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Neckan - El PalomitronDesde hace unos años el thriller vive su época dorada en el cine español. Es el género más representado en cartelera. También el mejor valorado (y ahí están los goyas a Tarde para la ira, La isla mínima o Celda 211, entre otros tantos títulos, para corroborarlo). Pero sí es cierto que, además de la calidad, la mayoría de estos filmes cuentan con una producción que a veces marca la diferencia entre triunfar o no en taquilla. Los arropan un gran grupo de comunicación, normalmente Mediaset o Atresmedia. El otro cine, el de pequeño alcance que se hace grande con pocos recursos gracias al talento, aborda por lo general otro tipo de géneros menos complejos técnicamente y accesibles para un público más minoritario. Sin embargo, hay excepciones que confirman la regla. El cineasta Gonzalo Tapia (Lena) estrena el viernes 3 de marzo su segundo largometraje, un ambicioso thriller ambientado en los últimos días de la presencia española en Marruecos en 1956. Escrito conjuntamente por Michel Gaztambide (No habrá paz para los malvados) y el propio Tapia, Neckan es una valiente demostración del gran cine de suspense que se puede hacer también en el circuito independiente.

La trama de intriga está narrada correctamente y sin faltar uno solo de los elementos que una historia así necesita para meter al espectador en la vorágine de acontecimientos y que pueda seguirlos aunque le falte información: agilidad, intriga… A nivel técnico tampoco hay nada que objetar. Pero es el acierto en la elección del protagonista, Pablo Rivero, uno de los ingredientes de la película que deja mejor sabor de boca. Para el espectador medio que lo haya seguido durante 16 años en Cuéntame, no es ninguna sorpresa que Rivero ya era un actor más que solvente. La madurez interpretativa que alcanza en esta producción es, no obstante, una sorpresa en mayúsculas.

Neckan en el PalomitrónEl actor se amolda a uno de los personajes más complejos de su carrera con una interpretación totalmente reseñable de Santiago, un joven abogado hijo de un gerifalte franquista que viaja a Marruecos buscando respuestas tras recibir una misteriosa carta. Pablo Rivero aporta una credibilidad natural a un personaje contenido e introvertido, más propenso a guardarse sus emociones que a expresarlas a través de las palabras. Aun así, consigue transmitir de forma impecable la humanidad y la fragilidad escondidas en un joven acostumbrado a una vida fácil y cuyo mundo se desmorona en unos pocos días.

En la vida de Santiago se cruzan también una serie de personajes completamente opuestos relacionados con su historia. A todos ellos los hacen interesantes sus respectivos intérpretes: un carlista fracasado y convencido de la legitimidad de matar a los “malos españoles” (Manuel Manquiña), un empresario del régimen pragmático y astuto (Hermann Bonnín), la hija de un rico empresario residente en Tetuán (Natalia Plasencia) o el aparentemente recto padre de Santiago (Roberto Álvarez).

Neckan - Críticas en El PalomitronPrácticamente la misma importancia que tienen los personajes reales se les otorga a unos protagonistas en la sombra. No tienen rostro, representan a un colectivo imprescindible. Son los maestros, unas figuras que, antes y ahora, realizan una labor primordial, a la par que ninguneada. El director los reivindica dándoles un papel fundamental en la trama. “Los países no son pobres cuando no tienen dinero para invertir en educación, sino cuando consideran que no es importante hacerlo”, resuena un discurso de Manuel Bartolomé Cossío (figura fundamental de la Institución Libre de Enseñanza) en la película. La frase es de 1929, pero cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

En definitiva, Neckan es sobre todo un thriller bien contado. No pasará de momento del circuito comercial, pero no debe achantarse ante ninguna superproducción. La película es mucho más que un producto entretenido. Varias capas envuelven la intriga que la vertebra, y ahí se encuentran para quien quiera descubrirlas. Ese trasfondo es el contexto histórico, un momento de cambio en medio de la dictadura. Construir una historia sobre el fondo de una etapa tan compleja supone otro reto añadido porque no puede ser obviada ni tampoco expuesta demasiado de forma que opaque la trama principal.

Gonzalo Tapia ha logrado el término medio. La situación política marca el curso de los pequeños y grandes acontecimientos como un ente invisible que pende sobre la cabeza de los personajes, igual que condicionó la vida de los españoles durante 40 años. Evitar las moralinas y tratar con delicadeza y distancia la historia como lo hace es, sin duda, un valor añadido que convierte la película en un magnifico espécimen del suspense en el cine español.

LO MEJOR:

  • La interpretación de Pablo Rivero.
  • La ambientación histórica.
  • Los personajes, realistas y bien construidos.
  • La actualidad de los temas que cuenta.

LO PEOR:

  • La trama amorosa.

 

María Robert

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