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La tercera temporada de Mr. Robot empezaba fuerte, con personajes como Angela (Portia Doubleday) o Whiterose (BD Wong) en el punto de mira. Pero si creíamos que el primer episodio nos había revelado datos importantes, este solo nos ha dejado con necesidad de saber más. Y creednos, vais a necesitarlo.

Sombras de una depresión

El comienzo del capítulo recuerda a la segunda temporada en lo que a Elliot (Rami Malek) concierne. Tras la decisión de enmendar todos los errores cometidos con fsociety, decide entrar a trabajar como informático de seguridad para E(vil) Corp. Los primeros diez minutos de episodio muestran su monótona y vacía rutina, provocando la vuelta a la soledad que experimentó en la anterior temporada. Retrata la depresión en su estadio más personal, en el que prima el sentimiento de aislamiento. Y esto solo significa una cosa: vuelta a la psicóloga (Gloria Reuben).

En esta reunión (y para sorpresa de todos), Elliot cuenta una historia de la infancia con Darlene (Carly Chaikin) en la que termina confesando por primera vez (a su psicóloga, nosotros ya lo sabemos) el accidente que sufrió cuando era pequeño, en el que su padre lo empujó por la ventana. Esto crea una conexión entre ambos que hasta ahora ella siempre había perseguido pero no había conseguido, y da pie a que a final del episodio conozca a la otra mitad de Elliot: Mr. Robot (Christian Slater).

Igualmente, la charla con la psicóloga ocurre durante el cumpleaños de Elliot, de nuevo sin atribuirle ningún tipo de importancia. Pero volviendo al sentimiento de soledad, decide ver a Darlene esa noche en casa de este. Las cosas se tuercen y Mr. Robot aparece, creando una situación incómoda en la que Darlene se despide aparentemente para siempre.

Flancos abiertos: FBI y E(vil) Corp

Echábamos de menos personajes de la anterior temporada, hasta que en un interrogatorio vemos que vuelve a la carga la inspectora Dom (Grace Gummer), empeñada en descubrir una conexión entre el desaparecido Tyrell Wellick (Martin Wallström) y Elliot, conexión que ni siquiera Darlene sabe que ambos tenían, y que sigue siendo uno de los temas abiertos de la temporada.

Dom está dispuesta a tomar todas las decisiones que hagan falta para descubrir esa conexión, y si tiene que extorsionar a Darlene, lo hará. Entre ellas continúa habiendo un fuerte vínculo que las identifica como personajes contrarios demasiado iguales. Las mujeres fuertes de Jersey han vuelto para quedarse.

Pero aunque Tyrell esté desaparecido, no lo está Joanna (Stephanie Corneliussen). Tras una aparición en televisión en el programa Let’s be Frank!, en el que testifica públicamente sobre la relación con Scott Knowles (Brian Stokes Mitchell) en la cual profundizamos en la anterior temporada, toma el coche con su bebé y se dirigen a casa. El conductor descubre que alguien los está siguiendo y, cansado ante la insistencia, para el coche y propina una ligera paliza al conductor, que resulta ser el amante de Joanna, al que hizo mentir al testificar prometiéndole cosas que no iba a cumplir, como estar con él. En un arrebato tóxico-romántico–psicótico, el joven dispara al chófer y a Joanna en la cabeza, para terminar muerto por un disparo que antes de morir le propina el chófer.

En la conferencia del G20 realizada en Turquía, el representante de E(vil) Corp, Phillip Price (Michael Cristofer), se enfrenta implícitamente con el Gobierno Chino ante la atenta mirada de su representante Whiterose (BD Wong), para después reunirse a puerta cerrar y ver quién chantajea a quién con qué. Tras lo que parece ser un discurso decisivo de Michael Cristofer, Whiterose termina con “tu éxito siempre seguirá al mío“, poniendo punto y aparte a una relación que está cada día más cerca de explotar.

Cuando el ratón es más listo que el gato

En la despedida entre Darlene y Elliot, esta introduce algo en el ordenador que le hace dudar y trae a escena a un Mr. Robot colérico que hace que se vaya por la puerta disgustada y sin intención de volver, como dice, a la ciudad. Pero todo es parte del plan de extorsión que el FBI tiene con ella para evitar meterla en la cárcel. Lo que no saben es que Elliot va un paso por delante y utiliza las armas ofensivas del FBI a su favor, para rastrear su ubicación, y, al final del episodio, aparecer en el piso franco, que resulta ser la casa de Darlene.

¿Os ha parecido poco? Porque nosotros aún estamos procesando toda la información. Porque 55 minutos no dan para contar todo lo que nos gustaría, así que tendremos que esperar al miércoles siguiente para poder seguir atando cabos en esta nueva fase de Mr. Robot.

Cristina Domínguez

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