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CANAL + SERIES está apostando fuerte por la ficción televisiva europea. Así, con el agradable recuerdo de la interesantísima 1864, se suma este jueves 28 de mayo a las 22:30 1992 (MILLE NOVECENTO NOVANTADUE), serie italiana de los productores de ROMA CRIMINAL y GOMORRA. Un thriller sobre el mayor terremoto políticosocial que ha sacudido Italia en los últimos tiempos. Gracias a la cortesía de CANAL+, ya hemos podido ver el piloto. Y seguimos intentando peinar tanto pelo de punta.

 

MILLE NOVECENTO NOVANTADUE

 

Cuando una obra es excelente, cada elemento rezuma significado. El propio cartel diseñado para su difusión y promoción (y su presentación en el Festival Internacional de Cine de Berlín) contiene la esencia: una multitud camina hacia la luz, están a punto de conocer una realidad. Entre tanto rostro omitido, seis personajes nos miran. Esta es una historia de revelación de la corrupción absoluta en la política italiana, uno de los mayores procesos contra el fraude fiscal, la financiación ilegal y la malversación de dinero público que recuerda Europa. Y de cómo se ven involucrados ciertos personajes, que no fueron reales, pero pudieron serlo. Toda agitación social está compuesta por individuos, con motivaciones y fantasmas, por eso la imagen nos enseña sus rostros entre el anonimato.

 

MILLE NOVECENTO NOVANTADUE

 

Un publicista triunfador (STEFANO ACCORSI), un policía novato (DOMENICO DIELE), un veterano de la Guerra del Golfo (GUIDO CAPRINO), una exprostituta convertida en icono televisivo (la bellísima Miss MIRIAM LEONE), un investigador líder de “Manos Limpias” (ANTONIO GERARDI), un empresario corrupto de la industria farmacéutica (TOMASSO RAGNO) y su hija rebelde (TEA FALCO) servirán para darnos una visión múltiple en esta crónica ficcionada que se propone agarrarnos fuerte desde el primer compás.

 

MILLE NOVECENTO NOVANTADUE

 

Llama la atención su tono directo y su uso de la elipsis, para explicar mucho en pocos segundos. Una de las primeras escenas nos muestra con dos planos cómo se diseña una operación de policía secreta, y en el minuto dos ya estamos sumergidos en la acción para ir conociendo de forma progresiva -y sin esfuerzo- su universo, encadenados al sofá e hipnotizados por un montaje trepidante que logra no perder el ritmo en ningún momento. Virtud sobresaliente, porque hasta las mejores franquicias han fallado en sus pilotos, que suelen tener aristas por pulir.

 

MILLE NOVECENTO NOVANTADUE

 

El uso del foco de la cámara para guiarnos en el plano es uno de los recursos formales más importantes, fundamental para mantener la atención en los elementos adecuados en una trama que se complica. Las caras sobredimensionadas hasta el límite de nuestras pantallas marcará también la aspiración de los realizadores por captar el alma y los secretos de cada personaje, usando los ojos como puerta al mundo interior. Sabe materializar las emociones en objetos cotidianos, esa labor cinematográfica tan difícil y premiada por los fans obsesivos (recordemos las mil lecturas sobre la pizza de Breaking Bad). Ese juego subtextual aparece también en los diálogos, imprimiendo elegancia y estilo. Cuando el policía novato acude a su primer día de trabajo, en el primer acto, un compañero le ofrece un cigarro. “¿Fumas?”, le pregunta. “No”, responde. “Fumarás…” No se me ocurre mejor manera de decir “no veas en el marrón que te has metido, chaval.”

 

MILLE NOVECENTO NOVANTADUE

 

El conjunto perfecto entre su guión sólido, la verosimilitud de cada personaje, la documentación casi enfermiza y el dominio del lenguaje audiovisual, da como fruto una serie que, pese a su condensación de información y narrativa barroca, no tiene la necesidad de explicarse a si misma constantemente. Ni recordar datos concretos, ni atascarse en los hechos reales. Todas esas labores están implícitas en los dramas humanos, de una manera sutil y armónica. Incluso el pasado de los personajes, que se irá revelando en pequeñas dosis, no da la impresión de retroceso, si no de avance. “Pérdida de tiempo” no aparece en el diccionario de 1992.

 

MILLE NOVECENTO NOVANTADUE

 

Que no es políticamente correcta a estas alturas del texto estará claro. Pero tampoco derrocha ideología. Invita al espectador a tomar caminos, a completar escenas… A sacar una conclusión única y personal, incluso a entender emocionalmente los rincones más oscuros. Es la ausencia de maniqueísmo y su falta total de censura lo que le otorga verdad.

 

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¿QUÉ ESPERAR?

Una ficción sólida. Cuando todo derrocha verosimilitud y los conflictos son tan atractivos, es difícil que el camino se tuerza.

Entretenimiento profundo. Aunque algunos traten de demostrar lo contrario, el mayor entretenimiento es aquel que, aun funcionando de forma superficial, admite varias lecturas. 1992 aspira a ser compleja y profunda. Aun así, es directa, entretenida y adictiva en cada secuencia.

El lado oscuro del poder. Se nos apuntan muchos flancos: corrupción política, negocios turbios, conspiraciones… Digamos que es un delicioso cóctel de HOUSE OF CARDS y LOS SOPRANO. Con mucho hielo.

Luz en la oscuridad. Ilustra mucho mejor los titulares de las noticias actuales que la mayoría de fotos correspondientes a la realidad contemporánea.

 

MILLE NOVECENTO NOVANTADUE

 

Abrirse paso en un mundo tan extenso y diverso, con un público cada vez más informado y exigente, suele ser misión imposible. 1992 no sólo firma un primer episodio perfecto, si no que logra inyectar en cincuenta y cuatro minutos las dosis de emoción e intriga necesarias para convertirse en una de esas series que el espectador siempre querrá tener al día en su apretada agenda.

 

 

1992 es un thriller político creado y escrito por ALESSANDRO FABRI y STEFANO SARDO (IN TREATMENT) junto a LUDOVICA RAMPOLDI (GOMORRA), basado en una idea original de STEFANO ACCOSI y dirigido por GIUSEPPE GAGLIARDI (TATANKA).

 

 

César Valladares Pérez

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