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Francisco Paesa El Palomitrón

Paesa: El espía de las mil caras (Plaza & Janes editores) es el libro de Manuel Cerdán (Alicante, 1954) en el que se ha basado Alberto Rodríguez para su último filme, El hombre de las mil caras. Aunque el director se haya centrado en el caso Roldán, el periodista nos descubre en este libro toda una vida de espía y las mil caras de un estafador.

Alberto Rodríguez consigue en su película un ritmo constante pero pausado, y no tiene nada que envidiar a las películas basadas en novelas de Le Carré. Las interpretaciones fascinantes del trío protagonista formado por Eduard Fernández (La noche que mi madre mató a mi padre), José Coronado (Cien años de perdón) y Carlos Santos (Chiringuito de Pepe) redondean una cinta precisa y necesaria. El premio a Mejor actor del Festival de Cine de San Sebastián para Eduard Fernández no hace más que verificar la inmejorable captación de la esencia de Paesa. Pero ¿quién es Francisco Paesa?

Paesa, el espía de las mil caras en El PalomitrónEl espía que vivió antes de Roldán

Manuel Cerdán ha dedicado décadas de su carrera de periodista a seguir a un espía que fue enterrado en vida. No, no se trata de nada tan truculento como un hombre vivo en un ataúd, sino en un juego de trileros en el que misas gregorianas acompañaron a Paesa al más allá cuando aún estaba vivo. Fingir su propia muerte era el broche final de un expediente lleno de juegos y trucos.

Paesa reparto El Palomitrón

Paesa ya era un espía curtido del gobierno español cuando Roldán acudió a él. Había participado en una de las operaciones más importantes contra el terrorismo de ETA (la Operación Sokoa), había sido fotografiado mientras extorsionaba a una testigo de los GAL y había intervenido en otras muchas acciones para las que era requerido por el gobierno (y aunque estas saliesen bien o saliesen mal, fingía siempre no conocerlo).

Paesa no se movía solo. A su lado, su gran amigo Jesús Guimerá, piloto de profesión y exmiembro del Batallón Vasco Español, no era un cualquiera en sus operaciones. Era su mano derecha, al que siempre acudía, pero en el que nunca confió. La presencia de Guimerá en el caso Roldán y en los papeles de Laos es clave, pero siempre aseguró no saber qué pasó con Paesa después ni qué fue del dinero de Roldán.

Paesa y el reflejo de quienes reclaman sus servicios

Manuel Cerdán Periodista Escritor El Palomitrón

Si algo deja muy claro Cerdán en este libro es el infatigable trabajo de investigación que durante décadas cargó a sus espaldas. Pero también existe un factor clave que ayuda a comprender el descaro y la impunidad en los movimientos de Paesa:

“El caso Paesa es el ejemplo más palpable de la impunidad con la que se han movido algunos de los espías españoles a lo largo de la Transición”.

Cerdán manifiesta que no importaba cuál fuese el partido que ocupase el gobierno o la oposición: si había que hacer un trabajo sucio acudían a Paesa y, cuando intentaban lavarse las manos, el telón amenazaba con caerse y dejar el montaje a la vista. La existencia de este personaje en la historia de la política española no hace más que corroborar el sistema corrupto en el que vivimos. Paesa es el reflejo de sus clientes: un gobierno que lo ha dejado campar a sus anchas y que, sin embargo, ha apartado al único al que temía el espía, el juez Garzón.

Un libro sobre la historia reciente de España

Paesa Eduard Fernández El Palomitrón

Parece increíble, pero es cierto. La investigación de Cerdán toca casi todos los temas espinosos de las últimas décadas en España y en todos sale Paesa. Un hombre que pasaba de la burda estafa y de malvivir a conseguir que el Gobierno pagase 300 millones de pesetas y la dimisión del ministro Belloch.

El libro cuenta además con material documental y fotográfico que carga de valor el trabajo del periodista. Una interesante novela policíaca, maravillosamente documentada y contrastada. Una historia de lo más rocambolesca que estaría entre nuestras preferidas de no ser porque todo es real y saca todas nuestras vergüenzas a relucir.

Paesa sigue vivo y exculpándose de todo. Siempre hay una razón para hacer lo que hizo. Él se considera el héroe y no el villano, como ha demostrado en sus recientes entrevistas en Vanity Fair. Gracias a este libro, el lector podrá documentarse como dios manda y emitir y propio juicio de valor, porque para opinar hay que informarse, y la obra de Manuel Cerdán resulta imprescindible para asomarse a este oscuro capítulo de nuestra historia más reciente.

Lorena Rodríguez

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