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¿Sabemos realmente lo que comemos? En la actualidad hay miles de posibilidades para comer lo que a uno le gusta, pero… ¿conocemos en realidad lo que aquellas grandes empresas nos presentan como “sano” y nos dan de comer? De este tema tan interesante, a la par que controvertido, es de lo que trata la nueva película de producción propia de la plataforma líder del momento, Netflix. Okja, la primera película producida por Netflix que compitió en una sección oficial de un festival de cine, es un polémico filme que ya dio que hablar en la sección oficial de Cannes debido a que es una cinta que directamente ha sido creada por la plataforma sin pasar por las salas de cine, cuestión que bajo la legislación francesa no está permitida, ya que tienen que pasar 36 meses tras su estreno en cines para poder ser distribuida de tal modo. A eso se le suma el tema de la cinta, y es que desde hace años hay cine de ciertos países que cuenta panoramas que a todos nos acontecen. Esto es lo que hace el cine surcoreano, y un ejemplo de ello es este en el que Bong Joon-ho (El expreso del miedo, Madeo, La huésped), destacado director y referente de culto en el mundo del cine (especialmente tras el fin de la dictadura en su país en 1987), habla del maltrato animal de una forma muy peculiar, casi con un dibujo animado con el que nos encariñamos y que, tras su visionado, hará que nos replanteemos muchos temas a la hora de comer carne.

Okja cuenta la historia de Mirando Corporation, una gran empresa de carne que crea una raza de cerdos enormes (los llamados supercerdos) para así poder, como según dicen ellos, “solucionar el hambre en el mundo”. ¿Eso es realmente así? ¿O es puro marketing para ganar millones y millones de dólares? Todos estos cerdos son creados por la corporación: los más bellos se crían en diferentes puntos apartados del mundo durante 10 años, alimentados de forma sana en un ambiente jovial y alegre, como por ejemplo en una montaña coreana con una niña de 12 años llamada Mija, la cual coge un cariño descomunal a su “cerdito”, del que ha cuidado durante todos esos años con su familia: Okja. Esto mismo será lo que también le rompa el corazón a Mija cuando Mirando quiera trasladar a Okja a su sede central de Nueva York junto a los demás cerdos para ser consumidos en este mundo capitalista que nos rodea. Pase lo que pase, Mija lo único que quiere es salvar a su cerdo.

¿Esta historia es tan bonita como parece? No. Y, además, la polémica está servida: el destape de lo que comemos, el sufrimiento animal, la alteración química que para nada es alimento natural del que nos venden las grandes corporaciones, el dinero, el poder y los intereses de estos que dominan el mundo, pero sobre todo, el amor son los temas que mueven este largometraje. Una original idea que, a pesar de ello, sí que tiene un destino claro para el supercerdo protagonista y una moraleja previsible creada por su mismo director para sensibilizar al público sobre el consumo de carne (de cerdo, concretamente) que hará reflexionar a la hora de dar el próximo bocado a nuestro filete. Esto es lo que consigue esta historia, proponiéndonos la alternativa vegana, aspecto que remueve al espectador y le hará extrapolar esto a otros temas de la sociedad parodiando de forma exagerada el capitalismo y todo lo que le rodea.

Tilda Swinton (¡Ave, César!), que repite de nuevo tras El expreso del miedo con el director, será Lucy Mirando, la capitalista jefa de la gran empresa corporativa, un personaje tipo claramente marcado por el egocentrismo, los intereses, la ignorancia y el narcisismo. Swinton también tendrá que ser Nancy, la hermana gemela de Lucy. El polo opuesto de estas será el grupo de protesta del daño animal formado y encabezado por Paul Dano (Swiss Army Man), un joven fuerte con objetivos claros, junto a sus compañeros de grupo (entre ellos la cara conocida de Steven Yeun, Glenn de The Walking Dead, que no desistirá en su causa por la ecología y el buen tratamiento animal). Ahn Seo Hyun (La doncella) será Mija, una joven pequeña, tierna pero luchadora, movida por el amor que siente por su mejor amigo y ya parte de su familia, Okja. ¿Quién podría decir que una persona puede encariñarse tanto de un cerdo de tales características, del llamado supercerdo? Pues sí, y es que Bong Joon-ho consigue humanizar al cerdo, esa mirada nos dejará boquiabiertos.

Okja es el personaje clave del filme y nos dará más de un momento divertido (en las montañas, en pleno metro o en tiendas) y de tristeza (en plena exposición en Nueva York). El personaje es el grueso del largometraje de Joon-Ho, quien además tiene los mismos andares (aunque no la misma lindeza) que el monstruo de La huésped. Entre Okja y Mija hay más que una amistad, hay una conexión y una comunicación especial de esa que cualquier persona que tenga un animal por mascota entenderá y se sentirá identificado. Hay miradas que “matan”…

Entre otros personajes están el superficial presentador de un programa de televisión movido por los hilos de Mirando Corporation bajo la interpretación de Jake Gyllenhaal (Animales nocturnos) como el zoólogo doctor Johnny Wilcox. También cabe destacar el breve pero intenso papel del gran Giancarlo Esposito, a quien todos conocemos por ser el malvado narcotraficante Gus Fring, dueño de Los Pollos Hermanos en las maravillosas series de Breaking Bad y Better Call Saul, el cual sigue en este filme la misma línea de malo malísimo en el que ahora sustituye la droga por la carne de los cerdos. Su personaje es el más manipulador de los manipuladores de la corporación cárnica (las hermanas Lucy y Nancy). Todos ellos unos grandes actores que son otro punto más para ser la gran película que es Okja.

Okja está narrada para todos los públicos con un toque estético infantil gracias a la fotografía de Darius Khondji, que nos hace recordar a un cuento cargado de sentimientos, y es que Joon-Ho utiliza algo que podemos destacar como punto fuerte y débil: sabe que haciendo un cerdo adorable como el de Okja el público se encariñará y apoyará más la causa en contra de la comida de carne debido al maltrato animal y utiliza imágenes que nos tocarán el corazoncito y nos sacarán más de una lágrima (en la propia fábrica en una de las secuencias del final), a pesar de tener ese toque animado. Joon-Ho demuestra que se puede ser sutil y duro a la par teniendo las reacciones que uno quiere en el público. Sea como sea, lo único que querremos al ver Okja será salvar al cerdo.

LO MEJOR:

  • La visión de la manipulación genética de los alimentos.
  • Ver películas del gran director Bong Joon-ho.
  • El reparto.
  • Las miradas de Okja.

LO PEOR:

  • La estética de Okja juega a que nos sensibilicemos más con la causa.
  • Algún aspecto previsible.

María Páez

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