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Nacido en Siria - El Palomitrón

No hay nada más inocente que la mirada de un niño. Aún en los momentos más terroríficos como son las guerras, ellos mantienen algo de esperanza reflejada en sus ojos. Hernán Zin (director al que tuvimos la oportunidad de entrevistar con ocasión de la presentación de su anterior, y muy parecido, trabajo: Nacido en Gaza) refleja esta realidad en Nacido en Siria, un documental que pone voz a siete niños sirios que huyen de la guerra en su país tratando de encontrar una vida mejor junto a sus familiares.

Una imagen vale más que mil palabras. Y la imagen de un niño muerto en la orilla del mar, que dio la vuelta al mundo, es lo que hizo que Hernán Zin, que se encontraba en África rodando un documental sobre la caza del elefante, cogiera su cámara y se decidiera a rodar Nacido en Siria, un documental, nominado en los Goya de este año (como ya lo estuvo su Nacido en Gaza), que va más allá. Los telediarios parece que se hayan convertido en cómplices de la insensibilización de nuestra sociedad a la hora de informar de la guerra, olvidando que lo más importante no son los hechos, sino las personas que la padecen.

Nacidos en Siria Hernán Zin El Palomitrón

En Nacido en Siria seguimos a siete niños (aunque inicialmente fueron más de veinte, pero que por desgracia el director perdió de vista a lo largo del rodaje y no supo más de ellos) y se les pone nombre y voz. La voz de un niño es sinónimo de verdad y de pureza en cada una de sus descripciones. Ellos todavía no han perdido la esperanza al tener tanto por delante. No estamos ante un documental con información precisa y técnica, sino ante algo mejor: las palabras del futuro, de los niños. Y eso es lo que necesita el mundo al fin y al cabo.

En el documental se reproducen las palabras de Viktor Orbán, el primer ministro húngaro: “Por favor, no vengáis. ¿Por qué tenéis que venir de Turquía a Europa? Turquía es un país seguro, permaneced allí. No podemos garantizar que vayáis a ser aceptados aquí. No queremos frustrar los sueños de la gente”. Hernán Zin pretende mostrarnos que el único problema de alguien que huye de la guerra no se acaba cruzando el mar. Su calvario no ha hecho más que empezar para continuar. Nacido en Siria supone un duro latigazo a Europa por el trato dado a los refugiados, dejando únicamente en buen lugar la actitud de Alemania ante esta situación. Un niño sirio relata cómo en los hoteles de Grecia no se les acepta porque son sirios o cómo los taxistas les rechazan por su origen.

Nacido en Siria es un grito silencioso que pretende alarmar sobre la hipocresía y el egoísmo de nuestra sociedad actual; no debe olvidarse que hace años los países que en este momento ponen obstáculos también sufrían migraciones. Incluso parece que estemos en un mundo propicio a construir continuamente barreras a través de diferentes hitos como son el brexit, la elección de Donald Trump… etc.

Nacido en Siria niños El Palomitrón

El director de este documental utiliza de manera elegante la cámara dotando a la cinta de una fotografía esplendida y unos planos sencillos aunque verdaderamente impactantes (atención a la secuencia de Siria desde el aire, terrorífica y bella a la vez). Su técnica más recurrida es el uso de la cámara lenta, logrando de esta forma unas secuencias repletas de verdad. Sí es cierto que esta cinta recuerda mucho a otras relativas a estos temas con respecto al ritmo de la narración y que sus planos no aportan en este sentido nada nuevo. Su eficacia y originalidad reside en que los verdaderos protagonistas esta vez son los niños.

Nacido en Siria logra transmitir que Europa no debe ver esta situación como una amenaza, sino como una auténtica oportunidad. Los niños narran su día a día informando de las monstruosidades de la guerra a través de sus voces dulces, calmadas y sin que se manifieste sorpresa en ellas. Un factor verdaderamente preocupante, ya que han normalizado esta situación y nadie, y menos un niño, debería llegar al punto de normalizar una guerra. Hernán Zin realiza un buen trabajo que debe ser visionado para la desintoxicación urgente de la insensibilización surgida de nuestros medios de comunicación. Y como bien manifestó en una entrevista, “en un mundo globalizado estamos todos en el mismo barco”.

LO MEJOR:

  • Tomar la decisión de contar una historia tan cruda desde el punto de vista de niños.
  • Su fotografía y manejo de la cámara.

LO PEOR:

  • El hecho de recordar a otros documentales de este estilo.

Gabriela Rubio

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