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Mucho, puede que demasiado, se ha hablado sobre PIXAR, y no es para menos. Este experimento que a finales de los ochenta puso nombre a uno de los sueños de STEVE JOBS, resultó ser una de las revoluciones más inesperadas de la historia del cine… o no. ¿Puede que nos hayan vendido un poco de humo durante todo este tiempo? ¿Realmente ha supuesto un punto y aparte en tantos aspectos? ¿Es una revolución u otra mera transformación?

La trayectoria de PIXAR es inmaculada, sí. De hecho, de las quince películas que tienen estrenadas a fecha de 2015, sólo hay cuatro que no llegan al impactante nivel del resto. CARS, CARS II, la segunda parte de los MONSTRUOS y BRAVE, no están a la altura. Podríamos debatir durante horas y horas porqué este pequeño grupo no llega al estándar de calidad. Lo de la saga CARS se resume fácil: están hechas única y exclusivamente para el divertimento de los niños. Y, si esta productora es lo que es, es justamente por no seguir esta línea. MONSTRUOS UNIVERSITY es un alargamiento innecesario que el único mensaje que manda es el obsesivo ideal de Hollywood por apurar las gallinas de los huevos de oro (lo de TOY STORY es otro tema. Aquí sí resultó ser necesario). Y, para terminar, BRAVE parece, en muchos sentidos, un desesperado intento para subirse al carro de las heroínas femeninas. Una tendencia que después explotó con FROZEN y que su único objetivo es el de vender muñequitos para niñas. Quitando esto, las otras 11 obras son inmensas. Aunque aquí ya entremos en gustos y preferencias, personalmente, un servidor opta por RATATOUILLE frente a LOS INCREÍBLES o por WALL-E delante de BICHOS, pero lo que es innegable es el sublime nivel de todas ellas.

 

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Otra cosa encomiable que hace PIXAR, y no es para nada baladí, es asumir, sin ningún tipo de complejo, que las historias son las que son. Miren, muchos teóricos han clasificado con parámetros muy diversos las tramas que han existido en la historia de la narrativa. Algunos usan los mitos griegos, otros los personajes y los arquetipos que simbolizan y otros, simplemente, las crisis que forman parte de la vida. Sea como sea, sólo DANTE y KAFKA han osado proponer nuevos paradigmas, pero también lo hicieron aprovechando unos momentos socioculturales y una confluencia de cambios que generaron nuevas realidades dentro de las gentes. PIXAR lo acepta sin perturbaciones y el máximo ejemplo de ello es BUSCANDO A NEMO. Desde la mismísima ODISEA (o JASÓN Y LOS ARGONAUTAS, como quieran), la estructura de la ROAD MOVIE, del viaje interno en yuxtaposición al viaje externo, ha creado una tensión que atrae y genera millones de dramaturgias diferentes y, con total seguridad, va a seguir siendo así hasta el fin de los tiempos. ¿Qué más da aprovechar todo esto? ¿Acaso se es menos original por seguir una estructura ya predeterminada? Pues no, la verdad es que no. La valentía reside en aceptar la inmovilidad de esta variedad de relatos y, simplemente, dar rienda suelta a la creatividad dentro de ellas. Otro ejemplo que puede ilustrar con una contundencia inusitada este planteamiento son los exquisitos primeros minutos de UP. Una maravilla. De lo mejor que se haya hecho jamás en la historia del cine. Es una de las historias más trilladas y vistas en toda la dramaturgia. Ningún problema. Pero su lenguaje traspasa las fronteras de los convencionalismos y entra en el Olimpo de lo universal. Un diez.

