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origenes

 

En el año 2011, TERRENCE MALICK (LA DELGADA LÍNEA ROJA, UN NUEVO MUNDO) exploró en EL ÁRBOL DE LA VIDA los perennes abismos que siempre han existido entre la ciencia y la religión dando prioridad a la catarata de imágenes cósmicas, a la belleza que el mundo (ya sea terrenal o celestial) ofrece y las relaciones que pueden existir (o no) entre el ser humano y la espiritualidad que a éste rodea. Asimismo, ALEJANDRO AMENÁBAR (LOS OTROS, MAR ADENTRO) en el año 2009, utilizaba esta incombustible y malsana relación entre el misticismo y la ciencia para retratar en la gran pantalla la trágica vida de una Hipatía interpretada por RACHEL WEISZ en un mundo en el que se hacía difícil la convivencia de los que creían en lo espiritual con los que exploraban lo terrenal.

MIKE CAHILL (EL REY DE CALIFORNIA, OTRA TIERRA) explora en ORÍGENES los rincones más escondidos del ser humano a través de la simpleza que se consigue cuando se encuentra el equilibrio entre los aspectos que emanan de la intelectualidad, la lógica y la exploración, y las partes emocionales, espirituales y místicas que todo ser humano experimenta en mayor o menor medida. Así, el entramado que conforma el argumento es una mezcla equilibrada y reflexiva de cómo no todo lo que creíamos conocido es lo correcto y de que lo emocional, para bien o para mal, tiene un papel más que importante en las relaciones humanas básicas. Con esto como telón de fondo, MIKE CAHILL lleva a los personajes de ORÍGENES  a terrenos que ni ellos mismos se plantean en el inicio del largometraje. De este modo, los giros argumentales, la sorpresa y la manera inesperada de llevar a cabo el suspense que emana la propia película hacen de ella una combinación excepcional para llevar al espectador a terrenos que, al igual que los personajes, probablemente no hayan explorado con anterioridad.

 

Imagen-de-Origenes

 

El crecimiento exponencial que el argumento experimenta a lo largo del desarrollo del filme supone una manera más que correcta y válida de encadenar acontecimientos que, en principio, no parecen estar destinados a relacionarse. Así, de un elemento pequeño y prácticamente insignificante como pueden ser los iris de una persona cualquiera, desgrana todo el guion para dar lugar a una concepción más grande y mucho más compleja: la del ser humano y la de la relación existente y casi invisible de unos con otros. Si a esto unimos la estupenda experiencia visual que es el recorrido que MIKE CAHILL nos ofrece con ORÍGENES así como su genial banda sonora, el resultado parece mucho más que prometedor.

MICHAEL PITT (SOÑADORES, FUNNY GAMES) y BRIT MARLING (OTRA TIERRA) conducen de manera prácticamente brillante a sus personajes hacia límites que hacen del escepticismo una barrera imaginaria que puede ser fácil de cruzar. Sin embargo, quizá no conecten realmente con el público debido sin duda por la particular incredulidad que emana de la ciencia que presentan sus personajes en la primera mitad del metraje. No obstante, ASTRID BERGÈS-FRISBEY (EL SEXO DE LOS ÁNGELES, JULIETTE) actúa de manera sobresaliente como una contraposición al personaje incrédulo que interpreta PITT y MARLING.

ORÍGENES, que fue galardonada en la 47 edición del Festival de Sitges como mejor película, es uno de esos ejemplos que muestran que la convivencia de dos eternos opuestos es posible y existe. Es más, es el ejemplo de que la unión de esos dos opuestos tan diferentes y tan distantes supone la creación de un elemento más grande, más importante y, por qué no, más relevante dentro de una película que explora las relaciones humanas y el entretejido existente en una sociedad que parece destinada al individualismo. ORÍGENES va más allá de la mera distancia entre la ciencia y lo que no podemos percibir. 

LO MEJOR

  • La novedad que supone el argumento respecto a otro tipo de películas que relación ciencia y espiritualidad.
  • La capacidad que tiene todo el entramado del largometraje para dejar al espectador con la boca abierta.
  • La combinación de fotografía, guion, personajes y banda sonora resulta sencillamente brillante.

 

LO PEOR

  • Quizá la rapidez con la que se inicia la historia que desencadena el argumento haga que el espectador pierda un segundo la noción de lo que está viendo.

 

 

Sheyla López

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