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Paddington 2 llega a nuestros cines 3 años después de la original sin haber perdido ni una pizca de la esencia inocente e ingeniosa que marcaba aquella primera entrega. Como toda buena secuela, traslada los elementos que hacían especial a su predecesora a un nuevo contexto (coherente con el universo establecido) que requiere nuevas soluciones narrativas.

Una característica que no ha variado de la primera la segunda entrega es el buen gusto y el virtuosismo en la puesta en escena. Tomando prestados algunos de los códigos de la animación, crea un nuevo lenguaje en el cine de acción real (de una forma similar a la de Wes Anderson). El método, bien ejecutado, dota a las imágenes de un aire de cuento que encaja perfectamente en una película sobre un oso nacido en el más oscuro y recóndito Perú que viaja a Londres en busca de una vida mejor. Además, da a la gente de detrás de las cámaras más libertad para inventar nuevas maneras de narrar escenas convencionales. El hecho de que el director Paul King también ejerza la labor de guionista enriquece la historia, puesto que puede adaptar el texto para que, al fusionarse con las imágenes, la experiencia sensorial sea más placentera.

Si el apartado visual se caracteriza por su barroquismo, el guion representa todo lo contrario, no tiene secretos. Este tipo de libreto es muy común en el cine británico (desde la productora Ealing hasta a Edgar Wright) y se basa en dos simples mandamientos. El primero es que todas las partes de la narración deben estar conectadas, es decir, todo impulso que recibe la audiencia en la primera mitad de la cinta es una pieza de información que tendrá relevancia más adelante, en la segunda parte. El otro principio proclama que la temática principal, central del filme, debe ser presentada en los primeros minutos, en la primera escena. El prólogo de Paddington 2, que aparentemente podría parecer un flashback gratuito, es clave para entender la pregunta que sobrevuela todo el metraje de la película: ¿Cómo podemos recompensar a las personas que nos criaron?

Más allá de este interrogante, Paddington 2 extiende la parábola del inmigrante (presentada con delicado trazo en la original) enriqueciendo y amplificando un discurso muy necesario para jóvenes (y no tan jóvenes) audiencias. Ya asentado en Londres, el oso se decide a buscar trabajo para ganar dinero mientras aún recibe actos de hostilidad por parte de algunos de sus vecinos. ¿No os parece suficientemente trágico y realista? Esperad, aún hay más. Posteriormente, Paddington acaba siendo aprisionado por un delito que no ha cometido. Si esto no es cine comprometido, que baje Aki Kaurismäki y lo vea. Bromas aparte, su estancia en la cárcel podría haberse convertido en un simple gag (probablemente de muy mal gusto como en tantas comedias norteamericanas). Pero como decíamos antes, el éxito radica en exportar adecuadamente las características del mundo ya conocido a un nuevo territorio: la cárcel. De esta forma, la cinta se “para” media hora para mostrarnos la parte dramática (hay algunas reflexiones muy humanistas sobre el sistema penitenciario) y la parte cómica (una serie de hilarantes personajes) del panorama.

Paddington 2 consigue equilibrar perfectamente drama y comedia gracias, en gran parte, a su espectacular reparto. Como antaño consiguió la saga Harry Potter, las aventuras del oso peruano han reunido a la crème de la crème de la actuación británica. Hagamos un repaso individual para no infravalorar semejante hazaña: Imelda StauntonSally Hawkins (La forma del agua), Hugh Bonneville (Downton Abbey), Julie Walters (Billy Elliot), Shola Adewusi (Chewing Gum), Jim Broadbent (Moulin Rouge), Peter Capaldi (Doctor Who), Brendan Gleeson (Calvary), Noah Taylor (Juego de tronos), Jessica Hynes (Spaced), Richard Ayoade (The IT Crowd). Por último, debemos hacer una mención especial a dos intérpretes que brillan por encima de los demás: Ben Whishaw (el Andy Serkis británico que consigue crear una compleja textura emocional para Paddington) y Hugh Grant, quien está exultante (mejor que nunca) en la piel de un egocéntrico y excéntrico actor.

En resumen, Paddington 2 puede gustar a gente fan de los libros, de la primera entrega, niños entre 5 y 15 años, cualquier persona que aprecie una historia contada de forma inventiva, gente apasionada del humor visual…Es decir, a todo el mundo.

LO MEJOR:

  • Un delicioso apartado visual.
  • Un espectacular reparto.
  • Un soberbio villano que ya le gustaría a la Liga de la Justicia.
  • Un exquisito sentido del humor.

LO PEOR:

  • Que mucha gente se abstenga de ir a verla por considerarla demasiado infantil.
  • Que no haya cameo de Nicole.

Pau Jané

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