Compartir

portada

Esta noche, Movistar+ estrena O. J.: Made in America, la primera entrega de las cinco que componen la serie documental de Ezra Edelman, que, ante la perspectiva de la inminente salida de la cárcel de O.J. en 2017 (ya son dos las series televisivas que se han centrado en su caso) pone el foco en uno de los deportistas más populares de la historia norteamericana reciente.

Si bien la serie de ficción American Crime Story: The people vs. O.J. Simpson se centraba en el asesinato de su esposa, Nicole Brown, y la posterior huida, detención y juicio de O. J., esta serie documental de no ficción hará un repaso no solo por la vida del deportista, sino por todos los aspectos que influyeron en su vida y su carrera, así como el contexto social del que emergió su figura.

american crime story

Su carrera deportiva: el nacimiento de una estrella

La voz en off del propio O. J. deja claro en los primeros segundos que él jamás buscó el dinero: su único objetivo era la fama, que fuera adonde fuese todo el mundo supiera quién era O. J. Simpson. Y así fue. Su velocidad y su capacidad para ser escurridizo como ninguno elevó a Simpson a lo más alto del fútbol norteamericano. Los primeros testimonios son de sus entrenadores y compañeros de la USC, la universidad del sur de California donde disfrutaba de una beca deportiva. Todo son alabanzas y recuerdos de grandes gestas que salvaron al equipo de la universidad. Era prometedor.

oj usc

Sin embargo, el contexto desde el que el joven californiano se lanzó para conseguir el sueño americano fue convulso y nada fácil para los ciudadanos de raza negra. Hablamos de finales de los años 60, años en los que las persona negras comienzan a luchar por sus derechos, hartos de los abusos que los blancos acometían contra ellos en cada aspecto de sus vidas. En los últimos años, series como Mad Men o Masters of Sex han tocado el tema, aunque bastante de puntillas, siendo el cine más arriesgado con títulos como Selma.

 

El Black Power: el deporte moviendo conciencias

Deportistas como Muhammad Ali se sumaron a las protestas y hubo actos decisivos como el de Tommie Smith y John Carlos, atletas a los que se les retiraron las medallas de oro y bronce, respectivamente, en las Olimpiadas de 1968 por hacer el saludo Black Power (consistente en levantar el puño con un guante negro) mientras sonaba el himno americano.

oj simpson documental. Movistar + el palomitron

Además, el documental se encarga de retratar minuciosamente cómo los deportistas negros luchaban por sus derechos, a pesar de, como se escucha en el propio capítulo, “¿Por qué debería quejarse alguien que tiene dinero y 80 000 seguidores?”. Y eso fue justo lo que hizo O. J.: no quejarse. Cuando alguien le insinuaba que cómo era posible que, siendo negro, no se pronunciase ante lo que ocurría, él era claro y conciso: “No soy negro, soy O. J. Simpson”. El documental deja muy clara cuál era la posición del deportista en ese momento: “seducido por los blancos”, vivía ajeno a todo aquello que ocurría en la sociedad americana. Como prueba evidente, intercalan las imágenes de una entrevista que le hacen a Simpson con las imágenes de la noche que Martin Luther King es asesinado.

 

O. J. Simpson y Nicole Brown: el principio del fin

Para finalizar los 90 minutos que dura el episodio, la hermana y un amigo de Nicole Brown nos hablan de cómo se conocieron y de cómo, por una parte, los signos de violencia entre ellos fueron evidentes desde el primer día. Pero también rememoran el amor que se entregaban y lo felices que parecían. Entonces, ¿qué ocurrió? se pregunta la hermana de Nicole.

oj y nicole

Esta serie documental producida por ESPN 30 For 30, el canal nacional de deportes en Estados Unidos, nos contextualiza la propia figura del deportista, su pronta fama, y también ironiza con la paradoja de los hechos, pues la persona que huyó de polemizar y de estigmatizarse para continuar con su carrera acabó siendo acusado de asesinato y fue absuelto por un proceso irregular y un detective acusado de racista. Movistar+ nos ofrece a partir de esta noche piezas de 90 minutos de un puzle de siete horas y media de duración que no podremos encajar de manera aislada, pero que, en su conjunto, y con la riqueza que solo puede aportar la perspectiva del tiempo, busca iluminar definitivamente las sombras que rodean a la gran figura de O. J. Simpson. Porque debemos tener cuidado con lo que deseamos: la fama no siempre ha de ser por algo bueno.

 

Lorena Rodríguez

Compartir
Artículo anteriorVERANO EN SERIE: HIJOS DE LA ANARQUÍA
Artículo siguienteBELLA Y PERDIDA
Una tarde, con siete añitos, entré en el salón cuando mi madre veía El Padrino. La escena en cuestión era la del caballo y mi madre me gritó que no mirase, pero miré. Desde aquel entonces no pude dejar de mirar, de observar y soñar. Lo más cerquita que pude quedarme del cine fue haciéndome historiadora del arte. El cine es mi Tardis, un Delorean que me hace la vida real más fácil. Mi primera serie fue Urgencias, siempre fiel, a pesar de lo mal que la trató la tele. No sé decirle que no a una serie.

No hay comentarios