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Primero vemos un brillante punto de luz en la oscuridad del espacio, probablemente un lejano sol; entonces aparece en plano una nave espacial que se antoja enorme. La cámara nos lleva hasta su interior donde se percibe una situación de peligro: chispas, alarmas, luces parpadeante y una voz pregrabada que avisa de que el ‘soporte vital’ disminuye por momentos. Por fin nos encontramos con un hombre que parece salir, desorientado, de algún tipo de animación suspendida. La puerta de su ‘cápsula’ se abre y sale corriendo por un pasillo entre el chisporroteo eléctrico. A continuación la misma escena del despertar, esta vez con una mujer. Ambos llegan a lo que parece ser una sala de control y comienzan a luchar entre ellos. Ella vence y se pone a los mandos de una consola; tras manipularla, las alarmas dejan de sonar. Aparece un tercer personaje, un tipo que les encañona con sendas armas y les pregunta: ‘¿Quiénes sois?’. La respuesta es igual para los tres: ‘No lo se’. Exactamente la misma que dan los otros tres personajes que serán reanimados sucesivamente y cuyas lagunas de memoria, más el descubrimiento de un cargamento de armas, sumergen a los protagonistas en un estado de confusión y desconfianza total. Por si fuera poco, algunos de ellos muestran habilidades que no pueden explicar y un androide con aspecto de mujer (ZOIE PALMER de LA REINA DE LAS SOMBRAS) hace su aparición, lo que enrarece aún más la situación.

 
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Así comienza el primer capítulo de DARK MATTER que se estrenó el pasado 15 de junio en el canal SyFy, solo tres días después de su estreno en Estados Unidos. Basada en la novela gráfica del mismo título, de Joseph Mallozzi y Paul Mullie, guionistas de STARGATE, es la apuesta veraniega del canal para mantener viva la tradición de las space operas. Con un reparto casi desconocido, un misterio por resolver, un primer capítulo atractivo que fácilmente enganchará al espectador…, puede convertirse en una ficción resultona que atraiga a muchos espectadores. Pero, avisamos, no hay que llevarse a engaños, hay personajes demasiado conocidos, los estereotipos de cualquier serie, novela o película de aventuras; los efectos especiales no son espectaculares ni muchísimo menos, más bien normalitos tirando a serie B, al igual que los decorados; y alguna acción de los personajes se antoja extraña y no tiene explicación dentro de esa pérdida de memoria que es la premisa inicial de la serie. Aunque se le perdonaría todo si en próximos capítulos continúa la línea que parece haberse fijado. Lo mejor, el giro final del capítulo que sin duda sorprende, pero que también puede quitarle todo el interés a la serie si no está bien estructurada.

Esta ficción nos promete una concatenación de incógnitas que se irán resolviendo poco a poco; una especie de matrioskade secretos e intrigas bien orquestada por sus creadores. Además, los personajes tienen habilidades especiales (hasta el momento hemos conocido a una experta en informática, otra en electrónica y a un diestro espadachín), pero sin llegar a lo sobrenatural. No son superhéroes, solo muy duchos en sus respectivos campos. Con esas aptitudes deberán luchar contra las desconocidas fuerzas que les han puesto en tan extrañas circunstancias en medio del espacio, un entorno que va desde los planetas hostiles a la vida humana hasta la nada más absoluta. A esto hay que añadir unos colonos indefensos, un recurso natural que todo el mundo desea explotar y un androide. ¿Qué más se puede pedir?

Resumiendo, no estamos ante BATTLESTAR GALACTICA o FIREFLY, pero puede ser un buen entretenimiento para las calurosas noches de verano que están por llegar. Para amantes de la ciencia ficción y para el que quiera pasar un rato agradable sin darle muchas vueltas a la cabeza.

 

https://youtu.be/a1UgLHVsIiY

 

 

Rocío Alarcos

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