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Al igual que ha ocurrido en su país de origen, Nuestro sitio ha llegado a España directamente en formato doméstico de la mano de Sony Pictures Home Entertainment. La película póstuma de Anton Yelchin comenzó su rodaje de apenas un mes en julio de 2014 y a pesar de que la posproducción se completó a comienzos del año siguiente no ha sido hasta este 2017 cuando la cinta ha podido ver la luz. Las mediocres críticas y una promoción prácticamente inexistente la han relegado directamente al comercio doméstico en todos los territorios donde ha visto la luz.

La ópera prima de Peer Pedersen (y también su primer guion) es una cinta coral con un reparto plagado de rostros conocidos para el espectador cinéfilo. Los secretos y mentiras de una familia disfuncional norteamericana afloran paulatinamente tras la desaparición de uno de sus miembros. La marcha de Maxwell Green funciona como motor para enlazar casi todos los traumas del mundo reunidos por una única familia.

Trastornos bipolares, homosexualidades reprimidas, abusos sexuales… Nuestro sitio intenta tocar tantos temas importantes en tan poco tiempo que al final solo consigue banalizarlos todos. La película ni siquiera encuentra un tono definido (¿las intervenciones de la psicóloga eran intencionadamente cómicas?), y la necesidad de ofrecer alguna escena de impacto para el espectador acaba resultando un truco de barraca de feria (¿para qué incluir secuencias de alto contenido dramático si al final son meras alucinaciones?).

Otro de los grandes lastres de la cinta es el último acto, excesivamente grandilocuente en comparación con lo modesto y comedido del resto. Los fuegos de artificio solo consiguen empañar el recuerdo de alguna secuencia aislada que sí funcionaba como un reloj (las escenas entre Catherine Keener y Maya Rudolph o el primer encuentro entre Madeline y Joanne, por ejemplo). ¿Era necesario convertir un drama intimista en una película de suspense cuando apenas quedan diez minutos para el final? ¿Hacia falta rematar la faena con ese Cumbayá familiar? No hay duda de que el guión de Pedersen necesitaría un par de reescrituras para dejar atrás esa pestilencia al Sundance más rancio, o al menos para lograr algo de coherencia interna.

El título original, We Don’t Belong Here, hace referencia a un sentimiento que habita en todos los personajes de la cinta: todos están cargados de demonios interiores y ninguno se siente cómodo con la vida que le ha tocado vivir ni la gente con quien compartirla. Para dar vida a semejante grupo de alegrías de la huerta se encuentra un reparto inspirado en el que destaca sobre todo la labor de una entregadísima Catherine Keener como la matriarca familiar y una Riley Keough que demuestra que el registro dramático más introspectivo tampoco es un desafío para ella.

A pesar de contar un casting de prestigio y una producción modesta pero efectiva, Nuestro sitio cuenta una historia que ya hemos visto mil veces mejor contada y ejecutada. El debut de Pedersen no es ninguna catástrofe, pero sí una gran decepción teniendo en cuenta la cantidad de talentos implicados y las enormes posibilidades desde las que partía. A pesar de su absoluta invisibilidad para el espectador medio, desde aquí estaremos atentos a los próximos proyectos de un director que sí ha mostrado buen pulso para rodar pero que se ha visto superado por un guión muy mejorable.

LO MEJOR:

  • Una oxigenada Riley Keough cantando La vie en rose.
  • Catherine Keener, al fin en un papel protagonista.
  • Acabar con una canción de Chvrches.

LO PEOR:

  • Intentar tratar demasiados temas sin profundizar en ninguno.
  • Las impostadas escenas dramáticas.
  • La catarsis final.

Jose Cruz

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