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La penúltima jornada a competición del SEFF 2016 ha estado protagonizada por el estreno en España de Personal Shopper, la última cinta de Assayas, que gustó mucho en Cannes. Al francés le ha acompañado en Sección Oficial el polaco Tomasz Wasilewski y su nominada a los EFA United States of Love. Como no solo vivimos de cine intenso, despedimos la jornada gritándole a la pantalla del Teatro Alameda en el Maratón Grotesco Palomitero.

Personal Shopper

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(Por Pablo Herrera)

Personal Shopper era una de las películas más esperadas de este festival, siendo una de las pocas (junto a Solo el fin del mundo, de Xavier Dolan) capaces de agotar los pases de todas las sesiones en las que se ha emitido.

La película de Olivier Assayas, ganadora en el Festival de Cannes del premio a la Mejor dirección, tiene trazos de diferentes géneros, siendo de todos y de ninguno. Desde un misterioso thriller sobre un asesinato y una historia de terror sobre fantasmas hasta un drama tradicional sobre la fórmula de afrontar una pérdida, todos sus géneros funcionan creando un conjunto diferente a cualquier otra película que hayamos visto.

Nos encontramos ante el mejor trabajo de la carrera de su protagonista, Kristen Stewart, que ya trabajó con Assayas en Viaje a Sils Maria, su filme anterior, y quien, pese a su juventud y pese a haber comenzado protagonizando el fenómeno Crepúsculo, puede presumir de haber trabajado con directores del nivel Woody Allen (Café Society), el mismo Assayas o Ang Lee, convirtiéndose así en una de las jóvenes actrices más cotizadas del momento, tanto en el mainstream como en el cine independiente.

Protagonista absoluta de la película, Kristen encarna a Maureen, una médium que trabaja de personal shopper en París mientras espera un mensaje desde el más allá de su hermano gemelo, fallecido recientemente, y con quien también compartía sus poderes psíquicos. Una serie de mensajes en su teléfono móvil le hará pensar que por fin tiene la prueba que está buscando.

Personal Shopper, pese a su título, no ahonda en el trabajo de Maureen en el mundo de la moda, sino que se trata de una propuesta más centrada en su mundo interior, en su forma de sentir y pensar la ausencia de su hermano.

Es también una película sobre uno de los grandes dilemas de la humanidad. ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Hay vida después de la muerte? Olivier Assayas no responde claramente a estas preguntas, dejando un final abierto que recuerda a otras películas como Origen.

Sin embargo, el acercamiento de Assayas es ligero y desenfadado, uniendo y deshaciendo géneros, con sobresaltos, sustos y carcajadas que revisten una profundidad mayor para aquel que quiera llevarse algo más que simple entretenimiento.

El reconocimiento de Jurado, público y crítica en Cannes, hacen de Personal Shopper una candidata ideal para rascar algún premio, incluyendo el de Mejor película. Y es que hacer algo totalmente diferente en cuanto al género que funcione tan bien en conjunto como lo hace la película no es tarea fácil.

United States of Love

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(Por Fon López)

La década de los 90 no nos provoca tanta nostalgia si nos situamos en una Polonia que empieza a abrirse al capitalismo y en la que la moral cristiana genera una represión generalizada de la población, especialmente en las mujeres.

Precisamente, cuatro mujeres son las que protagonizan esta película de historias entrelazadas que confluyen lentamente pero sin llegar a solaparse. Una directora de colegio que mantiene un affaire con un hombre casado; su hermana, ex miss que se gana la vida como monitora de aeróbic; una profesora mayor atraída por su vecina y una mujer casada, enamorada de un sacerdote.

El tabú, la opresión y la sordidez impregnan las vidas de las protagonistas (y eso que Tomasz Wasilewski representa básicamente escenas cotidianas). El guionista y director consigue que veamos como obscenas actitudes nada reprobables, como si estuviéramos presentes en las escenas y en el contexto. En lugar de hacer que la historia traspase la pantalla, nos sitúa a nosotros en ella.

Por eso el sexo siempre va acompañado por un sentimiento de culpa y las cuatro mujeres recurren a la impostura para comportarse ante los demás. La falta de libertad sexual hace que lo natural parezca bizarro.

Sin cortarse en mostrar desnudos de todo tipo y con una dirección bastante atrevida y llena de planos provocadores, Wasilewski exprime a las cuatro actrices, que nos regalan unas interpretaciones llenas de matices en las que la gestualidad dice mucho más que los diálogos.

El guion de la película ha sido nominado para los Premios del Cine Europeo, que casualmente se celebrará en Polonia el próximo mes de diciembre. Una Polonia que no ha progresado mucho en cuestiones de rectitud moral casi treinta años después de la llegada de los VHS y los casetes de música pop.

Maratón Grotesco Palomitero

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(Por Pablo Herrera)

El Maratón Grotesco Palomitero es uno de los clásicos fundamentales del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Con tantas ediciones a sus espaldas como el mismo festival, es un homenaje a otra forma de ver cine: la forma de ver cine que piden a gritos (literalmente) las películas de serie B.

En las instalaciones del Teatro Alameda, con el precio de una entrada y amenizado por conciertos antes y durante el descanso, nos permite ver dos producciones de terror de serie B, una actual y un clásico del género, española en la mayoría de ocasiones.

En esta ocasión, las películas elegidas han sido la austriaca Attack of the Lederhosenzombies, de Dominik Hartl, y Mil gritos tiene la noche, un clásico de serie B de 1982 dirigido por Juan Piquer Simón.

La primera, estrenada este mismo año en el país alpino, nos lleva de viaje hasta una estación de esquí, donde una máquina de nieve convertirá en zombis a esquiadores y animales, una película hecha por y para el placer de matar muertos vivientes en un entorno inhóspito como una inmensa montaña nevada.

La segunda, coproducción hispano-estadounidense rodada en inglés, sigue los pasos de un asesino en serie en un campus universitario, y es una de las primeras slasher movies en ser rodadas. Con una historia mucho más elaborada que la primera, tendremos que construir el puzle del enigma a la vez que el asesino, hasta descubrir quién es el responsable de los crímenes.

Sin embargo, en el Maratón Grotesco Palomitero, las películas son lo de menos. Se trata de una sesión doble en la que está permitido hablar, gritar, enfadarse con la pantalla, cantar o tocar las palmas. En la que toca insultar al malo o gritar al protagonista para que no pase por ese pasillo solitario o incluso insultarle si es tan estúpido como para hacerlo.

En esta ocasión, además, se permitía la entrada con alcohol, lo que favorecía aún más un ambiente de jolgorio y diversión. El Maraton Grotesco es, pues, una forma diferente de ver cine a la existente con las películas de Sección Oficial, donde los gritos y la creatividad del público es más significativa e importante que el metraje.

Nada mejor que llegar a la última jornada habiendo constatado que, aunque nuestro aspecto empiece a parecerse al de los muertos vivientes, siempre hay gente con peor pinta que los redactores que cubren un festival. El día de hoy nos traerá los dos últimos estrenos en Sección Oficial y comenzarán las apuestas para ver quién se lleva el Giraldillo. Nuestra intuición nos dice que no se irá muy lejos de aquí, aunque solo sea por pura estadística.

Fon López y Pablo Herrera

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