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La novela negra siempre estuvo caracterizada por sus grandes damas. Fueron ellas las que, en turbulentas situaciones políticas y adversas condiciones de desigualdad social, consiguieron reimpulsar desde las sombras y condicionantes que implicaba ser mujer en el siglo XX uno de los géneros literarios más cultivados y alabados en los últimos tiempos. MARGARET MILLAR, PATRICIA HIGHSMITH (único cultor de la novela policiaca, hombre o mujer, postulado alguna vez al Premio Nobel de Literatura) o, cómo no, AGATHA CHRISTIE, comenzaron un camino que ya continuaran SARA PARETSKY, SUE GRAGTON o DONNA LEON a mediados de siglo, y que hoy, adentrados en una nueva época, busca de sustitutas y precursoras para dar continuidad y reinvención a la calidad e historias del género.

Surgida del aparente anonimato, en 2012 destacaría entre las varias candidatas a ocupar el trono del thriller literario la que hoy en día ya es considerada una de las grandes autoras de la novela negra del presente siglo. Ex-escritora de Entertainment Weekly durante más de 10 años, GILLIAN FLYNN se refugiaba en el placer de la novela negra para superar su despido, sin saber que este sería el precursor de un giro no sólo en su carrera, sino en la de miles de fans del género que encontrarían en su tono humorístico, irónico y despreocupado, combinado con un cruel y exhaustivo análisis de las conductas humanas una nueva variante a seguir de dicha novela. Sin saber que en 2012, tras la publicación de dos obras (LA HERIDA, LA LLAMADA DEL KILL CLUB), centradas en el análisis de la incapacidad de las personas para comprometerse, encontraría en PERDIDA su obra cumbre y nuevo valuarte del thriller literario del siglo XXI.

Publicada en 2012 por Crown Publishing Group, la obra de 432 páginas conseguiría en muy poco tiempo entrar en la lista de libros más vendidos del New York Times, ocupando el número 1 entre best sellers de ficción durante 8 semanas. 18 más, 26, serían las semanas que PERDIDA estuviera en la lista de la National Public Radio como Mejor Best Seller de Ficción, mientras medios como The New Yorker, New York Times, Time, Publisher Weekly, Entertainment Weekly, Chatelaine, People Magazine o USA Today se deshacían en elogios y continuas alabanzas sobre ella. Calificada como el mayor fenómeno literario del 2012 junto a CINCUENTA SOMBRAS DE GREY, al final de su primer año de publicación PERDIDA ya había vendido más de dos millones de copias y había sido galardonada con premios como el Women’s Prize for Fiction, Mejor Novela según el Chicago Tribune o Mejor Libro por el New Yorker, y acumulaba nominaciones tan prestigiosas como el Premio Edgar a la Mejor Novela.

Publicada en nuestro país por Literatura Random House en 2013, el éxito de PERDIDA continuaría la misma tendencia de ventas que en el resto de los 28 países donde ha sido publicada, y se incrementaría, junto al resto de obras de FLYNN, con la confirmación de su adaptación a la gran pantalla por parte de DAVID FINCHER. El estreno de esta, alabada por crítica, público y taquilla (ya es la película más rentable de toda la carrera de FINCHER) ha multiplicado sus ventas y ha confirmado, una vez más, la estrecha relación entre cine y literatura de calidad. No es, ni era, de extrañar. ¿Acaso podía ser un fracaso una producción basada en una novela minuciosa y precisa en contenido y dinámicas? ¿Millones de lectores pueden estar equivocados?

 

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Narrada a dos voces (plasmando así el punto de vista de ambos protagonistas), PERDIDA explora, en forma de diario, la psicología y las dinámicas de las relaciones matrimoniales y las conductas y manipulaciones de la sociedad 2.0 y los medios de comunicación, desde un punto de vista ácido, irónico y minucioso en su disección de las personalidades masculina y femenina. Basada en NOTES ON A SCANDAL (ZOË HELLER) y su espectacular final, ¿QUIÉN TEME A VIRGINIA WOOLF? (EDWARD ALBEE) y la patología del mal matrimonio, y ROSEMARY’S BABY y esa “resignación” real a la que a veces nos somete la vida, PERDIDA posee voz propia y argumentos suficientes para crear en la peculiar y excesiva historia de Nick y Amy Dunne un medio de extrapolación a las dificultades de las relaciones de pareja y la búsqueda de la individualidad en general, así como un intento de desentrañar el último misterio en que resulta ser el matrimonio a ojos de FLYNN.

Con una estructura temporal lineal dentro de sus flashbacks y claramente diferenciada en dos partes, PERDIDA nos adentra en la historia del matrimonio Dunne la mañana de su quinto aniversario de boda, cuando misteriosamente la esposa, Amy Dunne, desaparece de su casa sin dejar rastro. El retrato de normalidad y buen estado del matrimonio que ofrece Nick comienza a tambalearse a medida que pasan los días y avanza la investigación policial, y las sospechas comienzan a recaer sobre él. Sin embargo, Nick insiste en su inocencia. Es cierto que se muestra extrañamente evasivo y frío, pero ¿es un asesino?

