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Ya lo decíamos tras revisar Room 104: las antologías están de moda. American Horror Story, con su borrón y cuenta nueva cada temporada, es el máximo referente seriéfilo, pero hay dentro del género de terror otra ficción que ha pasado relativamente desapercibida sin merecerlo. Se trata de Channel Zero, nacida de la mente de Nick Antosca y cuyas entregas están basadas en creepypastas (algo así como leyendas urbanas que circulan por internet).

Hoy se ha estrenado simultáneamente en SyFy y HBO España su tercera temporada: Butcher’s Block.

Este artículo puede contener spoilers

El Barrio del Carnicero

Esta vez el foco del miedo se sitúa en una de las zonas más desfavorecidas de una pequeña, impopular (y ficticia) ciudad de los Estados Unidos. El que da título a esta nueva temporada es un barrio marginal, edificado en torno a Cárnicas Peach, el motor económico de la localidad hasta que la familia que regentaba el matadero se desvaneció de la noche a la mañana. Junto con ese suceso, la barriada quedó dejada de la mano de Dios, sin sanidad, sustento, ni ningún otro tipo de servicio comunitario.

El único pulmón verde del barrio es un parque abandonado, prácticamente convertido en bosque por la dejadez. Allí se encuentran unas misteriosas escaleras que parecen no llevar a ninguna parte, colocadas en mitad de la nada como si se tratase de un videojuego en el que no se ha cargado por completo la edificación a la que pertenecen. Las escaleras no son, sin embargo, las únicas “célebres habitantes” que tiene el parque (aplaudimos el guiño a Amenaza en la sombra, de Nicolas Roeg).

Las hermanas Woods

Olivia Luccardi (It Follows) da vida a Alice, una joven asistente social que se muda a la mentada ciudad por sus altas cotas de familias en situación de necesidad, y también para empezar de cero junto a su hermana Zoe (Holland Roden en una tesitura no muy distinta de Lydia en Teen Wolf). Esta última ha heredado la esquizofrenia de su madre, y Alice internamente teme que tarde o temprano a ella le ocurra lo mismo.

Las chicas pronto se darán cuenta de que su nuevo hogar no es tan idílico como planeaban, y que el Barrio del Carnicero es un lugar tan proclive como propicio para las desapariciones, pues ni tan siquiera las autoridades se preocupan en exceso por la gente que vive allí.

A veces el mal no viene de fuera

Nick Antosca lo advirtió: “Esta temporada es menos adaptación directa de un creepypasta de lo que eran las dos primeras. Es, más bien, como si cogiésemos una historia que nos gusta, sacásemos de ella un elemento en concreto y lo desarrollásemos bien”Ese elemento son, en este caso, las escaleras en mitad del bosque (que aquí se sustituye por un parque). Butcher’s Block toma como punto de referencia el creepypasta Search and Rescue Woods, en el que un guarda forestal perteneciente a los servicios de búsqueda y rescate de algún punto de EE. UU. narra los extraños sucesos con los que se han solido encontrar tanto él como sus compañeros mientras estaban de turno. Ese espíritu de contar anécdotas y habladurías para poner los pelos de punta lo encontramos en los primeros minutos de este capítulo piloto. A partir de aquí, se inicia una libre interpretación del texto, tal y como indicaba Antosca. Esto es algo que encontramos muy positivo, pues a partir de premisas muy potentes, Channel Zero nos viene demostrando que pueden desplegarse historias infinitamente más interesantes.

Cada nueva temporada, la serie parece ir menos de la mano del material de origen, y a su vez lo mejora. Candle Cove fue notable; No-End House (de la que nos despedimos hace poco más de tres meses) la superó, y con solo un capitulo visto de Butcher’s House, nos atrevemos a decir que seguirá el patrón de mejorar a su predecesora. Apoyados en lo visto hasta ahora y en el tráiler, intuimos una temporada más pulida estéticamente, con una historia de terror clásico plagada de elementos inherentes al género, considerablemente más gore que las anteriores, y esperamos que también de un ritmo más ágil.

Nuestras primeras impresiones son muy positivas. Por un lado, consigue envolvernos en la viciada e hipnótica atmósfera de la ciudad a la vez que a sus protagonistas; y, para qué negarlo, nos encanta todo el componente psicológico directo e indirecto que tenemos desde el minuto uno. Estamos deseando descubrir adónde llevan esas escaleras, pero quién sabe, tal vez sean una puerta a la mente y acabemos como Zoe, sin saber qué es real y qué es fruto de nuestra imaginación más pesadillesca.

Aitziber Polo

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