Lo que no tiene ningún tipo de sentido es el maltrato generalizado que han tenido (y siguen teniendo) los premios del mundo audiovisual hacia las producciones de PIXAR. Bueno, tampoco vamos a ir ahora con tapujos y formalismos: estamos hablando de los todopoderosos OSCARS. Es inconcebible que ninguna de las obras citadas haya tenido opciones reales de ganar un galardón de peso. Lo de los OSCARS contra PIXAR se puede definir de muchas formas, pero las palabras correctas son boicot, catetismo y ninguneo. Y ambas se explican de un modo bastante corto y claro: ¿la animación es menos? Así de sencillo. Parece que el procedimiento, las herramientas, que se usan para transmitir la narrativa sean inválidas. ¿Acaso la animación no es cine también? Pues evidentemente sí. La animación es tan cine como todo lo demás. Este desprestigio es del todo intolerable. Y encima tienen la desfachatez de hacerles una categoría a parte, como si se tratara de otra cosa. ¿Hay un premio a mejor película en blanco y negro? ¿O hay un apartado para las cintas musicales? Es insultante que en 1996 las nominadas a mejor película fueran APOLLO 13, BABE (por el amor de Dios, BABE), EL CARTERO Y PABLO NERUDA, SENTIDO Y SENSIBILIDAD (¿en serio?) y BRAVEHEART. Esta última, además, se llevó la friolera de 5 estatuillas; entre ellas, no se lo pierdan, la de mejor dirección por un GIBSON inexperto y simplón. Es vergonzoso ver que, dentro de la lógica imperialista e inamovible de dicho certamen, se valore antes una obra extranjera, una adaptación mediocre, un blockbuster repetitivo o, ¿por qué no decirlo?, un despropósito protagonizado por un cerdo, que una de las piezas más remarcables de la cinematografía moderna como es TOY STORY. Es para llorar. Para perder la esperanza en la Academia. ¿No vieron que TOY STORY les daba todo lo que buscan? Les daba entretenimiento. Les daba un punto de banalidad, producida por la acción constante. Pero que también les daba emoción. Les daba algo de trascendencia. ¡Bochornoso!

 

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¿Pero realmente PIXAR ha quitado banalidad al cine de animación? Seguramente. Pero tampoco podemos exagerar. Sigue siendo tramas y reflexiones simplistas. Pensamientos que tocan temas profundos, pero que no nos dejan de dar la reflexión que cualquiera nos daría. No nos aportan nada nuevo. La profundidad es casi anecdótica. ¿Todo debería tener la dureza de HANEKE, la retórica de GODARD o la provocación de LARS VON TRIER? No, nos pasemos, no. Pero entiendan que a uno le pueda molestar que se diga que las producciones de PIXAR son cine inteligente. No, perdonen, son estúpidas y sencillas. Es comida ya masticada por el gran engranaje que decide lo que se debe pensar y cómo se debe pensar. Puede que sean más interesantes o tengan más que decir que LOS MERCENARIOS 28 o la película de superhéroes de turno. Puede que tengan más presencia y calidad que las repetitivas comedias románticas actuales o los soporíferos e innecesarios remakes. Pero aún así son hijas del pensamiento único que es Hollywood y todos sus países satélites, como, por ejemplo, el nuestro. La línea que siguen es la de siempre y, disculpen si se van a sentir ofendidos, pero si alguna de sus obras les ha hecho ver un tema diferente o les ha abierto los ojos con algo, puede que no le hubieran dedicado mucho tiempo a reflexionar sobre eso. PIXAR es necesaria y tiene mucha calidad, sí; pero bajo ninguna circunstancia es inteligente. ¿Sacar un 4 es mejor que sacar un 1? Sí, claro, pero ninguno de los dos aprueba, ¿verdad? Llamemos a las cosas por su nombre y seamos honestos. A riesgo de enfadar a más de uno (sería todo un honor que así fuera), prefiero usar las palabras del maestro TRUFFAUT antes que seguir con mis divagaciones: “Hay películas técnicamente muy bien realizadas, pero de un vacío y de una sequía interiores que da pena. Para mí es mucho más importante la inspiración, las ganas de decir algo, de hacer algo. Lo demás es menos importante”. Aunque tampoco es vacío interior lo de las películas de la susodicha productora, permítanme que otra vez aproveche una voz célebre: “[…] quien pueda entender, que entienda” (Mateo 19:12).