Una radiografía completamente actual de los medios de comunicación y su capacidad para modelar la opinión pública aunada con el lado más oscuro del matrimonio, los engaños, las decepciones, la obsesión y el medio. En PERDIDA no encontramos un sólo punto fuerte, sino varios de los ya mencionados, igual que no encontramos en ella un buen thriller, sino una obra que roza lo magistral. FLYNN no se recrea en lo misterioso de la desaparición o los indicios sobre quién es quién, sino que parte de la personalidad de sus protagonistas y de su tono irónico y humorístico en la narración de la historia por parte de cada uno de ellos para dotar a la novela de giros inesperados e innovadores. Y nos impacta. Y nos engancha. Y hace que esperemos nuevas obras de ella, mientras leemos (y vemos) una obra que, en su crítica mediática y matrimonial, nos identifica como sujetos más complejos, minuciosos y fríos de lo que creíamos o pudiéramos pensar. ¿Dónde están los límites de lo verosímil en PERDIDA? ¿Dónde están nuestros límites?

 

NOVELA VS PELÍCULA

 

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Hemos crecido culturalmente con la idea de que hay ciertas reglas en el argot cinematográfico aplicables a toda producción y exentas de excepciones. Y cuando nos encontramos un film que contradice lo dicho por ellas, tratamos de descalificarlo o buscar argumentaciones que contradigan la novedad y el cambio. Quizás no sea yo la que diga que la adaptación a la gran pantalla de PERDIDA supera notablemente a la obra literaria, pero sí seré quien afirme que está a la altura de lo que GILLIAN FLYNN ofrecía en la novela, que en distintos aspectos complementa al libro ofreciendo una perspectiva distinta y renovada e incluso que llega a superarla en el tratamiento específico de alguno de los principales temas que analiza. A estas alturas, tras miles de adaptaciones cinematográficas basadas en novelas, resulta ridículo señalar que la obra no es una adaptación exactamente fidedigna, página por página, de la obra de FLYNN, puesto que es imposible representar más de 400 páginas en dos horas de película, pero la producción dirigida por FINCHER propone un interesante ejercicio fílmico y condensador del argumento del libro, novedoso y cercano a lo magistral, que contentará tanto a lectores como no lectores.

ATENCIÓN. SI NO HAS VISTO LA PELÍCULA, PUEDE CONTENER SPOILERS

Exacta en esencia, la obra de FINCHER nos traslada a la fría, misteriosa e irónica atmósfera que el libro narraba, e intensifica la sensación de miedo, obsesión, engaño y humor negro bajo las magistrales interpretaciones de ROSAMUND PIKE (Amy Dunne) y BEN AFFLECK (Nick Dunne), una acertada elección a elogiar por parte del equipo de casting. Encontramos la ácida mirada a las relaciones matrimoniales, al igual que la minuciosa disección de las manipulaciones realizadas por los medios de comunicación en la actualidad, ¿pero a qué precio? Al de relegar la importancia que tiene el contexto de la crisis económica y los problemas financieros en el matrimonio así como en el Estado de Missouri. Una elección entendible, pero que no facilita la interpretación de ciertas escenas que sólo cobran sentido bajo el punto de mira de las penurias económicas.

Con una sucesión de los hechos demasiado acelerada al principio, la producción omite ciertos elementos (la madre de Desi Collings no aparece; la película no consigue mostrar lo realmente preocupado que está Nick Dunne por caer bien al público) en favor de otros que enriquecen la historia (en conjunto, Fincher ofrece, además de la perspectiva de Nick y Amy, un nuevo punto de vista, el de la pareja de policias que analizan el caso). Los hechos suceden en nuestra pantalla de la misma forma que los absorbimos página a página en el libro, y el resultado final termina siendo el mismo, pero las pequeñas modificaciones en que incurre FINCHER hacen que vivamos la historia de forma ligeramente distinta. Detalles. Pequeños como las tempranas discusiones de Nick con su hermana, las modificaciones que sufre la entrevista que le realizan en TV, la anécdota de la mujer de la foto o la rapidez con la que Marybeth se enfada con él. Significativas, como la rapidez con la que Nick oculta las pistas, o que sean los policias los que descubran que Amy acudió al centro comercial por una pistola.

Detalles. En mayor o menor medida, la película se diferencia de su homónima novela en eso, simples detalles. Detalles que no menguan, sino engrandecen una historia. Historias minuciosas y satíricas, como esta, que merece la pena ser leída y que, de haberlo sido ya, merece la pena ser vista para encontrar en pantalla su justa interpretación tras la mirada de ROSAMUND PIKE, BEN AFFLECK y el resto del reparto. Una historia que, ante todo, conviene conocer de una u otra forma y que, tras su final, nos dejará un sinsabor y una resignación que, contraproducentemente, hará que queramos más.

 

 

Lydia Martínez

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