banda sonora de Paloma Peñarrubia.
  • La intimidad construida a partir de la dirección de fotografía.

LO PEOR:

  • La teatralización demasiado marcada en algunas escenas.

 

 

Cristina Domínguez

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