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PACTO

 

Uno ve a ROBERT REDFORD protagonizando un thriller político, a vueltas con las escuchas, el espionaje y los dilemas morales, y claro, corre el riesgo de emocionarse cinematográficamente hablando. ¿Por qué? Pues porque le viene a la memoria la genialidad, el pulso y la clase de TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE, aquella cinta que protagonizó junto a DUSTIN HOFFMAN y que dirigió ALAN J. PAKULA de forma brillante. Con ella podías sentir que la peligrosa y necesaria labor de esa pareja de históricos periodistas entre parkings nocturnos, callejones sin salida y solitarias habitaciones de hotel, es decir entre las sombras del poder, era osada y revolucionaria. Y claro, uno cree que va a volver a sentir que está viendo algo importante en pantalla. Pero REDFORD, a pesar de haber demostrado maestría para la dirección de actores y el drama familiar – ahí está GENTE CORRIENTE – y para la disección de la corrupción y la podredumbre moral que nos acecha – ahí está QUIZ SHOW – no le insufla nervio ni potencia a una atractiva historia que se prestaba a ello.

 

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Él interpreta a Jim Grant, ex-miembro de los Weather Underground, un grupo activista radical de los sesenta que cometió varios atentados como protesta ante el horror y el sinsentido de la Guerra de Vietnam, y las consecuentes represiones policiales de la época. La detención de una antigua miembro décadas después pone en jaque su vida familiar y hace peligrar su nueva identidad y su libertad. El tema no es baladí; no muchos se atreven a hablar de la justificación del terrorismo. Y si el que lo hace es el profeta del progresismo norteamericano en Hollywood prestarse a escucharle resulta ante todo interesante. Por desgracia, no es todo lo enriquecedor que debería, pues arriesga poco. Tanto en dirección como en la apuesta por su guión, que peca de superficial y facilón en su resolución. Esto deja a PACTO DE SILENCIO en una película de intrigas correcta que hace gala de un magnetismo resultón durante buena parte de su metraje, pero sin llegar a acelerar lo suficiente el pulso.

 

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 Y es que tanto el REDFORD director como el REDFORD personaje (en sus dos acepciones) se lavan las manos ante el espinoso tema a tratar, pasando de puntillas y centrándose en las historias personales de redenciones nunca tardías y enfrentamientos con el pasado. Un aspecto, este último, que no conviene desdeñar, pues algunas de las subtramas protagonizadas por los que fueran parte de la organización despiertan curiosidad, aupados sin duda por el reparto de estrellas y caras conocidas que de tan rimbombante peca de pelín desperdiciado. Anoten: NICK NOLTE, JULIE CHRISTIE, SAM ELLIOTT, RICHARD JENKINS, SUSAN SARANDON, BRENDAN GLEESON… SHIA LABEOUF, coprotagonista, encarna al fuego de la juventud, al ímpetu de las nuevas generaciones que en ocasiones chocan con la rectitud y la negativa de estos últimos románticos a remover el pasado. REDFORD, como era de esperar, no sólo habla de tiempos pretéritos y, al igual que en su teatral y muy política LEONES POR CORDEROS, demuestra que el estado actual de las cosas le preocupa. A nosotros también. Por eso nos duele que a PACTO DE SILENCIO le falten garra, agallas y corazón aunque apreciemos su eficacia, su reparto y sus intenciones.

 

 

LO MEJOR:

  •  Su academicismo, su corrección.
  • Su reparto y algunas historias personales.

 

LO PEOR:

  • REDFORD se limita a cumplir.
  • Alberga pocas sorpresas.

 

 

José Colmenarejo

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