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Larry (BEN STILLER) sigue igual, aunque las ilusiones se mantengan. El tiempo pasa y su hijo crece: Nick (ahora interpretado por SKYLER GISONDO) es un joven que quiere pasarse un año sabático en Ibiza pinchando. En su tercera presencia ante el público aparecen los compañeros de hazaña de siempre: Roosevelt, Atila, la india Sacajawea, Jedediah, Dexter el mono, Octavius y todos los habitantes del museo, quienes viajarán al viejo continente, a Londres concretamente (no había mejor tono que el London calling de THE CLASH para la introducción de la nueva localización), porque Larry acude a uno de las galerías referentes de la ciudad para que no se pierda la magia que empezó en 2006: el Museo Británico. Egipto es ahora el centro de la aventura -qué mejor ubicación para narrar la historia- porque el ex vigilante debe salvar ese secreto del faraón que avisa el título. La tabla de Ahkmenrah, el artefacto mágico capaz de dar vida a las estatuas, está en peligro y por tanto, sus amigos de cera.

El argumento de NOCHE EN EL MUSEO 3 entretiene a los críos mientras que el elenco es el atractivo para los adultos. Este es su fuerte, porque aunque cuenta con una trama inocentona es llevada a cabo por interesantes rostros de Hollywood. STILLER era el actor adecuado para dar vida a Larry. Desde su protagonista en ALGO PASA CON MARY marcó en pantalla cómo hacer de pringao entrañable con mala suerte que se convierte en héroe. Aquí, tras alternar la trilogía con otros trabajos como LA VIDA SECRETA DE WALTER MITTY, finiquita su etapa de protector de patrimonio de la pinacoteca muy bien acompañado: OWEN WILSON sabe cuándo toca ponerse serios y cuándo hacer el gamberro delante de la cámara. Si STILLER está en el elenco de la peli, será lo segundo; vuelve a ser el vaquero intrépido Jedediah, el fiel amigo de Octavius, el cínico gladiador cuyo rol se encarga de desarrollar STEVE COOGAN (PHILOMENA) a la perfección. RICKY GERVAIS queda perfecto una vez más siendo McPhee, un individuo que nadie desearía como superior. Lo mismo le sucede a Lancelot, a quien el inglés DAN STEVENS da vida, sabiendo cómo hacer de un cansino y tozudo caballero medieval.

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Ben Stiller protagoniza la tercera parte de Noche en el museo 3
Ben Stiller protagoniza la tercera parte de Noche en el museo 3

BEN KINGSLEY, que se presta a todo, y últimamente a personajes de época en títulos no precisamente de culto, hace del faraón Merenkahre, padre del egipcio conocido en las dos anteriores Ahkmenrah (RAMI MALEK). Aparecen nuevas caras, por ejemplo REBEL WILSON, en su siempre faceta simpática aunque aquí su historia con el troglodita/STILLER sea un poco de pegote. Sus compañeros de las precuelas también se pasearán por allí, como DICK VAN DICKE y el ya desaparecido MICKEY ROONEY, igual que Teddy Roosevelt, es decir, ROBIN WILLIAMS. Ellos son la razón por la que este estreno se recibe con una melancolía poco asidua a estos blockbusters infantiles. La película contiene la pena de ser la obra póstuma de ambos al fallecer ROONEY en Abril por causas naturales, y WILLIAMS en Agosto por su trágico suicidio.

Las terceras partes llegan a veces sin aliento al público porque cuesta extender la historia para abarcar una hora y media más. Este episodio continúa el estilo del modelo establecido pero para dar un impulso viajan fuera para renovarse. Al menos lo intenta y el entretenimiento está asegurado, aunque no haya demasiada originalidad intrínseca dentro de la visita del espectador a la nueva exposición. La ruta turística se bifurca en dos líneas: WILSON y COOGAN aparecen en Pompeya mientras que Larry se centrará en su misión. Pese a las dos ramas, es más de lo mismo. Las figuras ya han dado lo que tenían que dar en lo que a peripecias nocturnas se refiere, aunque siempre hay sorpresas, y aquí hay una que no ofrece giro en la trama pero sí una pequeña carcajada. Se trata de un gracioso cameo de un famoso actor haciendo de sí mismo y hablando de uno de sus míticos personajes. Hay que ir para ver de quién se trata.

NIGHT AT THE MUSEUM 3

Lo bueno de esta saga es la cantidad de información cultural transmitida a los más pequeños, aunque sea en medio de mofa y chistes fáciles. Al menos gracias al título les sonará el nombre de Escher –muy interesante la persecución colándose en uno de sus característicos cuadros-, Atila y los Hunos, la tragedia de Pompeya, el éxodo de los judíos de Egipto, etc.

Es inevitable encontrar tristeza dentro de esta comedia ya que esta producción es el adiós definitivo de ROBIN WILLIAMS a sus seguidores. Muy acertadas sus últimas palabras en el film: “Sonríe hijo, ya amanece”. Sin saberlo, el actor enunciaba una bella despedida. Pero hay que tirar para adelante, así que no pare la fiesta: el colofón final de la película vendrá en forma de baile a ritmo de disco.

LO MEJOR:

  • El cameo de una estrella en el papel de Rey Arturo
  • Aventuras asequibles para niños

LO PEOR:

  • Es más de lo mismo: pierde la frescura del primer capítulo de 2006
  • El espectador adulto se puede fatigar

 

María Aller

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