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Exit Apramp - El Palomitrón

La Sala Berlanga de Madrid se convirtió el pasado 5 de septiembre en el lugar elegido para presentar la nueva campaña de APRAMP (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la mujer Prostituida) #EXIT. Una presentación comprometida y emotiva ante una realidad cada día más visible.

APRAMP, con el apoyo y colaboración del Ministerio de Empleo y Seguridad Social y FAMI (El Fondo de Asilo Migración e Integración), que han subvencionado una vez más esta herramienta pedagógica como es el cine en clave de corto documental, mete el dedo en la llaga (y hasta el fondo) para educar, concienciar y sensibilizar a toda la sociedad, especialmente a los jóvenes, sobre la realidad que se esconde detrás de cada mujer, chica o niña de explotación sexual y trata humana.

Esta campaña, de nuevo escrita y dirigida por la cineasta Mabel Lozano, está protagonizada por mujeres que han sobrevivido a la explotación sexual y a la trata de seres humanos. Unas supervivientes que, mediante su testimonio, intentan concienciar a la sociedad de la importancia de estas asociaciones para la reinserción, hablando de las causas que las han llevado a ello y de sus terribles consecuencias. Historias de supervivencia ante una realidad estigmatizada y escondida que podemos y debemos cambiar.

Mabel Lozano y Rocío Mora, presidenta de APRAMP, hicieron la presentación del corto, después de que ocho mujeres de diferentes países se presentarán individualmente como supervivientes de la trata. Ocho personas con ocho historias diferentes con un nexo de unión: el haber visto el infierno y haber podido sobrevivir y salir de él. Ahora las ocho son mediadoras y trabajadoras que ayudan a otras, a seguir sus pasos: “Valientes que dan la cara por ellas y por otras que no pueden. Ellas han podido salir, lo hacen todos los días para salvar vidas”, afirmaba Rocío Mora. También ha señalado que “España tiene que poner el foco en la detención de las mujeres que están siendo explotadas e incrementar la coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”. Algunos representantes de estas entidades también estaban en la sala.

Mabel Lozano, por su parte, contaba la libertad absoluta (y la responsabilidad que suponía) realizar este cortometraje: “Pasé miedo por no estar a la altura”, declaraba. La cineasta también hizo mucho hincapié en el desconocimiento absoluto de los jóvenes ante esta realidad: “Los jóvenes no saben nada de este delito” “no lo ven y hay que educarles en valores y el cine es una buena herramienta”. Ildefonso De La Campa, director general de Migraciones también presente en la presentación, declaró: “Es un crimen social que todavía a estas alturas sigamos teniendo trata de blancas en un país desarrollado como España”.

El corto, de seis minutos de duración, retrata el testimonio de cuatro mujeres rescatadas de la trata, cuya cara maquillada de blanco las despersonaliza y las convierte en objetos hechos en serie, todas iguales y confeccionadas para el consumo masculino, del que resaltan los labios despintados de rojo. Una imagen que huye de la perfección y engrandece el dolor, el sufrimiento y la impotencia. No ves una mujer concreta: ves una figura. Relatan con gran coraje sus dolorosas historias en un país nuevo y desconocido para la mayoría. Unas vivencias tan tremendas que consiguen que el espectador se sobrecoja en cada nueva declaración.

Estas mujeres, cuyo lugar de supervivencia es el silencio, se han enfrentado con gran coraje su situación de explotación, arriesgando muchas veces su vida. Todas necesitan recuperarse y recuperar todo lo que les han robado para poder retomar una vida, una vida normal que solo se consigue con la integración y un trabajo en condiciones normales. Para todo este proceso, la asociación adecua horarios flexibles y unidades móviles en las zonas de máximo riesgo, mediadores socioculturales que se adaptan a la lengua y costumbres de la persona en cuestión, y se encarga de derivar a las afectadas a los servicios públicos, creando programas propios solo en caso de que estas necesidades no estén cubiertas, haciendo de intermediario entre las necesidades de estas víctimas y las administraciones públicas.

Con la máxima de ¡Valientes!, como gritaba todo el público congregado en la presentación, #EXIT debería ser visto por todo el mundo, colegios e institutos incluidos. Es a toda la sociedad a la que hay que llegar, pero especialmente a la gente joven, el futuro de cualquier pueblo, y con ello concienciar y dar visibilidad de un problema real que no podemos ignorar y desdeñar de ninguna manera.

 

Silvia Estivill

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