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The Ancient Magus Bride (Mahō Tsukai no Yome) se ha convertido en una de las sorpresas de este año. Aunque el manga, firmado por Kore Yamazaki, lleva en emisión desde 2013, no ha sido hasta el estreno de su anime en la pasada temporada que ha demostrado todo su potencial. Hablamos de una obra que explora elementos ajenos a su género y que convierte la magia y la fantasía en algo más que simples trasfondos. Todo esto bajo una fina, suave, capa de romance que late en cada una de sus páginas.

Su historia, así como su dibujo, se encuentran realizados de la mano de Kore Yamazaki. Una joven autora de manga que ha logrado el éxito con esta, su tercera publicación. The Ancient Magus Bride debutaba en la revista Comic Blade a finales de 2013. Un año más tarde la publicación era trasladada a Monthly Comic Garden (ambas revistas de Mag Garden), donde se publicaron obras del nivel de Psycho-Pass. Tras esto The Ancient Magus Bride ha conseguido recopilar un total de nueve volúmenes, con un ritmo de publicación mensual y siguiendo actualmente en publicación. Gracias a su éxito, The Ancient Magus Bride consiguió trascender al papel y llegó a la televisión japonesa de manos de Wit Studio, en colaboración con Production I.G, el mismo equipo que dio luz a Attack on Titan y Seraph of the End.

Durante la primavera de 2016 Norma Editorial se hacía eco de su fichaje por la serie, que llegaría durante el mes de abril del mismo año. Por el momento la editorial cuenta con sus primeros siete tomos editados y publicados en nuestro país. Una vez superada esta primera toma de contacto con el universo creado por Kore Yamazakicomenzamos la reseña de The Ancient Magus Bride #1. Un análisis donde no destriparemos detalles sustanciales de su argumento e intentaremos ir más allá de lo que vemos a primera vista.

Pese a que The Ancient Magus Bride se incluye dentro de la demografía shonen, su diseño e historia pretende abarcar algo más. Quizás se deba al hecho de que su autora se había embarcado en obras del estilo slice of life anteriormente, pero su influencia es vital en el desarrollo de la obra. La magia que respira en cada una de sus páginas, de sus viñetas, es única y especial; es una ensoñación plasmada en papel y tinta.

Su historia nos pone en la piel de Chise, una chica con poderes especiales. Sin embargo, donde cualquier otro título habría colocado a un héroe o heroína, The Ancient Magus Bride se descarmaca y pone sobre su protagonista el peso de la soledad y el rechazo. Y es que las capacidades de Chise no son otras que las de la magia, unas que le permiten ver todo aquello que se encuentra fuera del alcance visual de las personas normales. Una chica capaz de ver todo tipo de demonios y criaturas de fantasía en un mundo ajeno, agnóstico.

Las desgracias de Chise se dan cita, una tras otra, para atormentarla en su infancia (algo que además se puede ver en su OVA inédita The Ancient Magus’ Bride: Those Awaiting a Star) hasta llegar a un punto en el que la chica decide venderse como esclava, en un desesperado intento de escapar de una vida estigmatizada. Es entonces cuando entre en juego Elias, un particular hechicero que la tomará como aprendiz para enseñarle los secretos de la magia. Ante ellos se abre una larga aventura, repleta de secretos, fantasía, increíbles descubrimientos y, como no, un gran protagonismo de la magia.

Uno de los puntos fuertes de la obra es que no se limita a sí misma. Su historia se desarrolla en el mundo real y toma nota de todas las generaciones, culturas y mitologías para estructurar su columna vertebral. Para su bien, cada una de esas vertebras se componen de un delicado estudio, repleto de detalles, basado en creencias y leyendas antiguas. Todos sus lugares tienen su propio interés. Los magos de la antigua Gran Bretaña, los nidos de dragones escondidos en los confines de Finlandia… Yamazaki pinta sobre un lienzo conocido, pero utiliza colores olvidados por nosotros mismos. Plantea una historia de ficción sobre un papel real, como si a cada página nos pidiese que abriésemos los ojos y contemplásemos nuestro alrededor para descubrir la magia que late en él.

No solo se siente leyendo su argumento. También lo dicen cada una de sus líneas. Su autora presta una importante atención a su entorno. Quiere que leamos, no solo sus palabras, sino también su dibujo. The Ancient Magus Bride requiere atención. Es una obra extremadamente visual, que se disfruta pasando las páginas de forma lenta, manteniendo la vista clavada en ellas durante largas pausas, empapándonos de todo lo que transmite. Es un manga lento, de ritmos pausados y largas calmas. Un manga que prefiere utilizar una página entera para mostrarnos un solo paso de Chise si la acción lo requiere. Una práctica que, lejos de resultar fatigante se convierte en algo necesario, imprescindible para sumergirnos en el mundo que nos muestra.

Su lentitud se lee también de esa influencia del género slice of life. Es una obra con carácter y no olvida la acción, el suspense ni los combates a muerte. Pero solo lo hace cuando su guión lo requiere. Es una obra dual, capaz de hacer sentir de forma ambidireccional. No importa si retrata una intensa batalla o un simple viaje. Siempre arrastra un sentimiento fácil de leer, que atrapa al lector y lo envuelve de forma cálida, introduciéndole en un mundo similar pero con retazos de sueños que solo podrán vivirse entre sus páginas.

Reseña de The Ancient Magus Bride #1, de Kore Yamazaki

Norma Editorial anunció la llegada de The Ancient Magus Bride el pasado año 2016, poco antes del día del libro. Su salida oficial se produjo el día 11 de abril del mismo año. Desde entonces la serie ha sido lanzada de forma trimestral, llegando su séptimo (y último editado por el momento) tomo el pasado enero de 2018. Su diseño y nivel de detalle son, como ya es costumbre en su línea editorial, de un cuidado impecable. La editorial ha mantenido de forma impoluta la línea de edición japonesa, por lo que nos encontramos con versiones idénticas en ambos formatos.

The Ancient Magus Bride #1 está compuesto por 176 páginas, con ilustraciones en blanco y negro —y dos páginas iniciales a color—, siguiendo el clásico formato tankoubon con una edición rústica con sobrecubierta y una dimensión de 13×18,2 cm. En cuanto a la corrección del formato no hemos encontrado ningún tipo de impresión o diseño. Tanto el entintado, como el sangrado y las viñetas gozan de una perfecta armonía en el tomo y además está perfectamente traducido a nuestro idioma, cortesía de Sandra Nogués.

En definitiva, nos encontramos ante un manga que desafía a su propio género para ofrecer una obra de ritmos pausados pero intensos, capaces de hacernos vivir las aventuras, y desventuras, de Chise en cualquier lugar. Una forma increíble de dejarnos llevar por la magia y descubrir todos los secretos que nuestro propio mundo nos oculta.

Óscar Martínez

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