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En el anterior episodio de Mr. Robot hablábamos de obra maestra, y no hemos sido los únicos. Estábamos tan convencidos de que lo era, que la nominación a los 2017 Cine Awards a Mejor episodio del año no nos ha sorprendido. Sam Esmail nos dio una dosis de cinematografía de las buenas, tanto a nivel técnico como a nivel artístico, que tardaremos en olvidar. Pero lo mejor de todo es que ese episodio era solo la antesala a lo que estaba por venir porque, creednos, esto comienza a ponerse serio.

El background de Angela

Lo veníamos pidiendo desde hacía mucho tiempo: necesitamos saber más historia previa de Angela (Portia Doubleday) para poder elaborar un juicio coherente (y justo) de su evolución durante esta última temporada. Y por fin han escuchado nuestras plegarias (más o menos). El episodio comienza con un flashback de Angela de pequeña (interpretada por Mabel Tyler), en una fiesta bastante peculiar en la que celebran la vida, porque tanto su madre Emily (Julia Crockett) como Mr. Robot (Christian Slater) van a morir pronto. En este vemos los primeros vestigios de una Angela enfadada con el mundo, que no entiende por qué las cosas han de ser así.

En una conversación con Mr. Robot, este intenta hacerle ver que no debe echárselo en cara a su madre, ya que no es culpa suya, y vemos el que probablemente sea uno de los primeros orígenes del conflicto vengativo que mueve a Angela en el presente de la serie. También nos presenta a la abogada a la que acude Angela de mayor, que llevó el caso de su madre, en una conversación con esta en la que explica por qué deja el tratamiento de la leucemia.

El flashback se introduce justo al final del episodio anterior, entre el punto en el que Angela ve a Elliot (Rami Malek) y este le dice: Angela, is there something you wanna tell me? Comienzan una discusión en la que Elliot trata de convencer a Angela del error que está cometiendo, la inculpa por haberle manipulado cuando él necesitaba alguien en quien confiar, e intenta saber cuánto tiempo lleva trabajando con Tyrell (Martin Wallström), pero esta evade el tema. Angela insiste en que todo esto era lo que él quería, que llegados al punto en el que estaban solo hacía falta alguien con el suficiente coraje para ejecutarlo. Continúa con su alegación poniendo a Whiterose (BD Wong) como salvador, mientras Elliot defiende que es un terrorista, comenzando una discusión que genera un alto grado de tensión y que empieza a prepararnos para lo que vendrá después, que no es poco.

Para colmo, Angela pone la guinda al pastel al decir que todos van a estar a salvo, incluidos su madre y el padre de Elliot, que llevan muertos muchos años. Tanto Elliot como nosotros nos hemos quedado con una cara bastante curiosa, ya que Sam Esmail hace un tiempo comunicó que la serie podría tener un posible giro de guion más cercano a la ciencia ficción… pero no estábamos seguros de que fuera a hacerse realidad, aunque tras esto cada vez lo vemos más cerca.

Location Burnt

No nos hemos olvidado de Dom (Grace Gummer) y su férrea búsqueda de Tyrell Wellick. A pesar de estar cada vez más cerca de la verdad, tiene muchas cosas en su contra, como a su superior el inspector Santiago (Omar Metwally), que está compinchado con Irving (Bobby Cannavale) y le avisa de cada movimiento del FBI, yendo un paso por delante. Dom está con Darlene (Carly Chaikin), la que creíamos desaparecida, justo cuando recibe una llamada de Elliot avisando del paradero de Tyrell e informándola de sus próximos movimientos. Darlene trata de convencerle de que no haga nada descabellado, pero Elliot tiene muy claro qué tiene que hacer. Dom va con la información al inspector Santiago y este dice que tardarán en poder intervenir, cuando lo único que quiere es ganar tiempo para avisar a Irving de que el escondite de Tyrell ha sido descubierto.

En una sala de conferencias iluminada como una película de Nicolas Winding Refn encontramos a Whiterose hablando con Phillip Price (Michael Cristofer). Entre ambos se respira una tensión que tratan de encubrir con bromas sobre el evento en el que están. Whiterose recibe una llamada informando de los nuevos acontecimientos, que incluyen a Wellick, actuando como si nada con un ya sabéis qué tenéis que hacer.

Volvemos a Elliot adentrándose en el edificio de recuperación tras la intervención de los bomberos. Alegan que no han encontrado nada y todo vuelve a la normalidad. Elliot, convencido de que no saben lo que buscan, roba una tarjeta de identificación a un agente de seguridad y se cuela en el edificio. Consigue acceder a una sala vacía y saca su portátil. Cuando está a punto de realizar la intervención, se queda pillado sobre la tecla enter, comienzan de nuevo las distorsiones sonoras que pasan a ser distorsiones visuales donde Elliot termina con el parche de Mr. Robot en la chaqueta.

