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Como anunciábamos hace una semana, Netflix estrenaba el 29 de septiembre su nueva apuesta de animación para adultos Big Mouth (creada por Mark Levin, Jennifer Flackett, Nick Kroll y Andrew Goldberg). Tras el éxito de producciones propias como F Is for Family o BoJack Horseman, la plataforma sigue apostando por series controvertidas con trasfondos que merece la pena comentar. ¿Entrará Big Mouth dentro de estas? La primera temporada cuenta con diez episodios (todos ya disponibles) de veinte minutos de duración. La serie ha sido doblada, por lo que puedes disfrutarla en versión original subtitulada o en español.

La historia se centra en la amistad entre Nick (Nick Kroll) y Andrew (Andrew Goldberg), y los cambios hormonales durante la pubertad, esa época en la que todo se vuelve nuevo e impredecible. El humor es el enclave perfecto para tratar temas que a todos nos han afectado, y se diferencia de series de animación como Padre de familia (en la que Goldberg participa) a pesar de ser también políticamente incorrecta. El humor empieza y acaba en cada personaje, sin humillar al prójimo, y más preocupado por lo personal. Si continúa en esta dirección, la serie supondría un cambio en la animación más cachonda, que en muchas ocasiones no saben diferenciar entre humor gamberro y humor negro. Aun así no deja de beber de las series que encabezan las grandes audiencias, como la ya nombrada Padre de familia o American Dad (en la que algunos verán ciertas similitudes entre el alienígena Roger y el Monstruo de la pubertad).

En este primer capítulo (titulado Eyaculación) acudimos a la historia de Nick y Andrew y el “problemilla” que los separa, viendo no solo sus cambios dentro de la pubertad, sino descubriendo cómo evolucionan las relaciones de amistad cuando factores externos se alteran. No hay que olvidar que los personajes son preadolescentes que no superan los catorce años, lo que da juego a analizar un mayor número de cambios.

Pero no todo se centra en los chicos y sus “accidentes”. La serie también ahondará en el aún tabú de la menstruación femenina a través de los personajes de Jessi (Jessi Klein) y Missy (Jenny Slate), temática mucho más necesaria de tratar para desestigmatizar una realidad en las mujeres de todo el mundo que continúa, a día de hoy, siendo motivo de burla y vergüenza. ¿Conseguirá la nueva apuesta de Netflix normalizar socialmente algo que debería llevar normalizado décadas? A partir del episodio dos (Todas sangramos) lo sabremos.

Otra de las cosas que trata y que refleja perfectamente la incomodidad en la realidad de cualquier preadolescente es el papel de los padres. La serie presenta los dos extremos: los padres liberales que normalizan todo y los padres más tradicionales que intentan cumplir su labor de buenos progenitores. Lo que ambos tienen en común es la incomodidad que despiertan en ellos mismos y en sus hijos.

La serie nos sitúa en un escenario novedoso en el que infinidad de temas podrían (y deberían) salir a relucir, donde el público joven adulto disfrutará de lo lindo (calificada para mayores de dieciséis). ¿Le daréis una oportunidad a esta pequeña obscenidad de serie? Os prometemos que, ya solo por el opening, querréis ver un poquito más. Y si aún no os hemos convencido, os dejamos el tráiler.

Cristina Domínguez

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