Tampoco podemos olvidar que históricamente ya han habido muchos (y algunos mejores; o, por lo menos, más transgresores) intentos para apropiarse del “formato dibujo”. Vuelvan a ver, con las gafas de adulto, un capítulo de TOM Y JERRY y seguro que ya no les parecerá tan bestia lo que sucede en PADRE DE FAMILIA. A menudo se piensa que el intento de llevar los dibujos al lenguaje adulto es algo que sucede ahora, pero para nada. Si piensan así les recomiendo que busquen por youtube lo que fue POWDERED TOASTMAN, el superhéroe basado en piezas de FRANK ZAPPA. Y como este, podríamos hacer un repaso de cientos de dibujos animados que han saltado la barrera de la edad y han hecho lo que han querido con dicho formato. Ahora bien, rara vez se ha llegado al perfecto mix que consigue PIXAR. Pero tampoco sería justo darle todo el mérito. Parte de su éxito proviene del dudoso nivel de su competencia. DREAMWORKS, sin ir más lejos, es una gran productora que ha conseguido grandes resultados; SHREK y CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN, por poner dos ejemplos; pero la valoración global es ridícula si se compara. La obsesión de alguna de estas compañías en basar todo su éxito en sagas o centrarse únicamente en el divertimento de los niños, cuando también son los padres los que van al cine, es algo que asusta. A los adultos, en muchas ocasiones, ya se nos trata como estúpidos, pero que encima se les haga lo mismo a los más pequeños es muy injusto. En este aspecto le tenemos que dar las gracias a PIXAR. Gracias por no caer tan bajo. Gracias por tener en cuenta a los mayores de doce años. Gracias por hacer cine de calidad.

 

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Y ahora habría que tratar uno de los temas más sensibles de los últimos meses: la incomprensible euforia causada por DEL REVÉS. No pretendo que compartan mis opiniones, faltaría más, pero hay algunas cosas que parecen de pura lógica y gran parte de la crítica ha vulnerado con unas falacias de juzgado de guardia. En concreto nos referimos a una barbaridad que se ha escuchado y mucho: “DEL REVÉS es la nueva TOY STORY”. Vamos paso por paso. Los sentimientos son una alegoría directa de Riley, la dueña de la cabeza pensante. Hasta aquí todos de acuerdo. Ahora cojamos TOY STORY. En este caso, los juguetes no dejan de ser, de un modo más elaborado y retorcido, otra alegoría de lo que es Andy, el propietario de los muñecos. Y ahora la pregunta: ¿por qué en DEL REVÉS aparece más la niña (físicamente) que Andy en TOY STORY? Muy sencillo: porque en DEL REVÉS se subraya. Pues, “no, gracias”. La virtud de PIXAR se basa justamente en crear dos planos de transmisión. Primero el de los niños y después el de los adultos. La gracia también está en que no hace falta explicarle a los adultos qué es lo que están viendo y a qué hacen referencia las metáforas usadas. No lo subrayéis todo con tanta persistencia. Ya hemos entendido que el camino de Felicidad y los obstáculos propuestos por Tristeza son una representación de lo que le pasa a la niña. ¿Qué necesidad hay de mostrarnos con tanta insistencia el estado emocional de Riley? ¿Acaso no lo estamos viendo ya? ¿Acaso la gracia de toda vuestra ética dramatúrgica se basa en entender sin ver? Pues, señores, DEL REVÉS comete este pecado demasiadas veces. Y esto no quiere decir que sea una mala película, para nada. Sólo quiere decir que no es TOY STORY,… ni BUSCANDO A NEMO, ni RATATOUILLE, ni TOY STORY III,… Es una muy buena obra de PIXAR, pero no debe estar en el pedestal en el que tantos la han colocado. Fíjense en la misma RATATOUILLE. ¿Cuántas veces se dice la palabra “racismo” en los 110 minutos que dura? Ni una sola vez, señores, ni una sola. Y todos lo entendemos perfectamente. En cambio, en DEL REVÉS, te acaban sangrando los oídos de tantos escuchar “crecer”, “madurar” y demás sinónimos. Y, aunque tampoco se verbalice directamente, se pone en pantalla cada cinco minutos. Esto tiene un nombre, sí, y puede que a muchos no les guste. A esto se le llama “tratar de tonto”.

En definitiva, PIXAR, si se mira de un modo general, es de las mejores (y con más éxito) productoras de la historia del cine. Ha mantenido un rigor envidiable, que ya les gustaría a muchas compañías consagradas de ambos lados del Atlántico. Pero, aunque hayan quitando algunos tabús que muchos adultos tenían hacia el cine de animación, siguen mandando los mensajes de siempre. Tampoco son transgresores y mucho menos innovadores. PIXAR, sencillamente, hace muy bien lo que hace. Pero no le otorguemos unas medallas que no le pertenecen.

 

 

Adrià Naranjo

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