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Con OCHO APELLIDOS VASCOS el director EMILIO MARTÍNEZ LÁZARO vuelve al terreno que más alegrías le ha dado: la comedia. Para la primera comedia española de la temporada el director ha elegido explotar los clichés populares de dos regiones, País Vasco y Andalucía, que han protagonizado muchos monólogos e infinidad de chistes y dichos populares pero han sido raramente tratados en el cine como pilar básico de una trama, algo que realmente sorprende porque en un país tan dado a reírnos de nosotros mismos, del de enfrente, y de todo hijo de vecino, esto es un filón muy potente.

Rafa, un señorito andaluz con todos los extras (gomina, camisa, acento muy marcado, un gusto reverencial por las mujeres…) se enamora de Amaia, una joven vasca que también cumple con todos los estereotipos achacables. Con la excusa de devolverla un bolso que la joven olvidó en su casa la noche que se conocieron, Rafa se desplaza hasta Euskadi con el firme propósito de enamorarla en tres días, aunque lógicamente no todo es tan fácil. Con esta sencilla premisa OCHO APELLIDOS VASCOS os va a asegurar 98 minutos de entretenimiento con varios momentos en los que os será difícil contener la risa.

 

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EMILIO MARTÍNEZ LÁZARO acierta al dotar a la película de una inteligente sencillez en su planteamiento, con un tratamiento de las localizaciones que pasa a un segundo plano para hacer brillar al reparto y las situaciones provocadas por el choque cultural de los estereotipados personajes. El punto fuerte de la película reside en ver plasmados en imágenes y diálogos los chistes que llevan haciéndonos toda la vida reir. Algunas secuencias funcionan realmente bien gracias a un guion que da la impresión se ha ido completando en algunos casos sobre la marcha, con la aportación personal de los propios actores (recordemos aquí que DANI ROVIRA es de Málaga y el propio KARRA ELEJALDE es de Vitoria).

 

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Mientras KARRA ELEJALDE y CARMEN MACHI hacen un trabajo bastante bueno, DANI ROVIRA y CLARA LAGO firman dos interpretaciones inmensamente beneficiadas por la química que ambos destilan (ojo a algunas tomas cuando sólo ellos están en plano). El talento de CLARA LAGO (ya está bien de decir que es una futura estrella porque vivimos en presente…) se complementa a la perfección con un DANI ROVIRA que parece que lleva haciendo cine unos cuantos años gracias a su desparpajo. Ambos se adueñan de de la pantalla cada vez que comparten plano y ambos llevan, con mucha facilidad, el peso de la función. ELEJALDE, por su parte, está inmensa parodiando a sus paisanos vascos y CARMEN MACHI vuelve a demostrar su versatilidad y facilidad para encarar situaciones cómicas o dramáticas. Los cuatro están de diez, y los cuatro son el pilar básico del filme.

El uso de la B.S.O. es muy acertado para ir cerrando capítulos y anunciar el avance de la trama, aunque sus notas centrales nos recuerdan mucho a la maravillosa composición que acompañaba las imágenes de PIEDRAS, de RAMÓN SALAZAR, allá por 2002, en uno de los monólogos más melancólicos que ha dado el cine español en los últimos años.

Una película ligera y muy entretenida que tiene su mejor baza en la explotación de nuestro clichés más populares. Una cinta que debe ser visionada desde la simpatía. Recomendable para todos los públicos y obligatoria especialmente para todos los nacidos en el País Vasco o Andalucía, porque con los tiempos que corren hay pocas cosas tan gratificantes como reirnos de nosotros mismos.

 

LO MEJOR:

  • El trabajo de todos sus actores. Adivinamos un buen rollo tremendo durante el rodaje la película, algo que traspasa la pantalla.
  • Su duración. Los escasos 98 minutos de metraje ayudan a que nadie se desvíe y no se caiga en reiteraciones o alargamientos de las situaciones.
  • Volver a ver a KARRA ELEJALDE.

LO PEOR:

  • Que se haya tardado tanto en tratar un tema como este en el cine como eje central de la trama.

 

 

Alfonso Caro

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