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GEORGE CLOONEY vuelve a las pantallas, esta vez trabajando delante y detrás de la cámara. Productor, director, coguionista y protagonista, CLOONEY lo apuesta todo por esta producción bélica. En esta ocasión se arropa con un elenco asombroso. El mítico MURRAY, el rentable DAMON o el incansable GOODMAN son algunos de los hombres que CLOONEY reúne para llevar a cabo una misión especial a finales de la Segunda Guerra Mundial.

La historia de MONUMENTS MEN, basada en un hecho real, nos presenta a este elenco de actores como un grupo de expertos en arte. Su misión es la de recuperar las piezas de arte que los nazis han ido sustrayendo a medida que avanzaban por la Europa occidental. Estas obras estaban destinadas a ser exhibidas en un colosal museo que planeaba construir el Führer en la ciudad austríaca de Linz, pero cuando se ve contra las cuerdas decide que todas deben ser destruidos. La guerra empieza a acabarse y Frank Stokes (CLOONEY) es el encargado de agrupar un simpático equipo para intentar que los alemanes no destrocen todo el arte que encuentren durante su vuelta a Berlín.

 

1170482 – Monuments Men

 

Si bien durante los primeros compases disfrutamos del planteamiento de la misión y de la llegada al terreno de los recién instruidos soldados, será a partir de esta llegada al frente cuando los protagonistas se dividen en parejas, y aquí empieza el declive de la película. Cuando se empieza a animar la aventura y la tensión debería ir in crescendo, la película se desmorona. Los personajes se diluyen en una historia que trascurre lenta y con giros algo previsibles o con poco sentido. Sorprende amargamente el humor pueril e infantiloide que nos presenta CLOONEY. Después de habernos dejado alguna que otra buena sensación con BUENAS NOCHES, Y BUENA SUERTE y LOS IDUS DE MARZO, ahora nos aburre con una dirección calcada a la de un manual; hace lo justo, lo que se sabe que funciona y nada más. Decepciona la falta de riesgos o innovaciones en los aspectos visuales; empezando por la puesta en escena y acabando por la dirección de arte, nada nos sorprende ni nos crea una emoción potente. Es verdad que pocos son los fallos que se cometen, pero la inmovilidad del guión clásico en este tipo de films consigue que no haya esa chispa especial que se necesita cuando el protagonismo es coral. Tampoco ayuda una estética demasiado brillante y que se mueve con la misma “inocencia” que el resto.

 

1170482 – Monuments Men

 

La aportación de los secundarios del reparto es correcta. CATE BLANCHETT, cuya aparición nos deja con ganas de más, encarna un personaje curioso que vive entre contradicciones y desconfianzas. En contraposición al elaborado personaje de la actriz, GOODMAN, DUJARDIN, BALABAN y MURRAY se ven protagonizando  algunas escenas cómicas que no logran su objetivo, que no funcionan, y en este caso no es por falta de calidad en los intérpretes sino porque lucen insípidas y hacen perder fuerza a algunos momentos, que los hay, con un alto potencial dramático.

Dentro de los aspectos visibles de la obra no hay grandes maravillas, pero es correcta y hasta distraída. Pero si buceamos en lo que no se ve, en el trasfondo que sisea por el discurso fílmico, encontraremos unas ideas que pueden producir algo más de debate. Una y otra vez se nos chilla a un volumen exageradamente alto el ya manido “si no fuera por nosotros…”. CLOONEY presenta una guerra deshumanizada, donde la interacción entre un bando y el otro no vas más allá de los disparos. Se echa de menos las conversaciones de MALDITOS BASTARDOS o las imágenes impactantes de la mini-serie de la HBO BAND OF BROTHERS. También se denota el esfuerzo en no sacar a flote temas como el expolio que hicieron esos mismos museos o colecciones privadas en Grecia, Egipto u otros muchos lugares del mundo. Una película que sin mucho sentido se mete en terreno pantanoso y se convierte en un  panfleto político trillado y que recuerda demasiado a los tiempos de la guerra fría. No se esperaba un discurso tan infantil y americanizado por parte de alguien como CLOONEY.

 

 

LO MEJOR:

  • Goodman y la mayoría de protagonistas menores están muy cómodos con sus papeles.
  • Alguna de las escenas que transcurren en las minas.

LO PEOR:

  • La casposa moralina estadounidense.
  • La poca gracia con la que se nos cuenta una historia que tiene mucho más potencial.

 

 

Adrià Naranjo

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