Aparecemos en un taxi. Ha pasado media hora y Elliot ha perdido el control, y nosotros la noción del tiempo. Aquí comienza una batalla con Mr. Robot que durará todo lo que queda de episodio y que aumentará el bug (defecto en el código de un programa) en el que lleva inmerso mucho tiempo. Vuelve corriendo al edificio y accede a una nueva sala en la que comienza el proceso otra vez. Mientras Dom va con su compañero a la supuesta localización en la que está Wellick, Irving le explica a Tyrell que su plan de volver a Ucrania con su familia no se va a llevar a cabo. Elliot comienza una de las batallas más intensas por mantener el control de su cuerpo sin convertirse en Mr. Robot. Esta historia a tres (Dom–Tyrell, Tyrell–Irving, Elliot–Mr. Robot) finaliza con Tyrell preguntándole a Irving si no le va a matar e Irving pidiéndole disculpas (aunque aún no sabe por qué).

Stay focused: el bug de Elliot

Tras una secuencia en la que Elliot trata de introducir el código entero (sin que Mr. Robot se lo permita), decide que quizá es mejor hablar con él en vez de enfrentarlo. Así trata de hacerlo escribiendo en el bloc de notas del escritorio, consiguiendo un lapso de tiempo en el que no recuerda nada y una sala de ordenadores completamente destruida.

Continuamos con las historias paralelas en las que la tensión va aumentando en función de los minutos que quedan de episodio. El agente Santiago llama a su madre para decirle que no salga de casa; en el metro un hombre con la máscara de fsociety trata de atracar a Angela; Dom se adentra a la sala previa a la que está Tyrell mientras este quema las instrucciones que le han dado previamente tras ser descubierto su paradero. Darlene aparece en casa de Angela y la amenaza por haber manipulado a Elliot mientras este trata de entrar en la sala de servidores, donde continúa luchando con su bug. Tampoco nos podemos olvidar de que, después de tanto tiempo oculto, Tyrell es finalmente detenido por aparecer en medio de una calle corriendo en camisa a la vista de todo el mundo. Parte de las instrucciones que recibió y tuvo que quemar, ¿no?

La forma en la que Rami Malek plasma en esta secuencia a dos personas dentro de un mismo cuerpo es soberbia. Se lanza contra las paredes, se pega a sí mismo, se da cabezazos y salta por los aires para evitar que su otro yo tome el control. Un proceso interpretativo arduo que consigue crear en el espectador la sensación de estar viendo una verdadera lucha entre dos seres en un mismo cuerpo. Finalmente consigue llegar a la antesala previa a los servidores, y aunque Mr. Robot sigue presionándole y lanzándole contra las paredes, consigue mantener una conversación con él a través del bloc de notas del escritorio, haciéndole entrar en razón sobre lo que van a hacer. Volvemos a perder a Elliot y, cuando despierta, ha conseguido entrar en los servidores, Mr. Robot le ha hecho caso y activa el sistema de refrigeración (basado en CO² presurizado que al descomprimirse genera frío).

El punto álgido de tensión pasa y vemos como Elliot, después de todo, ha conseguido frenar el desastre. Ha vuelto a controlar su cuerpo; nadie ha muerto, nadie ha resultado herido, no ha habido daños materiales. En ese edificio. Porque cuando Elliot sale a la calle comienza a notar a los transeúntes extraños, pegados al teléfono móvil, llorando o mirando pantallas de televisores en tiendas con las manos en la cabeza. Y cuando se acerca a una de ellas descubre la terrible verdad: el edificio de recuperación no era el objetivo; el verdadero objetivo eran 71 edificios de E-Corp.

What was the real plan?

Antes de terminar el episodio sabemos que Whiterose era consciente de que no había ningún documento de recuperación en papel en el edificio al que accede Elliot, a lo que salta la nueva pregunta: What was Whiterose’s real plan?

¿Ha sido este el verdadero stage 2 durante todo este tiempo? ¿Por qué Angela cree a ciegas a Whiterose después de esta acción clasificable de terrorista? ¿Estamos llegando al punto de ruptura final de la economía mundial y, por ende, de los personajes de la serie? Llegados a este punto, y con solamente cuatro episodios por delante en la temporada, no podemos evitar preguntarnos cómo se va a solucionar todo, pero sobre todo hasta qué punto podrá aguantar Elliot.

El reflejo del inconformismo social y la ruptura estructural (dentro de colectividad) y la fragmentación personal y agravación de una enfermedad mental (dentro de la individualidad) son los puntos fundamentales en los que nos centramos ahora. Mr. Robot siempre se ha dividido en dos: el anarquismo informático y la doble personalidad con brotes psicóticos y depresivos, y por fin volvemos a ver un desarrollo paralelo de ambos donde cada pequeño paso tiene una repercusión sin igual.

Cristina Domínguez

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