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Pablo Rivero en El Palomitrón

La misma semana que el equipo de Neckan promociona la película, Pablo Rivero vuelve también a Cuéntame cómo pasó. Puede que por eso le inquiete saber si entre el joven Alcántara y Santiago García Musoles hay algún parecido. Ya hay varias personas que le han hablado de las semejanzas de Toni con el protagonista del segundo largometraje de Gonzalo Tapia (Lena), un thriller ambientado en 1956 que acaba de llegar a las salas. Él, en cambio, está convencido de que no es así. Eso sí, reconoce que en algún punto de la serie su trama ha tenido un sorprendente parecido con la historia del filme. “Sí, Toni y Santiago buscan la verdad. Pero es lo único que tienen en común”, reitera Pablo Rivero.

Y es cierto. “García Musoles es hijo de un gerifalte de Franco. Es hermético, de mentalidad casi alemana y emocionalmente cerrado. Además, busca la verdad, pero de alguna forma quiere no encontrarla. No muy bien como la va a encajar”, sostiene el actor. Es una contradicción “llevada desde un punto valiente, arisco a veces, y creo que muy realista”, opina.

A pesar de la dictadura, a Santiago le ha tocado en suerte una vida despreocupada. Las complicaciones para este abogado de buena familia empiezan al recibir una carta anónima procedente del protectorado. Viaja a Tetuán, una ciudad que vive los últimos coletazos de la presencia española en Marruecos. Sin pretenderlo, se embarca en una peligrosa yincana para destapar un pasado que podría afectarle más de lo imaginado.

Pablo Rivero en Neckan - El PalomitronNeckan está pensada como un thriller con buenos ingredientes. No obstante, describirla solo como una entretenida película de suspense sería una simpleza. “Queríamos también contar la idea de que existe un hilo de continuación en el reparto del poder. Desde el inicio de la Guerra Civil hasta la Transición y más allá”, mantiene Gonzalo Tapia.

Ubicarla en Marruecos fue una decisión puramente cinematográfica. En aquel momento ese periodo de la historia no estaba muy explotado en la gran pantalla. “Fue antes de El tiempo entre costuras, bromea el director. “Sobre todo era una etapa de cambio, y eso nos interesaba. Genera mucha inestabilidad en el personaje de Pablo y en su situación en el mundo”. A partir de ese año, España deja de ser una dictadura fascista para convertirse en una dictadura autoritaria gracias a sus nuevas alianzas con las democracias occidentales. “Me pareció interesante situar la historia en ese ambiente. Yo sabía por amigos de familias que vivían allí que era como una especie de burbuja”.

Para Pablo Rivero “al final lo que vemos es como la gente que ha tenido el poder no sabe lo que va a pasar. En ese ambiente, de repente llega un forastero a rebuscar en cajones y baúles cerrados”. El intérprete considera, además, que no solo muestra las atrocidades y los abusos que se cometieron en la época. “Aunque enseñe todo eso, al final la conclusión de la moral española, que creo que es lo que Gonzalo quería mostrar, es que a veces decidimos mirar para otro lado antes que enfrentarnos a la historia y al pasado”.

Neckan - El Palomitron

En alguna forma el presente también se toca en Neckan con algunos temas que vienen de largo, pero que todavía hoy dan tristes coletazos. “Los países no son pobres cuando no tienen dinero para invertir en educación, sino cuando consideran que no es importante hacerlo”, suena en una escena un discurso de Manuel Bartolomé Cossío de 1929. “Ahora la educación no es prioridad en ningún Estado, la dejan en manos de intereses económicos o religiosos e, incluso, la dejan morir”, lamenta el director. Por eso, la película reivindica de alguna forma la figura de los maestros. “Son los protagonistas subterráneos, ellos y su afán por crear un mundo mejor”.

Neckan es una película pequeña, y sacarla adelante ha sido muy difícil. El proceso ha durado más de tres años. “Es casi imposible levantar un trabajo sin un gran grupo de comunicación detrás. Ha sido casualidad, una suerte y también un riesgo que hemos asumido. Pero bueno, es nuestra pasión”, lamenta el realizador. Sin embargo, el tirón mediático del protagonista está siendo muy importante para que Neckan se vea. Según el director, “Pablo ha sido muy importante en el rodaje y en la promoción”.

Además, Gonzalo Tapia asegura que ha descubierto a un actor “magnífico y comprometido”, un trabajo que se acaba reflejando en la calidad del largometraje. Por su parte, Pablo Rivero aplaude el resultado. “Es un género de cine no muy comercial. Sobre todo, no tiene moralina y no intenta manipularte emocionalmente. Yo creo que eso es de admirar”. Eso sí, el director espera que el recuerdo que se lleve el espectador le sirva para reflexionar, porque, para él, “España es realmente un poco como la película: se tira tierra y cal sobre el pasado”.

Neckan ya está en nuestros cines, y os aconsejamos que la disfrutéis y que gocéis con el papelón de Pablo Rivero, un actor que poco a poco está encontrando su camino.

María Robert

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